Nadie es perfecto… pero puede mejorar

Hay momentos en cada proyecto en los que parece que has llegado a un callejón sin salida. Te encuentras en una meseta o, algo peor, en un momento en el que crees que consideras que ya no puedes ir más lejos o no tienes los recursos necesarios para subir al siguiente nivel.

Con mucha frecuencia, en mis cursos o en los comentarios en este blog alguien me dice que lo que propongo está muy bien y es muy atractivo pero que le falta alguno de los “ingredientes” para ponerse en marcha. Eso siempre me suena a excusa. Puede ser falta de tiempo, de dinero, de contactos, de tecnología, de objetivos o de autoestima. La lista es inmensa.

Lo malo es que muchos suelen abandonar en ese punto y se quedan con la conciencia tranquila pensando que si no hacen nada es porque no tienen lo que hay que tener. Aunque todavía son peores los que echan la culpa a la suerte y consideran que a los demás les han dado algo que tu no tienes. Lo bueno es que una vez que detectas tus carencias es cuando puedes hacer algo para solucionarlo. Creo que el mayor problema en un proyecto de Estrategia Personal es no ser capaz de detectar cuales son tus problemas. Y el segundo es no hacer algo para resolverlo.

Te contaré un secreto. Aunque en la mayoría de las ocasiones en las que escribo un post como este parece que estoy regañando a alguien, en realidad es una especie de terapia en la que reflejo mis propias inquietudes y carencias. Cuando pones por escrito y a la vista de todos lo que te frena, suelen empezar a aparecer soluciones o, al menos, el problema deja de parecer tan grande.

Desde hace algún tiempo me encuentro en una de estas etapas de meseta. No es grave. Es algo que ocurre cada cierto tiempo. Lo malo es que andas preocupado, intranquilo y como un animal encerrado. Lo bueno es que tu cabeza se pone en marcha y empieza a generar nuevas ideas que podrás probar.

Creo que, en realidad, todos sabemos lo que nos paraliza o nos impide seguir adelante con un proyecto (búsqueda de empleo, desarrollo profesional, mejora de relaciones,…) pero somos muy buenos encontrando argumentos para quedarnos donde estamos en vez de hacer algo para superar esa barrera.

Quizás se trate de aprender algo, o de salir a la calle a vender, o de escribir un par de posts a la semana, o de atreverse a subir a un escenario o simplemente levantarse del sillón y salir a correr o andar un poco todas las mañanas. Creo que todos sabemos lo que nos hace falta pero siempre es más fácil decir “ya, pero es que…” y quedarte ahí.

En mi caso tengo muy claro por donde deben ir los tiros. Tengo que dedicarme más a la venta y menos a la visibilidad dospuntocero. Tengo que escribir cosas con más contenido y menos opinión personal. Después de cuatro libros, muchos cursos y conferencias y casi diez años de blog hablando sobre Marca Personal hay que seguir avanzando. Ya, pero es que…

Decía el otro día en un tuit algo así como que lo que te paraliza no es la gente que te critica sino aquella que te alaba. Cuando haces algo y algunas personas dicen que les encanta, es muy probable que acabes repitiendo la misma fórmula una y otra vez. Y el problema es que en dospuntocerolandia, salvo que seas un político o un famoso, lo más probable es que pocos te digan lo que haces mal y muchos te digan lo bueno que eres… aunque sepas perfectamente que no es así.

Está claro que si quieres conseguir un empleo, hacer lo que te gusta, ser conocido, ser reconocido o simplemente pasar por esta vida haciendo algo que merezca la pena hay que esforzarse y cuando mayor sea lo que pretendes, mayor será el esfuerzo. Quizás debas reconocer que si quieres diferenciarte no basta con leer un par de cosas en la Wikipedia sino que, quizás debas dedicar meses o años a aprender todo lo que puedas sobre un tema.  Ya, pero es que…

Y ahí está la dificultad del Branding Personal. Si realmente fuese tan sencillo como pasarse el día tuiteando o creando un perfil chulo en LinkedIn, habría millones de personas dejando una huella memorable. Pero no es así. Si hay poca gente que deja una Marca Personal duradera, valiosa y positiva es porque son muy pocos los que detectan sus carencias y trabajan en ellas dedicando el tiempo y los recursos necesarios. (¿Está claro Andresito?).

Se acabó la complacencia, hacer el vago (ahora procrastinación), esperar que ocurran cosas o no hacer lo correcto para no perder “amigos”.

Hay algo peor que no saber lo que hay que hacer y es saberlo y no hacer nada para cambiarlo.









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