Menos reinventarte. Más mejorar.

No sé si te estará pasando lo mismo, pero en las últimas semanas, incluso meses, tengo una terrible sensación de estancamiento profesional y también percibo algo parecido a mi alrededor. Es como si las cosas que han funcionado hasta ahora ya no generasen los mismos resultados.

Por otra parte, veo que dospuntocerolandia está llegando a un nivel de saturación que lo único que consigue es que no sirva para casi nada salvo que dediques casi el 100% de tu tiempo a generar contenidos y a interactuar. Pero eso es inviable para la mayoría de los profesionales que ESTÁN en La Red pero que no VIVEN/VIVIMOS de La Red.

Pero ya te digo que esta es una opinión personal cuyo único fundamento es mi intuición y mi experiencia (por cierto, ayer se cumplieron 14 años desde mi despido que me convirtió en profesional independiente).

Creo que cada día hay más y más contenidos y, paralelamente, hay menos tiempo o interés en verlos. Así que esto se ha convertido, si no lo ha sido siempre, en una colección infinita de monólogos que repiten las mismas ideas y que cada día aportan menos.

¿Que implica esto? Pues que para llamar la atención tienes que hacer cada día cosas más raras, extravagantes, provocadoras y llamativas que te proporcionen, no ya los 15 minutos de gloria de los que hablaba Warhol sino 15 segundos como máximo que es lo que puede darte un tuit o una foto de Instagram.

Podría decirse que Internet se ha “reinventado” y, algo que nació como un centro cultural, se ha convertido en una discoteca rave llena de gente sospechosa.

Eso de crear una “tribu” de la que hablan los gurús de las Redes Sociales se ha hecho realidad, pero también se ha convertido en una maldición. Sé que esto que voy a decir puede sonar fatal, incluso me pueden acusar de desagradecido. Pero lo cierto es que te siguen, te leen, te dan al “le gusta”, te hacen RT, pero siempre son los mismos, los colegas, los amiguetes.





Y eso es bonito si, pero desde el punto de vista de los negocios, es poco eficaz. Lo que mantiene vivo tu proyecto no son las frases bonitas de quienes te conocen sino lo que vendes. Así de crudo.

Cuando una empresa, o una persona desde el punto de vista más íntimo o profesional se encuentra en una encrucijada así, debe decidir si lo que tiene que hacer es dar un giro radical y hacer algo completamente diferente o realizar algunos cambios y, sobre todo, mejoras que provoquen una reacción positiva en aquellos que todavía no te conocen. El problema es que en el camino habrá quienes se desconecten.

Cuando se llega a una situación de estancamiento o de meseta no tiene sentido caer en una especie de melancolía y paralizarse recordando tiempos pasados en los que “las cosas eran mejores”. Es inútil quejarse del sistema, de la coyuntura o del comportamiento de otras personas.

Lo que hay que hacer es asumir la situación e inmediatamente empezar a tomar medidas para desatascar este estado. La Marca Personal se basa en la libertad y esta en la responsabilidad. Como dijo Alberto, locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes, ya sabes.

Muchas veces eliminamos o no tenemos en cuenta una variable fundamental para cambiar las cosas. No me refiero a lo que hay ahí fuera o lo que debes hacer, sino como te debes SENTIR (Si, yo hablando de ¡Actitud!). Hasta que no asumes en tu vida un papel diferente, es complicado que cambie algo. Me refiero a que si te sientes cómodo interpretando al personaje de perdedor o víctima, es muy difícil que vayan a producirse alteraciones en la situación.

Pero si decides escoger otro de los personajes que tienes dentro de ti (porque todos interpretamos muchos roles en nuestra vida y a lo largo del día), entonces es cuando pueden empezar a moverse las cosas. Esto no va de ser falso o poco auténtico. Como te digo, tu tienes una parte de héroe o heroína, otra de amigo, otra de alumno, otra de confidente, otra de… Se trata de que escojas la que te sea más útil para este momento.

Siempre he pensado que eso de reinventarse tiene algo de huida hacia delante, de irresponsabilidad, incluso de cobardía. Es como una especie de ruleta en la que, en lugar de hacer algo con lo que tienes, decides apostarlo todo a algo que no sabes si va a funcionar. A ver si hay suerte.

Yo soy más partidario de la mejora continua. De hacer pequeños o grandes cambios sobre lo que ya tienes. Especialmente si te gusta lo que haces, como es mi caso. Creo que, si lo pensamos un poco, todo lo que hacemos, tanto en lo personal como en lo profesional tiene muchos grados de mejora y muchas opciones para innovar sin romper con todo.

De nuevo, el mayor enemigo no son los demás, sino tú y tus creencias.

En ello estamos.

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