No sabe/No contesta

PersonalidadEstas últimas semanas estoy impartiendo clases de Branding Personal a bastantes alumnos de algunas escuelas de negocios y en todos los casos me encuentro con la misma situación. La inmensa mayoría de ellos cree que no tiene nada interesante que decir. Cuando les pregunto sobre qué podrían hablar, generar contenidos o utilizar para posicionarse profesionalmente, a casi todos se les queda cara de No sabe/No contesta.

Lo que es especialmente grave es que esta situación de parálisis, de falta de ideas propias, de inexistencia de ganas de comerse el mundo se dé precisamente en entornos en los que los alumnos deberían estar deseando salir y cambiar las cosas.

Lo cierto es que últimamente estamos hartos de ver frases en las que se habla de reinventarse, de eso tan cursi de tomar las riendas de tu vida, de perseguir tus sueños y toda esas frases basura sacadas de Coelho o extraídas de El Secreto o de una taza de Mr. Wonderful. Pero en cuanto preguntas o profundizas algo, muy pocos son capaces de decirte qué es lo que quieren, cómo van a conseguirlo y concretamente qué están dispuestos a hacer o que precio pagarían para que ocurriese.

Claro que todos tenemos sueños, deseos, metas y objetivos. Pero el subidón se pasa muy rápido si no te pones inmediatamente a hacer algo. Y por favor, no me invoques el rollo de la actitud positiva porque, si tus éxitos dependen de eso, ya puedes esperar sentado. Para que ocurran cosas hay que hacer cosas. Es la ley de la acción y la reacción. Menos actitud y más disciplina.

En este momento, una de las mejores opciones que tenemos para poner la bola en movimiento desde el punto de vista profesional son los canales, en el mundo real y el “irreal”, que nos permiten hacernos visibles o algo mejor, hacer visible nuestro trabajo. Hoy todos tenemos plataformas de comunicación y formas de dar a conocer nuestro valor que nos permiten pasar del anonimato a empezar a ser tenidos en cuenta.

Entonces, ¿Por qué tan poca gente se pone en acción cuando les dices que sólo tienen que elegir los canales más adecuados y empezar a comunicar? Pues básicamente por dos razones.

La primera es casi automática, es el “no tengo tiempo” que normalmente suele significar “no me apetece dejar de hacer nada de lo que hago, si es que hago algo, para ponerme a hablar de asuntos relacionados con mi profesión más allá de lo que me obliguen a hacer”. “Yo solo hablo de trabajo en mi trabajo”. “No me pagan para eso”. De lo que no te das cuenta es que, hoy en día ya no trabajas para nadie más que para ti… aunque te paguen una nómina.

La segunda y mucho más preocupante es la de, “es que no sé que contar”, “es que no tengo nada que decir”, “es que cualquier cosa de la que hable va a parecer una tontería”. Si eso es así, realmente se enfrentan a una situación realmente grave porque están aceptando que su valor como profesionales es cercano a cero. ¿Cómo puedes esperar que alguien te tenga en cuenta si partes de la base que no se te ocurre nada que aportar, decir y cambiar?

En realidad, cuando alguien dice que no tiene nada que decir, creo que es síntoma de algo distinto, más bien creo que el problema está mucho más atrás. Lo que están transmitiendo es que no saben qué es lo que les gusta, a qué se quieren dedicar o qué desearían hacer profesionalmente. Si eso lo tuviesen claro, no les costaría nada empezar a hablar de ello y además rápidamente descubrirían sus carencias y harían lo posible para solucionarlas. En este momento, todos tenemos opciones de sobra para formarnos, aprender y llenar los huecos de conocimiento que nos faltan.

Si toda esa gente que dice en su perfil de Twitter que algo “le apasiona” o “soy un/a apasionado/a de…” lo dijese realmente en serio, se pasaría gran parte de su tiempo disponible aprendiendo y hablando de ello. Sin embargo, en muy pocos veo algo más que unos cuantos tuits esporádicos. Me parece que se dice mucho y se hace poco para demostrar que algo te “apasiona”.

La buena noticia es que, si realmente quieres hacer algo, tienes todo lo que necesitas. ¿Sabes leer y escribir? Pues ya no necesitas nada más. Si te gusta, “apasiona” o disfrutas con algo, simplemente cuéntalo, en todos los canales y formatos disponibles. ¿Quieres aprender más cosas? Pues busca los libros, blogs, vídeos o personas que puedan enseñártelo y cuando lo tengas claro, cuéntanoslo.

Todos tenemos algo que contar, todos tenemos una opinión sobre la forma de hacer las cosas, a todos se nos ocurren ideas absurdas o geniales que pasarán desapercibidas si no las exponemos. Lo peor que puedes responder cuando te pregunten qué es lo que te gusta o a qué te gustaría dedicarte profesionalmente es No sabe/No contesta.









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