¿Cuanto dospuntocero es necesario?

Si eres padre o madre quizás a ti también te ha ocurrido lo mismo que a mi. Cuando tienes un hijo o una hija siempre parece que falta algo, que te quedas corto, que eres un mal padre o madre si no haces algo más.

Recuerdo, por ejemplo, una obsesión de algunos parientes cercanos por la seguridad de sus hijos que rozaba lo patológico. No era suficiente con poner topes en las ventanas o hacer desaparecer cualquier objeto pequeño. Siempre había alguien que te miraba como si fueses un mal padre si no instalabas un perímetro de alta seguridad o le comprabas comida de gourmet para hacer una papilla que probablemente acabaría vomitando.

Con el tiempo compruebas que tus hijos no tienen más accidentes que los que han considerado que no hay límites para la paranoia de un padre o madre primerizo.

Pues bien, en el mundo dospuntocero está ocurriendo algo parecido. Quizás se deba a que, aquí, la mayoría somos padres y madres primerizos y siempre parece que falta algo o que somos peores si no dedicamos media vida a socialmedializarnos. Además, igual que ocurre con los niños, cada día aparece algo nuevo sin lo que, de repente, no podríamos vivir.

Una vez más repito que yo no puedo quejarme demasiado, pero constantemente me pregunto si el esfuerzo que he invertido ha merecido la pena. La pregunta que queda en el aire es la misma que se haría un padre, ¿Qué habría ocurrido si no me hubiese dejado llevar por lo que dicen otros o por el miedo a que ocurra algo improbable?

Suelo decir en mis cursos que no dedico más de cuatro o cinco horas a la semana a dospuntocerolandia. Pero, en realidad, no es cierto, suele ser más. Por ejemplo, en las últimas semanas he tenido problemas al publicar el blog. Hoy estoy casi convencido de que ha sido culpa de mi hosting, pero he dedicado unas cuantas horas a tratar de arreglarlo (hasta darme cuenta de que era algo que no estaba en mi mano) y otras tantas a preocuparme y darle vueltas a la cabeza. Y eso me ha impedido hacer otras cosas.

Quizás escribir un tuit es algo que sólo lleva unos segundos, pero acabas dedicando bastantes minutos más a ver qué efecto ha tenido o a contestar réplicas que, como las de los terremotos, pueden llegar a durar bastante.

Estas dudas las planteamos con poca frecuencia porque, igual que ocurriría en una reunión de padres primerizos, tienes miedo de que en dospuntocerolandia te miren como si no merecieses formar parte del grupo o te fuesen a quitar la custodia de tus perfiles socialmedia. Aquí ocurre al revés que con otras drogas, si no vas aumentando tu dosis de visibilidad dospuntocero puedes acabar quedando fuera de la sociedad… o eso nos están transmitiendo.

Pero ¿Realmente merece la pena tanto esfuerzo? o quizás sería mejor plantearlo de otro modo ¿Cuanta dosis de lo dospuntocero es necesaria para lo que quieres conseguir? ¿Hay una cantidad mínima de esfuerzo sin la cual es preferible no meterse igual que hay una cuota de socio obscena para pertenecer a un club elitista?

Aquí dejo a un lado a los voluntaristas, a quienes dicen que La Red les ha permitido conocer a gente muy interesante (si por conocer se refieren a seguirles en Twitter), a quienes dicen que conocen a alguien que conoce a alguien que una vez consiguió un cliente gracias a LinkedIn y bla, bla, bla.

Aquí estoy pensando en quienes como yo o tantos otros profesionales que trabajamos por nuestra cuenta o en quienes buscan empleo o en quienes tratan de mejorar su situación profesional han conseguido algo que realmente compense la «inversión».

Muchos de los profesionales de La Red que conozco se quejan, en privado para que no les llamen malos padres dospuntocerolenses, que aquí hay mucho ruido y pocas nueces. Muchos de ellos están a punto de dejarlo, pero igual que ocurre con los ludópatas, sigues jugando porque quizás algún día te toque la pedrea.

Algunos de estos profesionales me dicen que llevan mucho tiempo generando contenidos y ofreciendo generosamente lo que aprenden para encontrarse con una Alerta de Google que le informa de unos talleres que imparte el cuñado del concejal de empleo de cualquier pueblo y que utiliza su trabajo para aparecer como experto.

Otros me dicen con desilusión que han dedicado muchas horas para aprender y poner en práctica todo lo que han podido sobre Redes Sociales para encontrar empleo y todo lo que han conseguido es conocer a otros como ellos. Algunos reciben la misma respuesta que la que recibirían del lider de una secta: «No has tenido la fe necesaria o no te has esforzado lo suficiente».

Dicho todo esto, ¿Es necesario lo dospuntocero? Definitivamente sí, pero quizás no como hasta ahora.

Creo que cada día es más absurdo, deprimente e ineficaz pensar en La Red como en una especie de competición para ocupar las primeras posiciones de Google, aumentar el número de «followers» o recibir muchos comentarios.

Cada día lo veo más como un escaparate que debe ser visto sólo por quienes quieres que lo vean. Por lo tanto no hay que estar alimentando constantemente a «la bestia» para sobrevivir un día más sino tener todo preparado para cuando vengan visitas.

Creo que dedicar más esfuerzos de los necesarios no sólo es poco eficaz sino también bastante desilusionante. Y eso se aplica a los hijos reales y a los «hijos» virtuales. Quizás sea la hora de utilizar menos herramientas, medios y cachivaches para sentir que hacemos lo correcto y dedicar más tiempo a quienes realmente necesitan nuestra atención directa y sin intermediarios.





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