Overclocking, Compromiso e Incompetentes

Hasta hace no demasiado tiempo, el principal uso que hacía del ordenador no era el de navegar, escribir blogs, preparar presentaciones, editar vídeos o hacer tablas dinámicas. Que va. Al llegar de mi trabajo de cubículo me apetecía acabar con los extraterrestres, luchar contra los nazis o ayudar a Lara a encontrar piezas arqueológicas con poderes mágicos.

En aquella época «jugona» estaba muy al tanto de los avances de los ordenadores porque rápidamente quedaban obsoletos y había que actualizarlos. Aunque no siempre era posible. Durante algún tiempo podías mantener operativo tu PC con ampliaciones de memoria, más disco duro o la última tarjeta gráfica. Pero más pronto que tarde debías tomar otro tipo de decisiones. Una de las más drásticas era el overclocking:

La idea es conseguir un rendimiento más alto gratuitamente, o superar las cuotas actuales de rendimiento, aunque esto pueda suponer una pérdida de estabilidad o acortar la vida útil del componente

Pero, como siempre que tratamos de forzar algo que no está diseñado para eso, había un coste:

A veces, los fallos producidos por esta práctica, pueden dañar de forma definitiva el componente

Ahora piensa en el mundo de la empresa y aplica todo lo anterior. ¿No es peligrosamente similar el overclocking a demasiadas formas de gestión en la actualidad?

El overclocking en las organizaciones tiene muchos nombres, mobbing, horas extra, esfuerzos suplementarios, contratos basura, salarios de mierda,… pero la más odiosa de todas es COMPROMISO.

Esa denominación falsamente moralista y con una enorme carga de chantaje emocional oculta, es simple y llanamente, una forma de obtener mayor rendimiento sin aumentar los costes. Al final, se produce una perdida de estabilidad (burnout o «estar quemado») o se reduce la vida del componente.

Quienes se pasan el día quejándose de la falta de valores de la juventud son los mismos que lloran por la falta de compromiso. Quizás es que no se han dado cuenta de que los nuevos componentes-profesionales no se dejan «overclockear» como ellos. Como decía mi amiga Concha hace unos días, esa forma de pensar «era el resultado de una escala de valores equivocada».

Aunque, en honor a la verdad, también nosotros decimos que era increible lo que hacía el Commodore 64 o el spectrum con solo 48K

Quienes lloran por la falta de compromiso y de valores solo me demuestran una cosa, SU INCOMPETENCIA, SU INUTILIDAD. Son gestores y expertos que han basado su estilo de dirección en reducir costes, pedir esfuerzos suplementarios y dar una vuelta más de tuerca. Overclocking.

Se han empeñado en contratar profesionales-procesadores con el último sistema operativo (MBA, Licenciatura, Idiomas,…), cuando en realidad solo utilizan una mínima parte. Pero, como son baratos…

Estos inútiles, han sido incapaces de pensar en mejores formas de trabajar.

Del mismo modo que cualquiera de nosotros se buscaba la vida (y la pasta) para ampliar la memoria, el disco duro o la tarjeta gráfica para estirar la vida util de la máquina, hay soluciones creativas para quienes dirigen equipos y empresas. Pero prefieren calentar el procesador hasta joderlo o cambiarlo por otro más barato.

Es esta mentalidad la que está consiguiendo que los servicios sean cada vez más tercermundistas, que los «empleados» estén cada día más descontentos y que de forma directa o indirecta sean los responsables de catástrofes como la de esta semana. Porque lo que nos están contando ¿No tiene un tufo terrible a overclocking?









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