Trump, Google Glasses y realidad virtual

PosicionSi lees este blog sabes que no me gusta hablar de la Marca Personal de gente famosa o que esté de moda. La razón es que, cuando alguien se convierte en un fenómeno mediático, lo que vemos casi nunca es su Marca Personal sino la marca de un personaje. Así que no añadiré ni un comentario sobre el Branding Personal de Donald Trump porque creo que, especialmente en su caso, lo que PARECE y lo que ES son cosas muy distintas. Creo que Trump es un genio utilizando el Marketing Personal como medio para conseguir un fin, pero es peligroso juzgar algo o a alguien sólo por su «envase».

Lo que me interesa de todo lo que está sucediendo es algo que, al menos a mi, me asusta mucho más que los comentarios o eslóganes de un candidato que utiliza lo que mejor sabe hacer para generar un impacto. Me explico.

Si me conoces un poco, sabes que no me caracterizo por callarme nada ni ser políticamente correcto. Siempre he detestado que me digan lo que tengo que hacer o pensar. Por eso trabajo por mi cuenta y, por eso, me jode especialmente la autocensura. No se trata de ser agresivo ni desagradable ni de insultar a nadie sino de dar la opinión de aquello que uno considera correcto. Uno ya tiene una edad como para no defender aquello que cree para ir contentando a todo el mundo. Un ejemplo.

Hace un par de años se pusieron de moda las Google Glasses. Casi nadie las tenía pero mucha gente las quería. Así que, algunos de los que las tuvieron a su alcance se hicieron una fotito y se la pusieron como avatar en sus Redes Sociales. A mí siempre me pareció otro de esos juguetes caros de los que presumir y que se ponen de moda pero poco más. Mi forma de decir que aquello me parecía un poco raro fue escribir un tuit con un poco de mala leche. Enseguida me llegaron algunas críticas en Twitter y en otras redes.

Un par de años después, Google ha admitido que quizás no eran una buena idea y me parece perfecto porque el mundo avanza mediante la prueba y el error. Lo preocupante es el papanatismo de tanta gente que se sube al carro de moda y algo peor, que desprecia a quienes simplemente nos preguntamos si lo que se presenta como la pera limonera o lo peor de lo peor es realmente así.

En el caso de las Google Glasses tenía razón, pero yo me he equivocado haciendo juicios de otras cosas en muchas ocasiones. Lo importante es tener tu propio criterio, no dejarse llevar con aquello del «como todo el mundo sabe…» y razonar tu respuesta.

En el caso Trump, esto que comento es especialmente escandaloso y agobiante. Tengo que confesar que yo mismo he actuado del mismo modo que critico… callándome. No me refiero a dar una opinión sobre el candidato sino a no atreverme a decir en dospuntocerolandia que estaba bastante convencido que ganaría. Pero claro, ahora no vale. Lo preocupante es que la presión del pensamiento único que está invadiendo La Red está fomentando la autocensura pero no por responsabilidad sino por miedo.

Cuando lees lo que se publica en Internet y en los medios tradicionales parecería que nadie apoya a Trump, que si ha ganado ha sido por un error informático o porque sólo le han votado cuatro paletos sacados de Deliverance. Al parecer los partidarios de Trump son como los unicornios, no existen. Y claro, luego dicen que los pronósticos fallan.

Pero como te digo, lo preocupante no es Trump que, y aquí me voy a mojar, quizás acabe siendo un buen presidente. Lo que da más miedo es precisamente que lo que predomina en La Red es aquello de lo que se acusa al nuevo presidente, PREJUICIOS. En dospuntocerolandia se juzga, acusa y condena con una rapidez que envidiaría cualquier estado totalitario. No se analizan los hechos, se utilizan pruebas circunstanciales y, sobre todo se estigmatiza a quien se adivine una intención que no se ajuste a lo «que todo el mundo piensa», como en Minority Report o la Policía del Pensamiento de 1984.

El buenismo y el pensamiento positivo se han empeñado en crear un mundo ideal… que no existe y dospuntocerolandia es su ecosistema perfecto.

Hace unos días, en la presentación de una incubadora de empresas, alguien dijo que deberíamos hacer visibles nuestras ideas sin miedo pero precisamente esto es lo que cada día abunda más. La Red es cada día más una realidad virtual, es decir un mundo que cada día se parece menos al mundo real y a lo que piensa la inmensa mayoría de gente que no está pegada a una pantalla. Al final Matrix va a ser esto, un mundo en el que se construye una realidad paralela en la que mucha gente elige la pastilla azul (el color de Twitter o Facebook) que te muestra que la vida es perfecta (como en Twitter o Facebook), pero es una apariencia, nada más, como vivir en una burbuja que no te permite ver lo demás. Aquí eres «feliz».

Supongo que es lógico que ocurra todo esto. Es mucho más agradable y seguro sentirse arropado diciendo lo mismo que la multitud vociferante que te rodea diciendo lo mismo o los movimientos que utilizan sus ejércitos de lanzadores de hashtags que insisten en crear una realidad paralela. El mantra es: «Cuando La Red da su veredicto, te callas y punto». El problema surge cuando el resto del mundo tiene la manía de callarse excepto el día de votar, comprar o decidir.

NOTAS: La semana próxima estaré en estos eventos abiertos por si te apetece pasarte

Alicante. Miércoles 23 Noviembre. Ulab. Mi camino al éxito. Información aquí.

Madrid. Jueves 24 Noviembre. ESADE. La importancia de la marca personal en la carrera profesional del abogado. Información aquí.

Alicante. Viernes 25 Noviembre. Ulab. Presentación del libro de Cristina Mulero «Saltar de la pecera». Información aquí.





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