Objetivos, más enfocados que nunca

Hubo un tiempo no muy lejano en el que más o menos se podía salir adelante sin pensar demasiado hacia donde dirigirte, sin tener una estrategia ni un plan. Pero creo que eso se ha terminado.

Ahora debemos ser mucho más cuidadosos con los recursos disponibles, especialmente si hay gente a tu alrededor que depende de lo que hagas. Y eso implica tomar mejores decisiones.

He dicho muchas veces en este blog y en mis talleres y conferencias que sin un destino, un objetivo, es muy complicado ser eficiente, tomar buenas decisiones y generar confianza.

Un objetivo claro te ayuda a saber lo que te falta, las personas que debes conocer, los canales de comunicación que debes utilizar, hasta el aspecto que debes presentar.

Sin embargo, pocas personas se toman un tiempo para colocar ese punto en el futuro que les guíe en su estrategia.

Hoy necesitamos ese enfoque más que nunca porque los recursos van a escasear y la competencia va a ser grande.

Sé que mucha gente tiene una lista interminable de excusas para no plantearse lo que quiere conseguir. Perfecto. Pero sólo pediría que esas mismas personas no vengan llorando cuando su vida se convierta en un instrumento para alcanzar los objetivos de quienes sí lo tienen claro.

Establece tu por qué

Suelo decir que una cosa es el QUÉ (objetivos) y otra el PORQUÉ (motivación). El QUÉ te va a decir lo que deseas conseguir, el PORQUÉ te va a indicar la razón por la que deseas alcanzar ese objetivo.

Creo que el PORQUÉ va antes del QUÉ. Por ejemplo, es posible que, en este momento estés preocupado, asustado o enfadado por tu situación profesional o personal. Vale, esa es una razón, un PORQUÉ para moverte. La siguiente cuestión que debes plantearte si estás en este punto es, ¿hacia donde quieres ir como consecuencia de este malestar?

Ojo, el PORQUÉ también puede ser algo positivo, un sueño, un deseo de cambiar algo que ya está bien pero quieres que sea todavía mejor. Lo que está claro es que, como casi todo en esta vida, el movimiento empieza cuando hay algo que lo impulse. Identifica tu PORQUÉ como dice Simon Sinek en Empieza con el porqué.

Visualiza

Si me conoces, sabes que no soy de los de pensamiento mágico o de los que pone su futuro en manos de otros, y todavía menos si este “otros” es algo invisible.

Lo que si que creo que es importante es “pintar” tu futuro deseado. No porque eso vaya a convertirse en real sólo por desearlo sino por algo mucho más práctico.

Por un lado, visualizar tu situación dentro de unos años te permite hacer ingeniería inversa y tomar decisiones que te van a acercar a ese destino.

Por otra parte, cuando empiezas un proyecto vital o profesional importante, lo más seguro es que te lleve meses o años sacarlo adelante, así que es fácil olvidarte de la razón por la que lo pusiste en marcha. Tener una forma de recordarte por qué te metiste en ese lío, te va a ayudar a superar los “momentos valle”.

Visibilidad

Muchas de las preguntas que se plantean cuando alguien quiere trabajar su Marketing Personal es ¿y qué pongo en mi perfil de LinkedIn o de otras Redes Sociales? ¿Qué me interesa más, un Tik Tok o un canal de YouTube? ¿De qué escribo en mi blog? ¿Qué puedo contar a un grupo de personas que va a asistir a una conferencia mía? o ¿A qué personas tengo que conocer o integrar en mi red de contactos?

La respuesta a esas y a otras cuestiones se resuelve de forma parecida a aquel viejo truco que utilizábamos en lengua cuando analizábamos los complementos directos, indirectos y circunstanciales, es decir, preguntando ¿qué quiero conseguir?

Una respuesta clara, sencilla y potente a esa pregunta te va a despejar muchas dudas sobre tu estrategia de visibilidad.

Control

Si eres de los que, como yo, te gusta tener una cierta sensación de control, necesitas definir objetivos, si o si.

Esto es como cuando haces esa prueba para renovar el carnet de conducir en la que debes mantener un punto entre dos líneas. Cuando sabes lo que buscas, si te desvías demasiado de tu rumbo, te van a saltar las alarmas.

En realidad ya lo sabes

¿Sabes lo más curioso de todo? Pues que incluso los que dicen que no saben o no quieren establecer objetivos son los que los tienen más claros. Eso es algo que me he encontrado montones de veces cuando he impartido mis cursos. Otra cosa es que no quieran verbalizarlo en público o incluso que ellos mismos no quieran reconocerlo.

Todos conocemos nuestros deseos más profundos, que nos quieran, tener pasta, hacer el vago, ligar mucho,… cada cual tendrá los suyos. Lo importante es identificarlos, concretarlos y convertirlos en algo más o menos tangible.

Te animo a que, ahora que se supone que vamos a enfrentarnos a un entorno más complejo, lo simplifiques un poco situando tu destino en tu GPS personal o profesional.


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