Teóricos o Experimentales

Si eres seguidor de Sheldon Cooper y de sus colegas Howard WolowitzRajesh Ramayan Koothrappali y Leonard Hofstadter de la serie Big Bang habrás visto las bromas que hacen los físicos teóricos a los ingenieros. Para los primeros, lo realmente meritorio es lo que se hace con un papel y bolígrafo o, como mucho, con un ordenador. Lo demás es mancharse las manos y bajar a la realidad.

Lo bueno de la carrera de Química es que nos enseñaron desde lo más terrenal (me especialicé en química agrícola) hasta lo más etéreo (química-física o química cuántica). Pero la principal lección que aprendí es que, antes o después, hay que enfrentarse a la realidad, poner tus teorías en práctica. El papel lo aguanta todo pero no puedes ir dando lecciones a otros si no has probado tu propia medicina «teórica».

Una de las cosas que creo que tienen más valor en mis libros y en mis cursos es que la inmensa mayoría de las cosas que cuento las he experimentado. Desde hacer vídeos hasta dar conferencias, pasando por la relación con los medios o la publicación de esos libros es algo que he sufrido, disfrutado, gestionado o planificado.

No soy un teórico. Aunque haya aprendido de otros, me gusta ver si lo que dicen los «expertos» realmente funciona. Sin embargo, Internet es un caldo de cultivo especialmente apropiado para los «expertos de salón», para los que se dedican a repetir ideas ajenas, para dogmatizar con leyes, decálogos y claves extraídas de algún blog norteamericano. Por eso son todos tan parecidos.

Últimamente estoy viendo muchos supuestos expertos en Branding Personal (o coaching, o consultoría o loquesea) que lo son porque ellos se ponen la etiqueta, pero nada más. Cada día veo más gente que escribe libros o da conferencias sobre la importancia de estar en Redes Sociales y resulta que se dieron de alta en Twitter pocas semanas antes y que no tienen ni un perfil en LinkedIn. Y eso ocurre con muchos temas. Se ve que algunos creen que basta con leer un par de blogs sobre una materia para ponerse a pontificar sobre el tema. Y lo triste es que parece que dospuntocerolandia no es capaz de separar el grano de la paja (mental).

Una de las cosas que he aprendido es que tarde o temprano hay que «matar al padre». Durante mis primeros años con este tema me empollé a todos los «clasicos» de la Marca Personal (y sigo haciéndolo). Pero llega un momento en el que debes desarrollar tus propias ideas y, sobre todo, ponerlas en práctica.

Lo que dicen los autores anglosajones de este u otros temas puede estar muy bien para un contable de Ohio o un vendedor de casas de New Jersey pero nuestra realidad es completamente distinta.

Por ejemplo, Keith Ferrazzi en su libro Nunca comas solo viene a decir que una forma excelente de hacer networking es organizar barbacoas para invitar a gente. Pero ¿cuantas barbacoas podemos hacer en un piso de 80 metros cuadrados?

Lo más lógico si queremos hacer Networking aquí será organizar un partido de fútbol sala con los colegas o, como mucho, organizar una pequeña cena un sábado por la noche. Pero nunca debemos creernos nada de lo que nos digan (ni siquiera esto que te digo yo) ni mucho menos considerarlo como una verdad absoluta hasta que lo hayamos probado nosotros. Afortunadamente Internet permite probar sin demasiado riesgo.

Creo que me salto la mayoría de las reglas que los talibanes dospuntocerolenses dicen que hay que cumplir y no me va nada mal. Precisamente la mejor manera de no diferenciarte es seguir las leyes ¡infalibles! que «todo el mundo» debe cumplir para diferenciarse.

Nadie ha cambiado el mundo siguiendo las leyes quetodoelmundoconoce. Si quieres dejar huella tienes que pasar a la acción. Dejarte de filosofar. Olvidarte de seguir a rajatabla listas de mandamientos que alguien escribió porque le ayudaba a posicionarse mejor en buscadores. Claro que te vas a dar algunos golpes, pero la lección aprendida es insustituible.

No digo que no utilices las ideas de otros como punto de partida. Siempre es mejor hacerte una idea de lo que puede funcionar o no. Lo que te propongo es que, en cuanto te sientas con ganas, empieces a incluir tus propias variaciones. Todos tenemos las mismas piezas, pero lo que tiene valor es la forma en que las combinemos. ¿Para qué quieres un Meccano, un Quimicefa o un Lego si te vas a limitar a seguir las instrucciones?

Si vas a repetir lo mismo que todo el mundo, entonces elegiré al más barato o, algo mejor, a una máquina que siga las instrucciones. ¿Por qué debería seguirte, contratarte o enamorarme de tí si no me vas a ofrecer nada distinto?

Si quieres que te tengan en cuenta, que te valoren y te consideren la opción preferente no puedes limitarte a repetir lo que hacen otros. Saca los pies del plato y prueba. Para hacer leyes ya tenemos a los políticos y así nos va.

NOTA: Si quieres ideas originales sobre Marca Personal no deberías perderte el libro Soy mi marca o no soy nada de los amigos de Soymimarca.com. Leelo y, luego, haz lo que te parezca.





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