Embajadores, de empleados a aliados de la empresa

Uno de los problemas frecuentes a los que me he tenido que enfrentar al desarrollar modelos de desarrollo para profesionales es el del temor por parte de las empresas a que, estos, al aumentar su valor y sus opciones pudiesen generar problemas a aquellos para quienes trabajan.

Esto ha ocurrido con la Marca Personal y ocurre, aunque mucho menos con mi Modelo de Estrategia Personal que se percibe menos amenazador.

Mi idea ha sido, desde el principio, encontrar formas más sanas y eficientes de relacionarnos los profesionales y las empresas. Por eso creo que si sustituimos esa relación Empleador/Empleado por otra de Cliente/Proveedor o directamente de socios o aliados en un proyecto común, todo funcionaría mejor.

Y ahí es donde encaja mi idea de gestionar la profesión como una empresa unipersonal que trabaja con otra más grande. Ojo, no estoy hablando de crear sociedades, ni de darse de alta como autónomo ni nada por el estilo, es más bien una forma de pensar.

Si desde las propias empresas se proporcionan herramientas a los profesionales como la que propongo para que sean ellos mismos quienes tomen la iniciativa y gestionen su propio proyecto dentro del de la organización, todos ganan.

¿Es posible que un/a profesional se venga arriba y considere que su futuro no está dentro de la empresa? Si, es posible. Pero si considera que no es una pieza más de un engranaje, un Recurso Humano, y empieza a verse como un aliado en un proyecto interesante, es poco probable que suceda.

Te propongo un ejemplo ficticio pero que puede que hayamos conocido o vivido.

Mónica, mando intermedio en un área técnica en una empresa grande. Lleva más de una década en la compañía, se siente valorada y, aunque trabaja mucho, disfruta de su trabajo.


Sin embargo, hace tiempo que considera que no le están dando los proyectos más interesantes y que hay otros profesionales que están pasando por encima de ella.

Si estuviésemos hablando de una empresa, podríamos decir que es algo así como una empresa bien valorada pero cuyos productos cada día son percibidos como menos atractivos.

Lo curioso es que nos es más sencillo encontrar soluciones para el caso de la empresa que para Mónica, cuando el problema es practicamente el mismo.

Y ahí es donde entra una gestión empresarial de un proyecto profesional.

¿Qué debería hacer Mónica? Pues la respuesta es que no hay una única respuesta sino que debemos analizar la situación, elaborar un diagnóstico y diseñar un plan moviendo las palancas adecuadas.

Eso es lo que implica aprender a gestionar una Estrategia Profesional.

En este post no puedo analizar todas las posibles variables de la situación pero podemos analizar algunas opciones.

Propósito

¿Hasta qué punto los objetivos de Mónica y los que la empresa ha establecido para ella están alineados? ¿Es posible que Mónica haya perdido la motivación y necesite encontrar nuevos retos? ¿Están ocurriendo cosas en la organización que no encajan con los valores de Mónica? ¿Siente Mónica que su misión en la empresa cada día tiene menos que ver con su propia misión profesional?

Lo importante es tener claro revisar el rumbo del proyecto profesional de Mónica porque si no, todo lo demás carece de sentido.

Persona

En relación con lo anterior, ¿está Mónica asumiendo responsabilidades de forma proactiva o, después de todos esos años, simplemente reacciona y hace lo que le proponen? ¿Se atreve a asumir riesgos y a perder el miedo a probar cosas nuevas?

Hay muchos factores relacionados con la personalidad que influyen en la Estrategia Personal.

Propiedades

Quizás Mónica estaba muy preparada hace una década o más, cuando le ofrecieron el puesto. Sin embargo, la rutina, la falta de tiempo o simplemente el cansancio la han impedido renovarse y actualizarse.

Como se suele decir, diez años de experiencia, suelen ser un año de experiencia multiplicado por diez.

Y si pensamos en modo Estrategia Personal, la responsabilidad de mejorar como profesionales es nuestra, no del departamento de formación o de R2H2. Es Mónica la que, en función de sus objetivos, decida en qué temas quiere innovar.

Producto

¿Qué aporta Mónica en la empresa? ¿Qué beneficios genera o qué problemas soluciona? ¿En qué se materializa su trabajo? ¿Facturación, Rapidez en lanzamiento de productos, buena relación en los equipos?

Si Mónica no tiene claro cual es su valor para su “cliente” o este está por debajo del de sus “competidores”, quizás se explique su situación y, posiblemente anuncie algo peor.

Y, aunque parezca una perogrullada, la base de su prestigio está en hacer un buen trabajo/producto/servicio.

Público

¿Quién es el cliente de Mónica? ¿Y el consumidor? ¿Es la empresa que le paga la nómina o es su jefe o sus compañeros? ¿Con quién compite? ¿Con otros colegas? ¿Con una App? ¿Quiénes pueden apoyarla, mentorizarla o hablar bien de ella?

Igual que una empresa tiene claro (o debería) con quién interactúa, un profesional/empresa YO S.L. debería hacer lo mismo.

Si Mónica conoce bien a su “cliente” será capaz de mejorar su oferta profesional, relacionarse de un modo más eficaz o hacer las propuestas que mejor se ajusten a lo que la empresa necesita y que, al final, mejorarán su prestigio.

Promoción

¿Quién conoce a Mónica como profesional en su empresa y fuera de ella? ¿Está haciendo “política de pasillos”? ¿Se atreve a presentar los resultados de su proyecto en la convención anual? ¿Escribe en la revista de la empresa? ¿En qué canales reales o virtuales está mostrando y demostrando el dominio de su profesión (sin desvelar los secretos de su empresa, claro está)?

Somos muchos los que por pudor o porque no dominamos el arte de las relaciones personales poco a poco vamos quedando en la sombra y perdiendo oportunidades. Si Mónica quiere ser tenida en cuenta, debería estar más presente y aparecer en el radar de aquellos que puedan necesitarla.

Podría seguir con otras “palancas” del Modelo de Estrategia Personal (Propagación, Presencia, Persuasión,…) pero creo que se entiende la idea. En realidad, lo que propongo no es que todos nos hagamos autónomos o emprendedores sino que apliquemos esa mentalidad empresarial a cualquiera de las situaciones laborales en las que nos encontremos, incluso como desempleados.

NOTA:

Si quieres que te explique con más detalle como aplicar mi modelo o que hagamos un taller piloto en tu empresa, organización o centro de formación, ponte en contacto conmigo

contacto@andresperezortega.com
Tel. 678 544 817

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  1. Hola
    ¡Qué falta hace ese cambio de mentalidad!, tanto para empresas como empleados.
    Gracias!

  2. Muy bueno el ejemplo de Mónica. Creo que con ejemplos así se entiende mucho mejor las importancia de trabajar una estrategia personal para no caer en esos momentos “menos buenos” ya sea profesional como personal que al final si haces algo que no te gusta profesionalmente llegarás a casa todo “jodid” y eso se notará en tu vida.
    Muy interesante el post, enhorabuena.

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