Ni fe ni pasión, supervivencia

PosicionUna de las primeras cosas que descubrí al empezar a trabajar por mi cuenta es que el verano sigue siendo una época muerta o en coma para los negocios. Eso sigue siendo así, con crisis y sin ella. Así que, lo mejor es hacer de la necesidad virtud y aprovechar este tiempo para avanzar en temas que en la vorágine del “curso” es más complicado. Por mi parte suelo desconectar un poco de Internet, hacer balance de errores y éxitos y, sobre todo, preparo material nuevo.

Una de las cosas que hace tiempo que debo corregir es el enfoque de mis programas hacia las empresas o más bien hacia los empleados. Durante años, sobre todo al principio, he sido muy crítico con el comportamiento de muchas organizaciones y especialmente del departamento de Recursos Humanos. Aunque sigo siéndolo, durante estos años he conocido a profesionales valientes que están tratando de cambiar algunas mentalidades… otra cosa es que lo consigan.

Sin embargo, con demasiada frecuencia y con bastante tristeza por mi parte he comprobado que el mayor rechazo a conceptos como el Branding Personal, los Medios Sociales, el Marketing Personal o la aplicación profesional del Networking no viene de los responsables o de los “de arriba” sino de los propios profesionales que podrían beneficiarse de ellos.

En muchas ocasiones compruebo que, a pesar de las noticias sobre la crisis, de los familiares y amigos que se quedan sin trabajo o de los problemas de los autónomos o emprendedores para salir adelante, parece que los “nominados”, los que tienen un empleo ¿fijo? o los que consideran que un contrato ¡indefinido!  es algo positivo (¿No sería mejor un contrato definido?) no tienen que preocuparse de nada.

Comentarios como “Yo no hago Networking porque eso es trabajo”, “¿Escribir un blog profesional? Bastante tengo ya con lo que hago en mi empresa”, “Yo no voy a una conferencia sobre un tema relacionado con mi profesión si no es en mi horario laboral”, “Si quieren que imparta una ponencia para mi empresa, que me la paguen porque no me pagan para eso” y así hasta el infinito y más allá.

Pero la frase que más me gusta es esa de “Es que yo no creo en el Networking, Twitter, el Blog, la Marca Personal o… (completa la línea de puntos)”. Muchos creen que esto es una cuestión de fe y deben pensar que algunos estamos abducidos por alguna especie de secta. De lo que no se dan cuenta es que tarde o temprano les va a tocar la china y entonces vendrán las prisas y los golpes de pecho. No se trata de creer o no, sino de pura supervivencia.

Cuando tratas de hacerles entender que todas esas cosas son beneficiosas para ellos más que para su empresa, parece que son incapaces de bajarse del burro. Creen que cualquier cosa que huela a trabajo o a desarrollo profesional es algo que no les atañe… hasta que se ven en la calle y les entran las prisas o como dice mi madre, empiezan los “ayayais y las madresmías”.

A veces pienso que creen que los que estamos en estas cosas estamos entusiasmados y en una especie de éxtasis contínuo y han llegado a creer que vivimos en una fiesta permanente. Y no digo que yo no disfrute con muchas de las cosas que hago, pero otras son un auténtico rollazo y una obligación de la que te encantaría descargarte. Pero o las haces o las haces. No hay más cáscaras si quieres tener una mínima posibilidad de pagar las facturas (esa es una de las mayores motivaciones).

Existe otro mito que es muy aceptado por los entusiastas del pensamiento positivo en dospuntocerolandia y es el de la pasión, el de encontrar algo que te guste. Mi experiencia es que la mayoría de la gente con la que me encuentro no tiene ni idea de lo que le gustaría hacer y los pocos que lo descubren no parecen sentirse suficientemente motivados para ponerse en marcha. Y eso es especialmente grave en los cuentajenados (Yoriento “dixit”) porque bastante tienen con lo suyo como para meterse en otras movidas.

Muchos empleados son como esos presos de larga duración o esos animales que han vivido en cautividad y que son incapaces de vivir fuera de un entorno controlado y dirigido por muy pequeño y desagradable que sea. Se pasan el día quejándose pero cuando les das opciones de mejora prefieren esconderse bajo las faldas de su empresa… por mucho que la pongan a parir (o quizás para seguir echando la culpa a otros). Aunque eso es un problema de la sociedad en general.

Creo que los responsables de las empresas están demasiado preocupados de ocultar, para que no se escapen (detener el talento), a esa minoría de profesionales que quieren hacer cosas, que están dispuestos a invertir parte de su tiempo de ocio, que sienten realmente motivados.

Quizás deberían centrarse más en agitar a esa multitud de profesionales burocratizados que, a pesar de la que está cayendo, viven en una especie de “Atrapado en el tiempo “ profesional en el que cada día es una réplica del anterior.

Por mi parte lo tengo claro, seguiré intentando cambiar las cosas con gente de todo tipo, pero dedicaré mis mayores esfuerzos a aquellos que realmente quieran hacer algo y espero encontrarlos dentro o fuera de las organizaciones.

NOTA: Como digo, en los meses de julio y agosto suelo ponerme a “dieta” de lo dospuntocero y de otras cosas así que no suelo responder a los comentarios con la frecuencia que me gustaría pero sabéis que esta es vuestra casa.

Compartir esta publicacion