Plan para hoy (o hambre para mañana)

En algunos de los últimos posts que he escrito he insistido mucho en la inutilidad de quedarse inmovil cuando quieres mejorar tu situación profesional o salir de un bache laboral. Siempre he tratado de hacer entender que para posicionarte y crear una Marca Personal reconocida vas a necesitar tiempo y esfuerzo pero, al final, siempre es recompensado. Puedes tardar tres meses o un año o siete años, pero cada día que pasa, tus esfuerzos van haciendo crecer la bola de nieve y las posibilidades de que “te toque” el premio.

Basicamente tienes dos opciones. Puedes pensar que lo que cuento es demasiado trabajoso y seguir haciendo lo que has hecho siempre o puedes dedicar parte de tu tiempo a hacer algo que aumente tus opciones. Si no lo haces, el tiempo pasará inexorablemente, y al final, estarás igual de mal pero habrás perdido unos meses preciosos. Hoy solo quiero darte algunas sugerencias sencillas escritas sobre la marcha para que muevas el culo.

  1. Encuentra una razón motivadora que te ponga en marcha. Se egoista, no trates de contentar a otros. La motivación es tuya y solo tuya. Desarrolla tu visión. Si te basas en razones externas (quedarte en paro, odiar a tu jefe,…), el empuje se acabará cuando soluciones el problema.
  2. Siéntate y decide a qué narices te quieres dedicar. Trata de ser concreto. Cuanto más específico seas, más facil será enfocar el tiro. Pero no te pases de específico, si quieres ser Papa o Presidente de EEUU lo vas a tener un poco más jodido.
  3. Haz una auditoría de tu situación inicial. Piensa en tu trabajo como en un producto y en tí como en una empresa. Cuando analices como estás y como has llegado hasta ahí, te darás cuenta que eres mucho más importante de lo que te están haciendo pensar. En tu vida has hecho muchas más cosas que las que aparecen en tu curriculum.
  4. Diseña un plan. Coge tu punto de partida y tu objetivo y traza una línea entre ambos. La planificación consiste en encontrar las metas y tareas que debes realizar para completar esa línea que te va a llevar donde quieres. Personas que debes conocer, cosas que debes aprender, recursos que debes conseguir,…
  5. Déjate de gilipolleces. Esta es la parte más dificil. Es el momento en el que debes mandar a la mierda cualquier pensamiento que te aleje del objetivo. Miedo, pereza, vergüenza, complejos, perfeccionismo,… Tu mayor enemigo eres tú mismo. El bloqueo y la paralización está en tí. Los demás son solo una excusa. Vales más, mucho más de lo que te han hecho creer tus jefes, tus amigos o tu familia que tanto te quiere.
  6. Diseña tu producto. Aquí nadie regala nada. Así que más vale que te pongas a pensar para que sirve lo que haces, que es lo que vendes, que eres capaz de ofrecer por lo que alguien esté dispuesto a pagar. No te limites. No eres lo que has estudiado o lo que decía tu tarjeta en la última empresa en la que trabajaste. Si te lo han quitado todo, no tienes que dar explicaciones a nadie. En este momento tienes la libertad de elegir.
  7. Vuelve a la infancia. Todo el mundo ha jugado con juegos de construcción. Con unas cuantas piezas de madera o plástico podíamos construir un castillo o una granja. Las piezas eran las mismas, pero el resultado era distinto y único. Como profesional tienes muchas piezas para combinar. Licenciados, masters, doctores hay muchos, pero tras un profesional hay mucho más que un título. Piensa en otros modos de utilizar esas experiencias, conocimientos, habilidades, talento (¿qué chorrada es eso del talento?), aficiones,…
  8. Si no lo tienes, lo buscas. Nadie nace sabiendo. Yo soy químico agrícola y me dedico a hablar de Branding Personal. Vale, he tardado siete años en conseguirlo. Sobre todo porque no soy una lumbrera y además tengo tendencia a procastinar tocarme los huevos. Pero al final, si sabes lo que quieres, aprendes a buscarte la vida. Libros (Hazte con ellos, pidelos prestados o pídelos “prestados”), amigos, mentores, tiempo, dinero,… Los recursos están ahí, solo hay que buscarlos y hacerse con ellos de la forma menos costosa posible.
  9. Descubre tu etiqueta. No basta con ser bueno, también hay que parecerlo. Pero antes debes saber como te perciben. Pregunta a quienes te conocen como te describirían. Esto acojona. Pero la percepción es la realidad y si no sabes que huella estás dejando en los demás (headhunters, jefes, contactos, colegas,…) puede que te pases la vida preguntándote como una persona tan maja nunca es tenida en cuenta.
  10. Hazte creer. Lo que tu me digas que puedes hacer me la suda. Para poder creerte quiero que me lo enseñes. Una línea en un currículum es solo eso, un poco de tinta en un papel. Así que es mejor que me demuestres que eres la leche. ¿Has montado una línea de producción de tomate? Pues hazle fotos y súbelo a flickr. ¿Tienes las claves para salir de la crisis? Pues escribe un documento y adjúntalo en todos tus emails. ¿Eres algo así como Brad Pitt o Angelina Jolie y además sabes contar las cosas? Pues empieza a hacer vídeos con consejos y súbelos a Youtube.
  11. Escoje tu terreno. No puedes debes disparar a todo lo que se mueve. Eso solo es una pérdida de energía, te desenfoca, genera desconfianza y al final te desilusionas. Aunque te parezca raro, escoge un “nicho”, segmenta, selecciona un área de búsqueda (sector, departamento, ámbito geográfico, tipo de empresa,…) y empieza a hacer de francotirador.
  12. Cuida tu “packaging”. Un estilo original en tus presentaciones, una tarjeta sencilla que transmita claramente tu relevancia, una forma consistente de elaborar documentos, la forma de vestir (ojo, la chaqueta y la corbata es solo una opción), incluso las personas que te rodean forman parte del aspecto visible de tu oferta. Trata de conseguir que todo sea coherente y consistente con tu mensaje.
  13. ¡¡¡¡GRITA!!!!. Si tienes todo lo anterior, empieza a contar lo buen@ que eres. Porque seguro que lo eres, al menos en algo. Contactos, reuniones, eventos empresariales, entrevistas de trabajo, todos los días nos comunicamos con mucha gente. Ofrécete voluntario para hablar de lo que haces a todo lo que se mueva. Solo necesitas alguien que te escuche, y a veces, ni eso. Al hablar de lo que haces, aprendes, refuerzas tu mensaje, corriges, coges tablas, la cagas, te recuperas. Y cuando llega el gran día nadie te supera. Escribe, escribe, escribe. Blogs, artículos, ponencias, documentos, libros,… Casi toda la visibilidad se basa en la escritura. No importa que no te lo publique nadie… porque llegará el día en que lo hagan. Y mientras tanto habrás aprendido un huevo.
  14. La Red. Si, además de todo lo anterior, también puedes darte a conocer por Internet. Pero eso solo es eficaz si has hecho los deberes. ¡Ah! y bórrate de Facebook.
  15. Al ataque. Si todo lo anterior te ha removido algo pero no vas a hacer nada, te aseguro que dentro de unos meses estarás igual que ahora pero unos meses más viejo. Así que, detén ese mecanismo mental hipertrofiado que te hace generar excusas sin parar y haz algo ¡¡¡YA!!!

Estas son solo algunas ideas que se me ocurren a las 6 de la mañana porque es el único momento del día en el que puedo hacer algo con calma. Supongo que podría dormir un poco más pero no disfrutaría tanto.

Ale, a jugaaaaaaar.

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