Una pegatina en Times Square

Picadilly Circus, Times Square, casi siempre que se habla de publicidad y de grandes anuncios suele ir acompañado de alguna imagen de esos lugares. Son los ejemplos más representativos de lo importante que es tener un espacio propio en un sitio muy visitado. Las grandes empresas saben que es importante estar ahí y por eso están dispuestas a invertir una gran cantidad de dinero en hacerse un hueco y hacer lo posible para llamar la atención.

Ahora imagina que alguien te dice que puede conseguir que pongas publicidad en uno de esos sitios y además no te va a costar nada (solo tus datos más personales). Con la cantidad de gente que pasa por esos templos del consumo, ni lo dudas. Solo hay una pequeña pega, el tamaño de tu anuncio será como el de un sello de correos, algo así como una de esas pegatinas que ponen los cerrajeros en las puertas de las casas. Además, tendrás que estar cuidándolo constantemente para que siga ahí.

Absurdo, ¿verdad? Pues quizás estás haciendo algo parecido creyendo que puedes tener más resultado que el de la pegatina en una farola de Picadilly Circus.

Hay negocios que se basan en el desconocimiento de las matemáticas y de las probabilidades por parte de la mayoría de la gente. La lotería es uno de esos negocios. Todo el mundo sabe (o debería) que las posibilidades de que un sorteo te saque de pobre son mínimas. Pero al ver a la gente de un pueblecito brindando con sidra porque les ha tocado unos euros en Navidad tiene un efecto emocional brutal. Creo que ahora lo llaman Euromarketing.

Con la publicidad ocurre lo mismo. Si quieres que te toque, tienes que gastar mucha pasta. Si, vale, si tienes suerte, eres bueno y te esfuerzas puede que te toque algo, pero mejor prepara un plan B.

Pues bien, con Internet ocurre algo muy parecido. Todos los días nos meten por los ojos los ejemplos de éxito de personas y empresas que han conseguido triunfar en La Red. Lo de Amazon, Google, Starbucks o Facebook es tan apasionante como minoritario. Nos dicen que cualquiera puede lograr lo mismo si se esferza. Pero eso es mentira. Esos ejemplos son equivalentes a los carteles luminosos de Times Square y Picadilly Circus, pero pocas veces bajan a la calle a señalar al «homeless» o ese tipo que canta medio desnudo.

Si te das una vuelta por Twitter o por algunos blogs puedes llegar a creerte que puedes convertirte en Lady Gaga sólo por dedicar un ratillo a las cosas de dospuntocerolandia. Pues nada de eso. Te dirán que en las Redes Sociales hay mucha gente (como en Picadilly Circus) y que están las grandes marcas (como en Times Square). Por último tratarán de convencerte que si no estás ahí, es dificil que te encuentren. Lo que no te dicen es que estando ahí, también es dificil que te encuentren.

Muchos negocios que se basan en gestionar la reputación y la imagen digital de las personas pretenden hacer creer que hay un montón de gente deseando saber quién eres y entregarte su dinero y posesiones si ven un perfil interesante el Linkedin ¿Verdad? Pues no. ¿De verdad crees que se van a saturar los servidores mundiales porque a todo el mundo le va a dar por buscar tu nombre en Google? Más bien no.

Gestionar la reputación o el Branding Personal no consiste en ver lo que se dice de tí en La Red, ocultar una información negativa o decirte lo que debes poner en tu perfil. Es algo mucho más profundo que todo eso y empieza mucho antes de sentarse delante de un ordenador

¿Significa esto que no hay que cuidar la reputación o la Marca Personal en La Red? No. Lo que digo es que:

  1. La Marca Personal tiene que estar definida mucho antes de entrar a dospuntocerolandia igual que las marcas de los carteles luminosos de Picadilly o Times Square existían mucho antes de que aquello se convirtiese en un centro de atención. Lo que se vea en La Red no es tu reputación digital, es tu reputación y punto.
  2. La Red es útil para que quienes han sabido de tí porque alguien les ha hablado bien de tu trabajo, han leido alguna cosa tuya, te han visto en una presentación o te han conocido tomándo un café, pueda ampliar la información.
  3. Estar en un sitio sólo porque hay mucha gente (Facebook Circus o Twitter Square) no es algo positivo en sí mismo. De hecho puede ser contraproducente porque será más dificil encontrarte. Es mejor que encuentres un local majo y coquetón en una zona que se ajuste mejor al perfil de tus clientes (blog).
  4. Aunque te digan que es facil, para obtener resultados en La Red deberás dedicar mucho tiempo y dinero y de forma continuada. Aunque Internet lo recuerda todo, los interneteros olvidan pronto.
  5. Baja del pedestal. Como decía antes, las cifras son engañosas si no se ponen en contexto. Por muy contento/a que estés con tus docenas o centenares de followers, sigues siendo un desconocido/a y si preguntas en la calle por ese oficio tan chulo con nombre anglosajón al que te dedicas, seguramente te mirarán como si fueses extraterrestre.

Por lo tanto, como ocurre con el alcohol, utiliza La Red con moderación. Puede ser util para algunas cosas, pero si crees que es la solución a tus problemas tendrás que acabar por un centro de desintoxicación. Si quieres salir adelante revisa tus prioridades, seguro que es más eficaz para tu Marca Personal un rato de lectura o una conversación con la persona adecuada que ir a pescar a La Red por si algún día pica algo.





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