La estrategia es elegir… y también descartar

4.encrucijada1Una de los asuntos más recurrentes cuando explico cómo diseñar una Estrategia de Branding Personal es el de tener que elegir y descartar algunos temas sobre los que hablar cuando quieres dar a conocerte profesionalmente.

Existe, especialmente entre la gente más joven, algo que podríamos denominar, el síndrome del hombre (o mujer) del Renacimiento. Se produce cuando a alguien le interesan muchas cosas, le gustaría hacer de todo pero no termina de decidirse por nada. Digo que suele producirse entre la gente más joven porque ellos todavía no han tenido tantas oportunidades para tener claro hacia donde dirigirse. Aunque he conocido gente muy mayor completamente perdida y adolescentes con las ideas muy claras.

Cuando les digo que, si quieren dejar huella, deben delimitar claramente los atributos, cualidades, valor y valores que van a comunicar, me miran con cara de pena. Creo que piensan que por el hecho de transmitir sólo una selección de lo que mejor les representa van a tener que despedirse del resto. Pero no es así.

Que alguien decida posicionarse como un especialista en Producción, Literatura, Pedagogía, Calidad, Finanzas, Marketing o Tecnología no debería impedirle tener otros intereses y aficiones. Pero desde el punto de vista de una Estrategia Personal, el hecho de hablar de todo lo divino y lo humano en el mismo sitio, es un error grave.

Ojo, siempre me refiero a la aplicación profesional de todo esto. Si quieres poner fotos de gatitos en tu blog o subir frases motivacionales en Facebook es tu decisión, pero no es lo más apropiado si quieres multiplicar tus opciones de ser tenido en cuenta profesionalmente.

He hablado en alguna ocasión de los límites entre lo profesional, personal y privado. Creo que la clave está en saber diferenciar esos tres conceptos.

Desde mi punto de vista, una Estrategia de Marca Personal para un profesional debería estar centrada en los temas en los que quiere posicionarse. Eso implica tratar aquello que domina desde diferentes puntos de vista pero siempre alrededor de un tema, materia o especialidad.

¿Significa eso que hay que convertir todo lo que comunicamos en un manual teórico, frío y académico? De ninguna manera. Y ahí viene la segunda parte, lo personal. Creo que lo que enriquece lo que comunicamos y nos permite ser diferentes a otros profesionales del mismo sector es nuestro toque personal, nuestras opiniones originales sobre los asuntos de los que hablamos.

Si sólo nos dedicásemos a escribir sobre datos, hechos y recetas, el recorrido sería muy corto. ¿Por qué hay tantos blogs que empiezan con ganas y se apagan a las pocas semanas? Pues porque se limitan a hacer cortipega de decálogos, listas, infografías, claves y «secretos» sobre un tema sin aportar nada propio. Por eso es fundamental poner algo de sal y pimienta en lo que haces aunque te equivoques.

La cuestión entonces es, ¿Cómo de humano debo ser en dospuntocerolandia? ¿Puedo mostrar facetas de mí mismo que no tengan nada que ver con mi profesión? Por supuesto que sí, pero del mismo modo que harías en una reunión con un cliente, en un acto social en el que te presentan a alguien por primera vez o cuando vas a dar una conferencia ante un auditorio desconocido. Teniendo un cuidado especial porque en el mundo «real» puedes ver las caras de tu interlocutor mientras que en el mundo «irreal» de Internet no sabes quién está pendiente ni tienes ni idea de cómo puede juzgarte (y lo hará).

Creo que hacer referencia a una afición, a una actividad privada, una creencia o ideología, o incluso a algún asunto familiar (con muchísimo cuidado) te hace más humano. Y eso es importante para el elemento emocional de la Marca Personal. No podemos establecer vínculos con aquellos que no son como nosotros o de los que no sabemos si lo son.

Pero otra cosa distinta es esa manía de contar tus intimidades a gente que desconoces. Creo que hay gente que no se da cuenta de que da demasiada información. Hay cosas que no necesitamos conocer ni que nos aportan nada a nosotros ni a quienes las comunica. Pero si los gurús de lo dospuntocero te dicen que debes tuitear setentavecessiete y bloguear varias veces al día, ¿cómo no vas a sentirte tentado de decir lo primero que te venga a la cabeza para cumplir con el dogma?

Por eso creo que si queremos posicionarnos como profesionales relevantes, debemos escoger aquello que queremos comunicar (pero siempre siendo auténticos). Eso no nos hace menos humanos, sino todo lo contrario. Cuando razonas, meditas, priorizas y escoges es cuando realmente eres persona. Tratar de hacer de todo, de comunicar lo primero que te viene a la cabeza o de transmitir tus intimidades más privadas sólo porque puedes hacerlo te posiciona, si, pero quizás no como mejor te conviene.

Se trata de sugerir, llamar la atención de forma elegante, generar interés para que alguien se fije en ti. Pero en dospuntocerolandia parece que incluso la información y los contenidos pasan fácilmente de lo erótico a lo pornográfico.





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