Te van a oir VIII: No me lo cuentes, muéstramelo

Una de las cosas que más me fastidian cuando hablo de Branding Personal a la gente más joven es que dan por descontado que deben pagar una especie de peaje por serlo. Consideran que si tienes pocos años y acabas de terminar tus estudios implica que, con lo que sabes, no estás capacitado para hacer casi nada.

Por lo tanto, consideran que para que te tomen en serio deberás trabajar casi gratis durante unos cuantos años para adquirir «experiencia». A mi me da la sensación que lo que se busca con eso es que después de ese tiempo ya no seas «joven» y no tengan esa excusa para pagarte un salario mísero. Si Zuckerberg o muchos otros veinteañeros fuesen españoles, todavía estarían haciendo fotocopias.

Mi experiencia es que en nuestro país no hace falta ser Físico Nuclear o Ingeniero de la NASA para ocupar la mayoría de los empleos. Cualquiera con dos dedos de frente y un par de meses de aprendizaje es capaz de sacar adelante casi cualquier tarea que se le encomiende en una empresa Española. Pero el argumento de «no tienes experiencia» por parte de las empresas o «es que no me dan una oportunidad para demostrar lo que valgo» por parte de los que buscan empleo está acabándose.

Cuando una empresa te dice que no tienes experiencia está transmitiendo dos cosas, por un lado que no se fía de ti y/o por otro que confía en lo que le cuentas pero que como no tiene pruebas, tendrá que pagarte menos. Por lo tanto, si esta es una barrera que te impide conseguir un empleo o que te remuneren como mereces, deberás hacer algo para darles y demostrarles lo que buscan.

En este momento el que no demuestra lo que vale es porque no le da la gana. Quien sigue utilizando el Currículum como herramienta para reducir la desconfianza de sus potenciales empleadores no se ha enterado de que en este momento lo que me cuentes no tiene valor, lo importante es que me lo enseñes.

Si tienes dieciocho, veintiuno o veintitantos años, te gusta mucho un tema, aprendes todo lo que puedes y lo muestras y demuestras en todos los sitios donde te dan la oportunidad nadie se va a preocupar por tu edad ni, posiblemente, por los diplomas que lo respaldan.

Cuando llevas meses escribiendo un blog dando tu opinión sobre finanzas, fontanería, física o Facebook (por utilizar sólo temas con efe) posiblemente generes más confianza e interés que entrando cada mañana a Infojobs (¿Todavía lo utiliza alguien?) o pateándote los polígonos industriales con decenas de CVs bajo el brazo.

Si te gusta el «retail» y dedicas una semana a visitar todas las tiendas ZARA de tu zona y preparas un informe con tus opiniones y recomendaciones y lo adjuntas a cada correo electrónico que envíes, quizás llames la atención de Inditex o de alguien que busque a un/a profesional que entienda un poco del tema.

Si te has empollado la docena de libros más importantes sobre el tema más extraño y te ofreces para hablar ante un grupo de gente te van a considerar como el puñetero gurú (con perdón por lo de gurú, no por lo de puñetero) del asunto. Y si subes fotos a La Red o, mejor aun, el video y la presentación de la charla podrás conseguir que vean en tí a alguien que sabe y no a un jovencito sin experiencia.

En este momento no necesitas que nadie te dé permiso o te invite a subir a un estrado. Ahora puedes subirte a tu propia plataforma. Tienes tu propio canal de TV en YouTube, puedes transmitir en directo con los Hangouts, puedes tener tu propia columna de opinión en tu blog, puedes dar clases (incluso ganar dinero) en tu propia universidad, puedes crear informes y ebooks sobre el tema que te apetezca, puedes…

Lo que quiero decir es que no pienso seguir aceptando como excusa que alguien es demasiado joven (o demasiado mayor) para que le tengan en cuenta y que, por eso, debe aceptar cualquier empleo de mierda. Tampoco estoy dispuesto a aceptar que si llevas años demostrando lo bueno/a que eres en todas partes un «headhunter» te diga que no tienes experiencia porque en ese caso es que no ha hecho bien su trabajo y no se ha informado sobre tí y, por lo tanto, no te merece.

Así que, como decía aquel, no me digas que no puedo. Puede haber muchas razones por las que no consigas lo que quieres, pero la de la falta de experiencia y de oportunidades para demostrar tu valía cada vez tienen menos fuerza.





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