Jefe de Producto Personal

Cuando publico posts en los que digo que antes que diseñar una estrategia de visibilidad online u offline es mucho más importante tener algo que ofrecer, suele ocurrir algo interesante. Suelo recibir unas cuantas respuestas en las que algunas personas me «confiesan» que, en realidad no saben a qué se pueden dedicar profesionalmente. Y ese es el gran problema.

He dicho muchas veces que una Marca Personal se construye sobre algo valioso. Cuando una persona es capaz de aportar algo a quienes le rodean es cuando podrá dejar una huella. Si no eres capaz de cambiar la vida de otras personas o los resultados de una empresa, pasarás sin pena ni gloria.

Evidentemente puedes suponer que ese proceso de descubrimiento de tu valor implica dos cosas. En primer lugar debes reflexionar, autoanalizarte y auditar tus capacidades. Eso te indicará como estás de capacitado o cualificado para aportar algo relevante. En segundo lugar, deberás hacer todo lo posible para cubrir tus carencias y mejorar continuamente.

En este momento es muy probable que estés resoplando y quejándote en silencio. Eso de descubrir lo que uno es capaz de aportar es un rollazo y además acojona porque es altamente probable que te des cuenta que lo que eres capaz de ofrecer al mercado es irrelevante, obsoleto y poco diferenciador. Y ahí está la clave del éxito de dospuntocerolandia.

¿Qué ocurre cuando tu «producto» no es percibido como valioso? ¿Cuál es la alternativa más habitual cuando no eres capaz de ofrecer algo que se diferencie de lo que ofrecen otros profesionales? Pues aumentar el volumen de tu altavoz virtual y tratar de gritar más alto que el resto de los profesionales «commodity» o profesionales Marca Blanca.

Desgraciadamente, muchas personas están basando su estrategia de desarrollo profesional en la visibilidad, en hacer el ruido más grande posible. La razón es muy simple. Ser capaz de ofrecer algo que destaque sobre los demás implica trabajo, esfuerzo, estudio, desarrollo de habilidades, constancia, investigación,… Y eso es mucho más duro que dedicar horas y horas a los Social Media con la vana esperanza de que si hay mucha gente que te escucha, no tendrás que ser tan buen profesional.

Hay muchas personas obsesionadas con la cantinela de ser diferente, de llamar la atención. Pero no entienden que se puede ser distinto, extravagante o llamativo sin aportar ningún valor.

Por eso, mucho antes de pensar en Marketing Personal hay que ponerse la gorra de Jefe de Producto Personal (Personal Product Manager para los que no saben español). Te propongo algunas ideas.

Conoce bien tu producto. Dicen que una de las cualidades de los buenos vendedores es que conocen muy bien lo que ofrecen. Sin embargo, si te pregunto que es lo que vendes tu, seguramente te costará decírmelo. Por lo tanto, si no sabes ni quién eres, ni lo que vales, ni lo que te falta, ¿Cómo quieres que compre lo que ofreces?

Piensa siempre en los demás. Es curioso porque una de las críticas que se suele hacer a la Marca Personal es que es egoista, egocéntrica e individualista. Pero parece que no entienden que si no eres capaz de mejorar algo en tu entorno, jamás dejarás un impacto memorable. Por eso debes mantener los ojos y oidos bien abiertos para detectar cualquier necesidad que puedas satisfacer.

Un producto no es un diploma. A estas alturas ya debería estar claro que la mayoría de las licenciaturas, masters y similares no compensan la inversión en tiempo o dinero. Los títulos, diplomas o certificados no son elementos diferenciadores. Así que no confundas tu oferta con tu titulación. Debes rebuscar en tu trastero personal hasta encontrar aquello en lo que eres bueno/a y conectarlo con una necesidad. Quizás no tenga nada que ver con tus estudios (yo soy químico agrícola) pero seguro que si lo combinas con otras habilidades y aprendes lo que te falta puedes crear una buena oferta profesional.

Piensa en resultados, no en cualidades. Me da igual que te consideres comprometido, trabajador o amigo de tus amigos. Eso ni es diferenciador (todo el mundo dice cosas parecidas) ni me indica de qué modo puedes serme útil. Debes ser mucho más explícito y pensar siempre en la otra parte, en los beneficios que vas a proporcionar. Si consigues «poner cachondo/a» a quien tienes delante, ya te pedirá más detalles… y pruebas de que lo que dices es cierto.

Todos somos únicos… o no. El terrible tsunami del buenismo y positivismo que nos está volviendo gilipollas se empeña en convencernos de que somos únicos y singulares. Y eso es cierto, pero eso no significa que eso, por si solo, nos haga valiosos. Además, ser único es algo muy cansado. Lo importante no es ser un bicho raro, sino ser capaz de sobresalir siendo mejor que otros ofreciendo algo «común» pero valioso.

Y además de todo eso, no dejes de esforzarte por ser el mejor en lo tuyo. Está claro ¿No?

Y aquí lo dejo por hoy. Pero quédate con una idea. Si fueses una empresa, ¿Qué puesto tendrías que fomentar? ¿Jefe de Producto o Marketing?





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