Nueva etapa

Pues ya estamos aquí de nuevo. Tengo que admitir que me siento un poco avergonzado por haber desaparecido durante dos meses. Es el periodo más largo en el que he dejado de escribir en el blog desde que empecé en esto hace casi diez años.

Por un lado hace tiempo que necesitaba desconectarme del mundo exterior (especialmente de dospuntocerolandia) y por otra parte tenía ganas de preparar nuevos proyectos. Además he estado escribiendo mi cuarto libro que, aunque pensé que sería más fácil, se me ha atascado un poco y lo terminaré en los próximos días.

Aunque el título del post es el de nueva etapa no tengo la intención de romper con todo lo anterior. Sin embargo, creo que ha llegado la hora de aportar algo más y de ir más allá del Branding Personal. Básicamente las razones son dos:

Futuro incierto del Branding Personal

Aunque ahora parece que el concepto de Marca Personal está de moda, para alguien como yo que lo ha visto crecer la percepción es diferente. Quizás pienses que me he vuelto aún más gilipollas al dudar del futuro del Branding Personal. Lo cierto es que, desde el primer momento dije que en entornos como el nuestro sería difícil que cuajase. Cuando alguien me ha preguntado si pensaba que el concepto de Marca Personal podría tener éxito en países como el nuestro he dicho que no (por ahí debe haber algún vídeo que lo certifique).

¿Eso significa que el Branding Personal no funciona? De ninguna manera. Es un concepto genial y tremendamente útil si se aplica correctamente como hacen, por ejemplo, mis amigos de Soymimarca.

El problema no es la metodología sino el uso que ha hecho mucha gente del término. Pero esto es algo que ocurre con cualquier idea atractiva. Con conceptos como el Branding Personal sucede como con otros productos de calidad. Pronto aparecen sucedáneos o algo peor, le ponen el nombre a cosas que no tienen nada que ver y todo se devalúa y adultera. Se venden cosas bajo esa denominación, si, pero no tiene nada que ver con el espíritu inicial. No hay más que ver la cantidad de gente que, de pronto, se ha colgado la etiqueta de Experto en Marca Personal sin tener nada que lo justifique.

Si investigas un poco en La Red sobre Marca Personal te vas a encontrar de todo pero casi nada se ajustará a la idea que yo tengo como método para humanizar a los profesionales, para sacar lo mejor de las personas y para que se nos valore como individuos únicos y con capacidad de influencia.

Verás mucho de eso que llaman Marca Personal 2.0 que consiste en hacer un perfil en LinkedIn o en Facebook. Verás a asesores de comunicación e imagen que ahora consideran que esto de Marca Personal mola más. Verás incluso cursos de peluquería en los que te dicen que te van “crear” tu Marca Personal cambiándote el corte de pelo. Pero el Branding Personal es algo mucho más sólido y complejo con influencias que van desde la psicología al marketing pasando por la gestión de proyectos o la estrategia.

Por otra parte, da igual que muchos hayamos explicado por activa y por pasiva que la Marca Personal beneficia a las empresas y a los empleados. A los emprendedores y a los profesionales en transición. Que no nos convierte en “productos”. Que sirve para vender lo que hacemos en lugar de “vendernos” nosotros. Que… Esto es como una película de zombies, no sólo no desaparecen sino que cada día surgen nuevas hornadas de gente llena de falsos prejuicios.

¿Cual es la alternativa? Supongo que los que creemos en esto podríamos pasarnos el día generando contenidos para contener (perdón por el juego de palabras) el tsunami de estupideces. Pero no tengo intención de seguir el juego a Google y similares luchando a codazos para ocupar la primera página de los buscadores. Quizás ha llegado el momento de mantener un perfil bajo y luchar casa por casa para llegar a quienes realmente te interesan.

Más allá del Branding Personal

Como en cualquier otro mes de septiembre o al empezar un nuevo año muchos tenemos buenas intenciones y ganas de hacer cosas nuevas. Quizás todo esto quede en nada y vuelva a repetir las mismas historias de siempre en este blog hasta que llegue el próximo verano. Pero de momento tengo ganas de hacer algo nuevo.

Mi intención no es olvidarme del Branding Personal porque como digo, creo que es una herramienta increíblemente potente si se entiende y se aplica bien. Lo que pretendo es dar forma a eso tan utilizado del YO S.A.

Evidentemente no estoy inventando nada. Desde Tom Peters hasta Tu Modelo de Negocio se ha hablado mucho del tema. Pero creo que es hora de aplicarlo de un modo sistemático, sencillo e incluyendo algunas cosas que creo que son fundamentales. Esto no es contradictorio con la Marca Personal. El problema es que si un profesional se centra en el Branding Personal y se olvida de todo lo demás es como si una empresa dedica el 90% de su presupuesto a un sólo departamento. Y eso es absurdo.

Y en esas estamos en este momento. Una de las cosas que he estado trabajando este verano es en terminar de pulir el modelo que lo integra todo para que cualquier profesional (o neoprofesional como me gusta decir) pueda gestionar su profesión como una empresa independientemente de su situación laboral (empresario, emprendedor, empleado, parado, estudiante, autónomo,…). Tendrá que desarrollar una Marca Personal pero también deberá tener un plan estratégico que incluya aprendizaje, contactos, productividad, desarrollo de nuevos productos, compras,…

Seguramente muchos de los que se empeñan en decir que las personas no somos marcas (como si yo no lo hubiese dejado claro desde el primer día) dirán que los profesionales no somos empresas. Pero no pienso perder ni un segundo en rebatirles. Creo que este planteamiento es útil y puede ayudar a mucha gente, así que me voy a centrar en desarrollar modelos prácticos en lugar de entrar en polémicas basadas en falsas premisas.

Hay mucho trabajo que hacer y tengo muchas cosas que contar. Durante estas semanas he terminado de pulir un método en el que llevo trabajando desde hace mucho y que contiene muchos elementos que tengo la intención de ir divulgando en este blog. La idea es parecida a la de la construcción de un edificio. Ya está construida la estructura. Ahora hay que llenarla de cosas y darle vida. Y a medida que lo desarrolle, creo que todos podremos poner nuestro granito de arena.

Como ves, vuelvo con la misma mala leche que antes del verano, pero esa es otra de las cosas que espero ir moderando. A por ello.


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