Ante la duda, actúa

Los que vivimos en el mundo occidental hemos llegado a obsesionarnos por tener un grado de protección que llega a ser paralizante.
Yo mismo me sorprendo varias veces cada día diciendo a mi hija que no haga algunas cosas por lo que pudiera pasar. Sin embargo, al mirar atrás, recuerdo que yo hacía las mismas cosas o algunas peores y aquí estoy.

Al hacernos mayores ya llegamos programados para no sacar los piés del tiesto. Supongo que eso es bueno para quienes pretenden mantener el control y convertirnos en marcas blancas humanas.

Pero si queremos divertirnos o que las cosas ocurran, tenemos que agarrar la bici y bajar por esa cuesta en la que podemos abrirnos la cabeza. Lo normal es que no pase nada y tengas un subidón de adrenalina. Pero si ocurre, ya tendrás una cicatriz (una marca) que te recordará la lección y de la que incluso podrás presumir.

Para dejar tu Marca Personal tienes que correr unos riesgos mucho menores que los de bajar esa cuesta. Sin embargo, no lo haces porque te imaginas que va a salir dañado algo peor que tus rodillas o tus codos, tu orgullo o tu reputación.

Si no actúas, es posible que mantengas tu dignidad intacta, pero oculta. Y eso no deja marca. Eso no es una forma correcta de hacer Branding Personal. Si quieres dejar huella tienes que mancharte las manos, levantar el teléfono o acercarte con todo el morro a saludar a ese empresario al que admiras.

La pasada semana, mi amigo Rubén Turienzo presentó su nuevo libro, Saca la lengua. En este libro, tremendamente práctico a la par que entretenido, habla de todo esto y da muchos consejos prácticos para salir de la burbuja de cristal. Pero ya os hablaré más de él dentro de unos días.

NOTA: Si quieres descargarte una presentación sobre Personal Branding relacionada con el evento del día 22 de abril, puedes hacerlo aquí.









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