Si vendes irás al infierno… o no

En los últimos tiempos, al leer algunos blogs y noticias sobre tendencias en Internet, podría parecer que empieza a haber una desbandada de las Redes Sociales por parte de los que llevan más tiempo en esto. De momento parece que no pasa nada porque ocurre algo parecido a las películas de zombies, aunque caigan unos cuantos, cada día siguen «infectándose» muchos más.

Si me lees, sabes que siempre he sido muy crítico con la idea de que lo dospuntocero es el huevo de Colón, la Caja de Pandora y el bálsamo de Fierabrás. Sin embargo, creo que lo que está ocurriendo es que, pasada la novedad, las cosas vuelven a su cauce y las herramientas se ven como eso, herramientas y no como una nueva religión en la que crees en todos sus dogmas y santos o te crucifican.

Creo que hay unas cuantas razones para estar delante de la pantalla, del tamaño que sea, haciendo cosas.

Una de ellas es la pura diversión. De eso no falta en dospuntocerolandia. Videos, «tontás», cotilleos, gracietas varias,… En La Red puedes pasarte el día viendo lo ingeniosa que puede ser la gente.

Otros lo utilizan para comunicarse. Sin embargo, creo que si quieres decir algo a alguien hay formas mejores y menos arriesgadas de hacerlo que «gritarlo» en público.

Por otro lado está la posibilidad de aprender algo o conocer a alguien que te ayude a mejorar, pero siempre he dicho que hay formas mejores de conseguirlo.

También están (o quizás lo estamos todos) porque nos hace sentir «importantes». Pero quizás el coste no compense.

Sin embargo, y en lo que a mi «negociado» se refiere, creo que la razón es mucho más evidente. Desde el punto de vista de un profesional, un autónomo o un «freelance» que pretenda sobrevivir, los resultados de echarle horas a todo esto son bastante escasos. Y ojo, no me estoy refiriendo a los profesionales del Social Media, sino a la inmensa mayoría que se dedica a otros oficios… que los hay.

Antes de seguir, debo decir que creo que es fundamental tener presencia y ser capaz de mostrar tu trabajo en Internet sea cual sea tu situación profesional. Y, sobre esto, ya sabes que mi medio favorito es el blog. Pero no hay que confundir tener un sitio en el que exponer tus méritos con dedicarte a hacerte visible como si no hubiese otra cosa que hacer.

El principal problema, y creo que es la razón por la que muchos profesionales lo están dejando o reduciendo su actividad, es la falta de resultados económicos. Y evidentemente no me refiero a vivir de la publicidad que pongas en tu blog sino a facturar más como profesional como consecuencia de lo que haces en La Red. Pero ¿a quién puede sorprender esto a estas alturas del partido?

En dospuntocerolandia hemos asumido que aquí lo importante es colaborar, conversar, cooperar, compartir y muchas otras palabras que empiezan por co- menos Cobrar. Aquí se te permite todo, excepto vender de forma explicita.

Lo curioso es que nos encontramos con dos posiciones extremas, o vendes descaradamente o compartes generosamente. Pero no parece haber hueco para un término medio. Y parece que la fórmula funciona… para los «amos» de las Redes Sociales.

Tu pones el espectáculo y los Facebook y similares cobran las entradas y se llevan la recaudación. A ti te dejan magnanimamente que generes contenidos por amor al arte para que haya visitas y otros pongan publicidad. Pero si eres de los primeros y, en algún momento, tratas de «vender» tu trabajo te van a mirar muy mal los guardianes de las esencias dospuntocero. Agua y aceite. Ángel y demonio. Juntos pero no revueltos. Dame cosas, pero gratis. Lo peor es la cara de tonto que se te queda cuando ves que otros cobran por lo que tu «compartes» pero encima haciéndolo peor que tu.

Creo que todos los que hemos tenido el atrevimiento de vender de una forma explícita en alguna ocasión, hemos notado que se caen algunos followers e incluso hemos recibido alguna crítica. Parece que puedes dar toda la caña que quieras, pero ojo, como trates de vender algo, ahí te quedas. Parece que hay que entrar en un juego hipócrita en el que si quieres vender tienes que disimularlo mucho para que no se note.

Pero como se han dado cuenta muchos de los que lo están dejando, hay que pagar facturas y tener muchos «me gusta» no le sirven al del banco.

AlejandroHernandezQuizás la culpa no es sólo de «las circunstancias», casi nunca lo es. No sé si es un problema nacional, racional o simplemente generacional pero conozco a mucha gente (yo el primero) para la que eso de vender es algo oscuro, inadecuado o incluso sucio. Y así nos va. A nadie se le ocurre criticar a una empresa por vender, incluso se aplaude la publicidad y entre todos conseguimos que algunos anuncios sean virales, pero amigo, como seas tu el que trate de ofrecer tu trabajo y ponerle precio, te sitúan en el Lado Oscuro.

A estas alturas, y cuando se trata de sobrevivir, vivir o incluso intentar vivir como un rey, ya no puedes preocuparte por lo que pueda opinar alguien que ni te conoce ni pagaría un céntimo por lo que haces. Si los profesionales queremos progresar y hacer algo valioso, debemos pensar como empresas (aunque estemos en nómina o «nominados») y eso implica «descargar» en nuestra cabeza algo parecido a una App Comercial que parece que se olvidaron de incorporarla cuando nos educaron.

En esa línea, me he metido a fondo con los libros de Alejandro Hernández (nuestro Gitomer) y me está dejando las cosas muy claritas. Os recomiendo sus tres libros

Negociar es fácil, si sabe cómo

Vender es fácil, si sabe cómo

Negociación para Dummies

Y en cuanto a lo demás, creo que es hora de entender que si queremos que lo dospuntocero no se acabe convirtiendo en un territorio de los que tienen recursos, equipos y presupuesto, debe existir un equilibrio entre lo comercial y lo colaborativo.

Termino con una cita de uno de los libros de Alejandro

Para vender, definitivamente hay que ‘querer’ vender, y esto pasa necesariamente por ‘querer’ estar en la calle. Y este ‘querer’ hasta hace poco no se llevaba, pero ahora es imprescindible.





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