Consejos vendo que para mi no tengo

Piensa en la siguiente situación.

Te dicen que hay una empresa que durante años ha funcionado bien, ha tenido un crecimiento sostenido gracias a unos productos y servicios de calidad y se ha consolidado en su sector. Es normal porque los empresarios que la crearon tenían muchas ideas y aun más ganas de hacerse un hueco en el mercado.

Sin embargo, desde hace algún tiempo las cosas no van como antes. Los clientes empiezan a dejar de hacer pedidos. Los accionistas están perdiendo la confianza y la paciencia. Su oferta está a punto de quedar obsoleta. Algunos clientes empiezan a hablar mal de su experiencia con ella. Los números no cuadran y se acaba el tiempo. O hace algo pronto o suspenderá pagos.

Evidentemente este no es un caso de Escuela de Negocios. Faltan datos y solo podemos hacer suposiciones. Pero como es muy probable que conozcas alguna situación parecida, seguro que se te ocurren unas cuantas ideas. Y si tuvieses más información, hasta podrías hacer propuestas interesantes, creativas e innovadoras para salir del atolladero. Seguro que has pensado en:

  • Actualizar la oferta de productos y servicios
  • Buscar nuevos mercados
  • Reconstruir las relaciones con los clientes
  • Mejorar la comunicación con el mercado
  • Renovar la confianza de los socios y accionistas ofreciendo nuevos planes

No sé cual es la solución óptima, pero seguro que a medida que leías la descripción, tu cabeza estaba generando propuestas. Si lo aplicas a la política o a la situación de un país, lo de dar soluciones creativas se convierte en un deporte nacional.

Ahora piensa en otra situación.

Eres un profesional al que durante años le han ido bien las cuestiones laborales, estabas dispuesto/a a comerte el mundo, te lo has currado, te gustaba lo que hacías y además, durante algún tiempo hiciste todos los cursos, másters y seminarios posibles para no quedarte fuera de mercado.

Sin embargo, ultimamente las cosas no van bien. Tu jefe no te aprecia (más bien te ningunea o desprecia) y empiezas a tener mala imagen en tu empresa. Como tu dices, «no te valoran». Piensas que es injusto que asciendan otros mientras que tú «que lo has dado todo por estos desagradecidos» estás al borde del ERE. Tu familia y amigos empiezan a perder la fe en tí, «con lo que tú has sido» y a pesar de haber «haberte dejado la vida y la salud para que no les faltase de nada». Además, ya no tienes «edad para aventuras».

¿Qué puedes hacer?

Si te fijas, la situación es paralela a la de la empresa, pero estoy convencido que te cuesta mucho tomar decisiones similares a las que se te ocurrían en el ejemplo corporativo. Seguramente cuanto más cercana a tu situación veas el ejemplo que te propongo, más dificil será tomar una decisión.

Si consigues elaborar un diagnóstico como si fueses un consultor independiente seguro que encontrarías soluciones similares a las de la empresa. Pero siempre es más facil asesorar a otros que a tí mismo o como dice el refrán «Consejos vendo que para mi no tengo».

Cuando alguien me pide consejo sobre su forma de actuar en una situación como esta, creo que muchos esperan una especie de solución mágica. Pero con frecuencia la solución es mucho más obvia… y más dura.

Quizás es el momento de buscar nuevos clientes (otras empresas, autoempleo,…) o quizás es el momento de cambiar de sector (puedes ser un buen jefe de compras en un sector distinto) o quizás hay que dedicar algo de tiempo a relacionarse con los colegas o con el jefe (aunque odies el politiqueo) o quizás hay que mejorar o actualizar tu oferta (ser el mejor delineante con tiralineas quizás no es muy demandado) o…

En realidad, las variables son las mismas que en las empresas: mercado, precio, producto, distribución, comunicación, mantenimiento, finanzas,… Pero creemos que como somos personas, pensar en nuestro trabajo como en nuestro producto queda «feo». Además, da mucha pereza empezar a moverse o quizás piensas que es mejor que te echen para cobrar el finiquito o puede que te dé mucha pena  irte de un sitio que crees que es como tu casa. Pues allá tú. El problema seguirá existiendo. Pero al menos ya sabes donde tienes que empezar a cambiar: por esa cosa que tienes encima de los hombros.

Las grandes marcas comerciales se han construido porque se han tomado decisiones adecuadas. Porque se han atrevido a innovar. Porque se han adaptado al mercado (Nokia empezó siendo una empresa papelera).

Los profesionales que quieran tener una Marca Personal fuerte, reconocida y valorada deben hacer lo mismo que las empresas de éxito. Si te cuesta aplicarte el cuento, trata de tomar distancia de tu situación y plantéala como si fuese un caso de master. Quizás así «Consejos tengas que para tí si tengas».





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