Hasta luego logo o el Efecto Acongojante

Llevaba varios días de viaje cuando recibí una llamada de preocupación de mi mujer por una carta certificada recibida de una empresa cuyo nombre no citaré.
Me exhortan a quitar su logo de mi página web, deduje que sería la que pongo en mi historial profesional porque la carta indicaba una web equivocada como luego os contaré. Así lo he hecho inmediatamente. Se da la circunstancia de que durante dos años estuve trabajando en esa, por otra parte, excelente empresa.

Tengo la grandísima suerte de haber trabajado con gente estupenda en buenísimas empresas y entre ellas en esa que no nombraré para evitar que venga una pareja de la Guardia Civil a detenerme. La mayor parte de mis compañeros siguen siendo amigos y mis antiguos jefes se han convertido en colegas o mentores. Me gusta presumir de ellos. No me gusta el futbol, pero me siento orgulloso de los colores corporativos cuya camiseta me he puesto.

Por eso no entiendo lo de la dichosa cartita. Mi colega y amigo bloguero de Beers&Blogs;, Javier Muñoz, dice que lo que buscan las grandes empresas con estas cartas es conseguir el «Chilling Effect» o Efecto Acongojante. Es decir, utilizar toda la maquinaria legal y equipo jurídico para acabar con cualquier tipo de situación que consideren contraria a noseque cultura o imagen corporativa. Aunque la utilización de un logo encontrado en internet sea con la intención de ponerles como ejemplo de empresa en la que se trabaja muy bien.

Encima cuando veo el documento en cuestión, veo que ni siquiera es correcto, dicen que «Habiendo detectado que ha realizado un uso indebido de la marca y el logotipo de XXXXX XXXXX en la revista electrónica «XXXXXX.com», bla, bla, bla.» Pues bien, esa web a la que se refieren no es la mía sino la de una empresa que ha organizado uno de los actos a los que he asistido ultimamente. Esto también es imagen de marca y de cultura corporativa. No se pueden admitir errores de bulto en una carta de 4 lineas por parte de un departamento llamado pomposamente, Corporate Counsel Law Division.

No entiendo de leyes y estoy seguro de que existen razones fundadas para lo que solicitan en la carta. No discuto el fondo y por eso he hecho lo que solicitan inmediatamente, con mi portatil, dejando de lado otros temas urgentes y buscando la forma de conectarme a internet estando lejos de casa. Lo que no me gusta son las formas.

Como digo, mis relaciones con esa empresa son cordiales, mantengo contactos frecuentes con sus profesionales porque ante todo son amigos. Por lo tanto, todo se podía haber resuelto con una simple llamada telefónica. ¿Para que tanto lío? De nuevo los procedimientos anulan el elemento humano y crean malestar.

No pretendo organizar una cruzada, pero ¿que va a ocurrir con todos esos blogs y páginas web en las que la gente inserta un logo para ilustrar un comentario o una noticia? ¿Van a mandar Cartas Acongojantes a todo el mundo? ¿Donde empieza y donde acaba la libertad de expresión? ¿Me puede enviar George Lucas, o Alcatel o la autora de Branding Yourself o Burger King una Carta Acongojante por utilizar una foto privada en la que aparece su imagen? Francamente, no lo descarto.

Estoy acongojado, soy un mar de dudas.

De todos modos, como siempre, quiero ser constructivo, y considero que si su departamento jurídico se dedica a estos temas con tanto interés (mi contador ha detectado varias decenas de visitas de esa empresa) es porque todo va bien en otros aspectos y la gente ha recuperado la ilusión. Además me gustaría que esta carta tuviese la máxima difusión posible para evitar que se produzcan problemas similares y evitar nuevos disgustos y EFECTOS ACONGOJANTES.

Francamente, en este momento tengo la sensación de que cualquier cosa que diga (digamos), cualquier enlace que ponga (pongamos) o cualquier foto que publique (publiquemos) puede meterme (meternos) en un lío legal. Dan ganas de mandarlo todo a la porra.





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