RRHH II

Ayer escribía sobre la necesidad de una renovación urgente de la función de RRHH y en el caso de que no quede ninguna tarea, la desaparición de muchos departamentos «de personal» que hace años que dejaron de tener sentido ¿O deberíamos decir que habría que aplicar uno de esos «procesos» con nombre políticamente correcto que tanto aprecian? REINGENIERÍA.

Porque vamos a ver,
Los comerciales venden.
Los de producción fabrican y se pelean con los de ventas.
Los de logística tratan de mover los productos a bajo coste y a tiempo y sufren las críticas de los de producción y de los de ventas.
Los de finanzas y administración gestionan los euros y los presupuestos y aprietan las clavijas a todos los departamentos.
Los de marketing ayudan a establecer lo que quieren los clientes y se pelean con todos.

Todos tienen una función clara y que proporciona resultados medibles, pero, hoy en dia ¿cual es la verdadera función de RRHH?
¿Seleccionar personas?, eso se subcontrata.
¿Formación?, eso se subcontrata.
¿Negociar los convenios?, tal y como lo hacen, mejor sería que lo hiciese alguien que esté acostubrado a pensar con mentalidad de ganar-ganar, por ejemplo alguien con una trayectoria como comercial de éxito.
¿Pagar las nóminas? Ya está informatizado y no pasaría nada porque finanzas o administración se hiciese cargo. Eso si no se subcontrata y lo gestionan a miles de kilometros de aquí. Al fin y al cabo son solo datos. A veces, se comportan como si las nóminas las pagasen con su dinero.

Entonces ¿como consiguen mantener sus privilegios? Me cuentan quienes conocen bien este mundo que se agarran como lapas a cualquier tendencia de gestión importada que tenga un periodo de desarrollo e implantación lo suficientemente largo como para mantenerles en su despacho de la zona noble hasta encontrar otro «juguete» o una salida mejor remunerada.

Y afortunadamente para ellos, tendencias de gestión hay muchas, son como la moda, llegan, te sacan el dinero y cuando te quieres dar cuenta ya no sirven para nada.

Al mismo tiempo, se da la circunstancia de que son los que tienen las llaves de nuestros «garbanzos». No son los propietarios pero se comportan como tales. Son los que igual que un portero macarra de discoteca, te permiten entrar o te echan siguiendo criterios subjetivos bajo la apariencia de procesos científicos. Son los que deciden cual es tu valor y tu función. Y por eso, deben estar siempre a la sombra de quienes les da las ordenes.

Hace unos meses se me ocurrió ir a un acto sobre el futuro de los RRHH o algo similar. Allí se juntaron muchísimos responsables de ese departamento. Es curioso como los actos relacionados con los RRHH siempre están abarrotados. Me hace pensar que o tienen mucho tiempo libre o les encanta establecer contactos por lo que pudiera pasar o ambas cosas. El caso es que llegó un momento de gran camaradería y se sintieron libres para decir lo que pensaban hasta que en el climax, va uno de los ponentes y dice entusiasmado: «Pero que coño, si todos sabemos para lo que nos han contratado, para exprimir al máximo a la gente» (Risas y gestos de asentimiento en plan club de la comedia).

¿Escandaloso? No lo creo. El que hagan explícito algo que todos sabemos, no es ninguna novedad. El problema es que con esa mentalidad de estar encantados de conocerse y pensar que son la pera limonera se han convertido en un departamento jurásico que no piensa que hay otras formas de hacer las cosas y que existen unos seres blanditos y que hacen ruido, que se llaman personas.

Se supone que gestionan personas, pero ¿Eso no lo hace mejor la persona con la que trabajas directamente y te conoce? ¿No sería mejor responsable de decidir tu formación la persona que te dirige? Yo creo que si. Pero en muchos casos, los responsables de RRHH se han convertido en barreras en lugar de ser facilitadores. No son quienes seleccionan el talento, sino quienes descartan los CV siguiendo el criterio de un consultor, de una teoría extravagante sobre algo abstracto y subjetivo o quien sabe que.

Creo que llegan buenos tiempos para las personas y para las empresas. Se acaba la seguridad pero también el sentido paternalista de las compañías. A partir de ahora cada uno es responsable de su carrera profesional. Ya no somos asalariados, somos proveedores de servicios. Ya nadie podrá decirnos como debemos comportarnos o como podemos ser. Simplemente nos dirán que esperan de nosotros y a que precio. Lo demás son conceptos del siglo pasado.

Si el departamento de RRHH quiere seguir existiendo tendrá que reconvertirse en algo parecido a un departamento de compras con mucho instinto de cazatalentos.





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