Donde no hay no se puede sacar

He hablado en varias ocasiones en este blog de mi amigo Luís Labrador (y 2). Él es uno de esos Españoles por el mundo que ha conseguido tener éxito en un mercado tan dificil como el del cine de animación en EEUU. En su trayectoria ha pasado de ser practicamente un «sin papeles» a trabajar para Disney pasando por SONY o Dreamworks.

En alguna ocasión Luís me ha comentado que parte de lo que ha conseguido se debe a un hecho muy concreto, a que, en su momento aprendió algo que pocos conocían. Mientras que la gente en su profesión utilizaba otras herramientas, Luís, por intuición, recomendación o pura chiripa, decidió invertir su tiempo y los pocos dólares que le quedaban en aprender un software de animación llamado Maya. Esa decisión le convirtió en un profesional especialmente valorado.

Sin embargo, hace poco me decía que las cosas han cambiado. Que ahora hay mucha más gente joven y en paises emergentes en la industria del cine de animación que utiliza esa herramienta y que pueden hacer trabajos dignos cobrando mucho menos.

Conozco bien a Luís y sé que hace tiempo que está reciclándose y poniéndose al día, pero el suyo es un ejemplo de que tener una buena reputación y haber desarrollado una Marca Personal potente en tu sector no es suficiente si no tienes un «Producto» actualizado y relevante.

Creo que, con frecuencia, se pierde el norte cuando se habla de éxito y progreso profesional. Cuando uno se da una vuelta por algunos foros de Recursos Humanos, Coaching y dospuntocerolandia, parece que se olvida algo fundamental. Antes de nada hay que ser un buen profesional, hacer bien tu trabajo o algo más dificil, ser capaz de hacer de un modo excelente algo que pocos pueden hacer.

Suelo decir que el problema de mucha gente no es que no sepa «venderse» sino que lo que vende posiblemente ha quedado obsoleto, anticuado o irrelevante.

La industria del coaching, en la que tengo muchos amigos, dedica mucho tiempo para derribar creencias limitantes asumiendo que muchos profesionales son buenos en lo suyo pero no terminan de creérselo. Quizás eso sea cierto en algunos casos, pero en otros quizás sea más importante que cambien otra creencia, la que les hace pensar que lo que saben, que lo que ha sido su profesión durante años sigue siendo útil.

Puede que hayas sido el principal experto en comercio exterior con los paises del bloque comunista, pero el muro de Berlín cayó hace muchos años. O quizás seas un «crack» creando planos con tiralineas y tinta china pero es que eso ya no se utiliza. O puede que seas el profesional de referencia arreglando máquinas de escribir Olivetti, pero salvo que trabajes para un museo, nadie va a requerir tus servicios aunque contrates al mejor coach o tengas una página alucinante en Facebook. O si eres un constructor de la costa mediterranea podrás tener muchos «followers» pero tu situación no va a mejorar.

En los años de vacas gordas parecía que sólo era importante la inteligencia emocional, las habilidades blandas y el buenrollito. De repente, cosas que harían sentirse ridículo hasta el más lanzado, se vendían (y los de RRHH lo compraban encantados) siempre que se añadiese la coletilla «para directivos». Desde ponerse a tocar el tam-tam hasta disparar balas de pintura a tu jefe en un descampado (los expertos que no saben español lo llaman Training Outdoor Team Building o algo parecido). Que buenos son en RRHH, que buenos son, que nos llevan de excursión.

Del libro de Barbara Ehrenreich, Sonríe o muere

Quizás la situación en la que nos encontramos se deba a que a los profesionales nos ha ocurrido como a los estudiantes de la LOGSE. Ya no hace falta ser bueno, esforzarse o estudiar. Ahora lo importante es la Actitud. No pasa nada si eres un inutil, un incompetente o ya no sirve para nada lo que hacías. Si eres bueno con las habilidades blandas (o blandiblub) y tienes una inteligencia emocional que haría parecer Terminator a los seguidores de Bucay o Coelho, entonces no tienes que preocuparte de nada porque progresas adecuadamente… hasta el próximo ERE.

Sólo hay una profesión en la que un inutil pueda progresar con este tipo de habilidades: la política.

Ya sé que soy un aguafiestas, pero voy a repetir algo que suele olvidarse, para crear una Marca Personal y convertirte en un profesional valioso debes:

  • Ser capaz de hacer algo que satisfaga una necesidad y genere unos resultados medibles, concretos y relevantes.
  • Hacer algo que no sean capaces de hacer quienes están en el entorno cercano o en su defecto,
  • Ser capaz de hacer algo que hacen quienes están en tu sector pero de un modo excepcional.

Una vez que tienes algo valioso que ofrecer es cuando puedes enriquecerlo con un envoltorio que lo haga más atractivo, agradable o simpático y puedes dedicarte a contarlo en todas las Redes Sociales en las que quieras perder el tiempo. Pero si tu profesión queda obsoleta más vale que dediques tu tiempo a ponerte al día.

NOTA: Si hablamos de esfuerzo, retos y trabajo personal, merece la pena echar un vistazo a este proyecto cinematográfico de mi amiga Sabela. En Facebook, en Vimeo.





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