Imágenes cotidianas: El zapatero de Hamelin

En la mayoría de las ocasiones damos demasiadas cosas por supuestas. Pensamos que somos lo que somos y no podemos diferenciarnos.

Estamos convencidos de que no hay margen para generar atracción de empleadores, clientes o la persona con la que nos gustaría pasar el resto de nuestra vida.

Solemos tirar la toalla demasiado pronto, tendemos a considerar que nuestro título, nuestro cargo o nuestro nivel social van a marcar nuestros resultados y nuestros comportamientos.

En donde yo vivo hay una zapatería de niños. Si, una tienda pequeña dentro de un centro comercial. Sus dueños podrían considerar que la necesidad que satisfacen es la de proporcionar calzado a los pequeños.

Sin embargo, han ido más allá y han pensado que la verdadera necesidad es la de facilitar esa compra. Quienes tenemos hijos sabemos lo dificil que es realizar cualquier actividad que requiera más de tres minutos de tranquilidad.

La solución que han encontrado es maravillosamente simple, han colocado tres monitores con películas infantiles y siempre tienen un grupo de niños tranquilos alrededor de ese totem. ¿Que han conseguido? Dos cosas, en primer lugar atraer a compradores y no compradores. En segundo lugar, facilitar la compra.

¿Sencillo? Si, ¿Obvio? Tambien. Pero absolutamente genial.

¿Que puedes ofrecer tú que consiga atraer a quienes te interesa? Vídeos en la red, una habilidad especial, una facilidad brutal para conocer gente…







Piénsalo un poco.

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