Te van a oir IX: Tu no eres Justin Bieber

Una de las cosas de las que me siento más contento con mi próximo libro es que la inmensa mayoría de las cosas que cuento y explico las he aplicado, sufrido y disfrutado yo mismo. No me gusta nada hacer de transmisor de experiencias de otros, especialmente si me son ajenas.

Creo que en dospuntocerolandia hay un exceso de historias de éxito (o fracaso) de empresas o personas, normalmente anglosajonas, que no tienen nada que ver con nosotros. Nos hablan de cifras gigantescas de ingresos, de centenares de miles de followers y nos transmiten la sensación de que cualquiera que suba un video a YouTube va a ser el próximo Justin Bieber. Y no es así.

Creo que se está vendiendo el sueño dospuntocero como algo al alcance de la mano y muchos se han lanzado nos hemos lanzado tras él como si estuviese a la vuelta de la esquina. El problema es que los resultados tardan en llegar, cuando llegan son muy escasos con respecto al esfuerzo realizado o simplemente no llegan nunca. Supongo que esa y no otra es la razón por la que muchos empiezan a bloguear o tuitear pero abandonan en pocas semanas o meses. Y a veces pienso que estos son los que han tomado la decisión más sensata.

Estoy convencido que para aumentar las opciones de éxito es necesario diseñar una estrategia con el fin de mantenerse enfocado y optimizar recursos. Así, lo que vas a conseguir es eso, incrementar las posibilidades de que suceda lo que buscas, pero nadie te garantiza que vayas a conseguir tu objetivo al cien por cien y todavía menos en un plazo breve.

Pero creo que en el panorama sombrío que acabo de pintar también está la solución. Creo que el mayor error que podemos cometer quienes «vivimos» en dospuntocerolandia es tratar de alcanzar una gran notoriedad.

Sólo unos pocos son capaces de llegar en las primeras posiciones de la Maratón de NY, la mayoría quedan atrás o abandonan. Pero será más fácil ocupar uno de los primeros puestos si compites en la Maratón de la Asociación de Padres de Alumnos del colegio de tus hijos. Y creo que ese es el camino.

Creo que es lógico que cualquiera que no se dedique a los Social Media tire pronto la toalla si pretende competir con las grandes estrellas de La Red. Estos últimos suelen ser personas que se dedican casi «profesionalmente» a conseguir notoriedad y, a cambio, ven recompensado su esfuerzo participando en eventos o son entrevistados o citados por otros que, a su vez, en un efecto de bola de nieve, consiguen que más gente les conozca. Yo mismo no puedo quejarme porque «La Red» me trata bien.

Esto no es una crítica porque creo que algunos lo hacen muy bien y se ha convertido en su «core business» personal. Han convertido el «Show Business» en «Business Show» (el espectáculo de los negocios) y por eso hay tantas conferencias y charlas empresariales que más bien parecen sacadas de El Club de la Comedia (si, yo también he «pecado»).

Pero creo que es hora de que quienes no nos dedicamos profesionalmente al espectáculo dospuntocero sino que simplemente lo utilizamos como escaparate profesional reflexionemos un poco sobre el uso de todas estas herramientas.

Creo que para un experto en compras de materias primas, un maestro en un pueblo perdido, una especialista en calidad del sector agroalimentario o un fontanero es complicado ocupar un lugar destacado en la mente de los usuarios de Facebook, aunque sean unos genios en su trabajo. Así que es absurdo hacer lo que predican quienes viven de los Social Media o del Community Management. Simplemente sus consejos no me sirven. Un profesional del sector del reciclaje, o de la panadería o del instrumental médico no necesita controlar su influencia en Klout ni subir infografías a Pinterest.

Creo que es hora de dar un paso atrás y replantearse el uso que se hace de las herramientas de visibilidad disponibles. Los norteamericanos utilizan el término «Wannabe» para referirse a una persona que quiere imitar a otra, sus actitudes o incluso desea ser ella. Pero esto no funciona en La Red. Cada cual debe diseñar su camino y utilizar los medios que se ajusten a su estrategia.

En mi libro he tratado de dar mi propia visión sobre el mejor modo de utilizar las herramientas disponibles para dar a conocer nuestro trabajo. Mi intención es ayudar a decidir cuales son las más adecuadas para cada cual. 

En unos casos será más apropiado utilizar canales tradicionales como los contactos o una simple llamada de teléfono. En otros casos quizás sea mejor utilizar racionalmente los medios online. Y en otros quizás sea una combinación de varias. Pero lo que está claro es que no hay reglas generales y que eso de que quien no está en La Red no existe es simplemente, falso.

ANEXO: Buen post de Jose Salgado sobre este tema.









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