La humildad está sobrevalorada

Humildad

1. f. Virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento.

2. f. Bajeza de nacimiento o de otra cualquier especie.

3. f. Sumisión, rendimiento.

RAE

Es posible que al leer el título de este post te hayas sentido incómodo, incluso ofendido. Durante años y siglos nos han educado de forma insistente y machacona diciéndonos que hay que ser humildes, modestos, no presumir ni sacar los pies del plato. Como dice la tercera acepción del diccionario, lo correcto es ser sumiso y rendirse.

Digo esto porque en las últimas semanas he participado en unas cuantas reuniones, actos y eventos en los que parece que el mayor problema del Branding Personal o de tratar de desarrollar una Estrategia Personal propia para destacar tu valor es que va en contra de la humildad y la modestia.

Pero ¿quién de quién vienen esas críticas? Pues lógicamente de quienes viven mucho más felices si eres sumiso y te centras «en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento».

Pero aún hay algo más triste y es que muchos de aquellos que aceptan y abrazan que la humildad y la modestia son valores que están por encima de pagar las facturas para sacar adelante a tu familia son los propios «curritos». Es como si aceptásemos obedientemente la segunda acepción del diccionario, debemos ser humides por «bajeza de nacimiento o de cualquier otra especie».

El diccionario define Modestia como «Virtud que modera, templa y regla las acciones externas, conteniendo al hombre en los límites de su estado, según lo conveniente a él» y ¿no es eso lo que impide que muchos profesionales se atrevan a mostrar, demostrar y compartir su valor?

Somos tan templados, moderados y contenidos que mereceríamos un premio (si no fuesemos tan humildes y modestos y lo contásemos) pero mientras tanto la vida pasa y nadie se entera de lo que podemos aportar.

Pues ¡ya está bien! Si quieres que cambien las cosas, deja de quejarte y rompe la primera regla de los que te dicen lo que tienes que hacer, olvídate de la humildad y la modestia. La expresión ¡Hay que tener muy poca vergüenza! debe dejar de ser una frase despectiva para convertirse en un grito de guerra como ya dije hace tiempo.

Mientras tu dejas de hacer cosas para dejar tu huella y tu Marca Personal porque te has creído esas historias de humildad y de modestia, los inmodestos se llevan lo que te mereces. Ya sé que esto va en contra de las ideas de mi amigo Juanma Roca, pero es lo que pienso.

Si al principio podías no compartir el título del post, quizás ahora estés enfadado y pensando que estoy muy equivocado. Seguramente lo estoy, pero si en este punto estás disgustado por lo que explico, es que la programación a la que hemos sido sometidos es más sólida que si la hubiesen escrito en LINUX.

Suelo decir muchas veces que el problema de hacer visible tu trabajo no es técnico ni de falta de oportunidades sino puramente mental. Detrás de la pereza, la supuesta falta de tiempo o el desconocimiento creo que lo que hay es un terrible miedo a ser acusado de divo, estrella, prepotente («quesehabrácreidoeste»), gurú o simplemente por no ser puesto en evidencia.

Perfecto, puedes seguir así, en tu cueva, oculto, sin molestar, humilde, modesto y aceptando tu «Bajeza de nacimiento o de otra cualquier especie». Puedes pensar que los demás valen mucho más que tú y que es mejor callarse para no meter la pata. Pero luego no te quejes. Luego no te preguntes como ese «inútil» de la mesa (o del blog) de al lado se lleva todos los premios mientras que tu pasas desapercibido (a lo mejor sólo eres modesto hacia fuera).

¿Significa esto que hay que ir avasallando, mintiendo o manipulando? De ningún modo. Lo que propongo es que no nos centremos en nuestras «propias limitaciones y debilidades», sino que descubramos, desarrollemos y comuniquemos nuestras cualidades y fortalezas. Si nos centramos en lo que nos hace débiles es lógico que seamos sumisos pero el mundo se perderá lo que podemos ofrecer… mientras otros se aprovechan.

Dicen que lo contrario de la humidad es soberbiaorgullorebeldíariquezaposición y francamente no me parecen tan terribles. Prefiero ser rebelde a humilde o sentir orgullo antes que ser modesto.

Por eso está mal visto mostrar tu trabajo en un blog por parte de las empresas y prefieren algo más modesto y poco diferenciador como el Currículo. Pero yo te propongo que hagas lo que te parezca adecuado siempre que no hagas daño a nadie y respetes la libertad de los demás (y los demás la tuya). Porque si eres tan modesto y humilde que nadie se entera de que existes quizás vayas al cielo pero pocos podrán beneficiarte de tu valor (y quizás vayas al infierno).

Ahora haz lo que te parezca. Pero como te decía antes, la vida es demasiado corta para pasarte el día actuando para contentar a otros. Rebelde, orgulloso, soberbio… no están tan mal ¿No?

 









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