Personal Branding, el miedo y la copla

Las últimas semanas están siendo muy intensas. Casi todos los días tenemos varias reuniones con personas, empresas o instituciones atraidas por el Personal Branding.

El interés inicial aumenta a medida que vamos explicando nuestro modelo y la forma de implementarlo. Llegados a cierto nivel de confianza y de complicidad, siempre surge EL TEMA. Se resumiría en algo como esto:

«Pero vosotros, ¿Sois conscientes de que la Marca Personal supone una amenaza para el poder comodamente establecido de los «hombres grises»?

¿Os dais cuenta de que tal y como funcionan las empresas, cualquier directivo mediocre va a poner todo tipo de trabas a los que le puedan mover el asiento aunque perjudique a su empresa?

¿Sabeis que acabar con el miedo y fomentar la iniciativa puede complicar mucho la vida a algunos?

En resumen ¿Teneis en cuenta que el Personal Branding implica trasladar el peso de las decisiones de unos pocos a toda la organización, especialmente a los que dan la cara (y reciben las tortas)?»

Pues claro que lo sabemos, y no vemos nada malo en ello. Más bien todo lo contrario. No queda otra alternativa.

Podemos enfocarlo de la siguiente manera. Imaginaos que todo sigue igual.

  1. Se puede seguir poniendo todo tipo de limitaciones a la información. Es curioso pero las barreras y firewalls reales y virtuales las encontramos en dos sitios, en las empresas y en los paises totalitarios. Eso solo va a conseguir que aparezcan filtraciones y al mismo tiempo acabe con la poca confianza existente. Hasta que todo se derrumbe.
  2. Se puede seguir gestionando a las personas como recursos. Eso solo va a conseguir que los profesionales «hagan su trabajo» y nada más. El verdadero talento o una habilidad o pasión potencialmente útil para la empresa y enriquecedora para el profesional va a quedar desaprovechada. Y no será por falta de valores o de ganas, aunque sea la excusa que utilizan algunos «jefecillos» para ocultar su incompetencia.
  3. Se puede seguir evitando que los profesionales se formen más allá de lo estrictamente necesario para su trabajo. Eso no va a evitar que encuentren otras oportunidades profesionales y abandonen la empresa en cuanto puedan. Pero además se irán echando pestes.
  4. Se puede seguir pensando que lo importante es «que no piensen, que no sean felices, solo que hagan su trabajo que para eso se les paga». Eso solo consigue que sigamos aumentando el numerador de la presión sin reducir el numerador de las tareas inútiles.
  5. Se puede seguir teniendo una pirámide organizacional impecable y preciosa para una presentación. Pero como las otras pirámides construidas por esclavos, serán solo estructuras obsoletas y llenas de trampas y momias muertas hace mucho tiempo.
  6. Se puede seguir pensando que todo va a seguir igual, que estos Radicales Libres solo son una anomalía del sistema. Pero no tardarán en darse cuenta de que esto no es una cuestión de gusto o de diversión. Es pura supervivencia. Cuando los datos nos dicen una y otra vez que nuestra productividad está por los suelos, no se puede seguir gestionando a las personas como hasta ahora.

Pero detrás de todo esto hay MIEDO, MUCHO MIEDO por todas partes.
A perder el poder, a perder el trabajo, a perder el BMV.

La copla ya creó un himno sobre la retención del talento para los chicos de RRHH:

Miedo, tengo miedo,
miedo de quererte.
Miedo, tengo miedo,
miedo de perderte.
Sueño noche y día
que sin ti me quedo.
Tengo, vida mía,
miedo, mucho miedo.

Y también lo dijo uno de los grandes Asesores Empresariales de la Galaxia

«El miedo es el camino hacia el Lado Oscuro, el miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento. Veo mucho miedo en ti.»

Anexo: Chemychemy hace algunas observaciones interesantes sobre este tema.





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