¿Qué te apuestas?

Situación de riesgo
Licenciado o Ingeniero, MBA, unos 40 años, mando intermedio, casi 20 años de experiencia, gestiona un pequeño grupo de profesionales, ha sacrificado fines de semana, horas de sueño y fiestas de guardar para «apagar fuegos». Hay rumores (bueno, algo más) de que la multinacional en la que está empleado desde hace más de 7 años quiere trasladar los servicios de su departamento (IT, Logística, Marketing, Calidad, ……… pon el nombre que prefieras,…) a otro país con costes más bajos.

Apuesta número 1: Voy a esperar, no creo que «me toque». Mientras tanto haré TODO LO QUE ME PIDAN, como siempre.

Apuesta número 2: Conozco gente, tengo una Marca Personal fuerte que respetan en mi sector, puedo ofrecer mis servicios y cobrar por ellos. Voy a tomar las riendas de la segunda parte de mi carrera. Hoy mismo empiezo a preparar la salida de esta jaula de oro que se está transformando en plomo.

¿Que apuesta es más arriesgada?

Dicen que en el riesgo está el beneficio. En la bolsa, en la ruleta o en las empresas.
El problema de la carrera profesional es que antes se apostaba fuerte (jornadas de trabajo interminables, dolor de cuello por las reverencias al jefe, familia abandonada,…) para ganar (un sueldecito para comprar un apartamento en Torrevieja, unas palmaditas y un pin al jubilarte en la empresa en la que has entregado tu vida). Actualmente esas mismas apuestas se hacen para no perder (el trabajo, se entiende). Y la gente empieza a hacer números y decidir si merece la pena jugarse la vida a una carta (de despido).

David Monreal habla de algunas primeras consecuencias de todo esto.
Todo lo que hacemos implica un riesgo. Vivimos en una apuesta continua. Incluso quienes piensan que el juego es solo para ludópatas, están haciendo una apuesta.

Por eso la gente más joven (y posiblemente más sensata) hace números y considera que trabajar actualmente en una empresa equivale a meter tu dinero en una cuenta corriente en una época de bajos tipos de interés. Al final pierdes hasta la camisa. Quizás ganes lo justo para salir con los amigos al cine e invitar a tu pareja a una pizzería, pero cuando haces cuentas, has perdido dinero. La apuesta te ha salido muy cara. Los más viejos del lugar dirán que esta generación es una panda de vagos y maleantes, que no quieren trabajar, no como nosotros que durante la postguerra, bla, bla, bla…

Así que, actualmente ¿Quién arriesga más? ¿Los que cruzan los dedos y creen que jugándoselo todo a una carta tienen menos posibilidades de que le toquen las bolitas? o ¿quienes deciden utilizar su propia baraja?

Espero que Daniel sea capaz de encontrar una fórmula que relacione los contratos basura con el incremento del número de emprendedores. ¿Que te juegas? En el fondo debe ser parecida a la de los tipos de interés y la bolsa (otro juego)

Señoras y señores, rien ne va plus.





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