Los muertos no tuitean

Para tener éxito debemos hacer todo lo posible por parecer exitosos. François de la Rochefoucauld

Hace unos días, una amiga periodista de un medio de comunicación me llamó para hablar sobre Estrategia Personal. Como hace ya bastante tiempo que nos conocemos, estuvimos hablando de muchas de las personas que ambos nos hemos cruzado por el camino y que pusieron en marcha proyectos o emprendieron aventuras profesionales ilusionantes.

La conclusión fue muy deprimente. Vimos que muchos, muchísimos de ellos, hace tiempo que tiraron la toalla. Pero también comprobamos otro factor común, que casi todos desaparecieron del radar dospuntocero. Eso reforzó la idea que tengo desde hace mucho tiempo sobre la visibilidad del éxito en general y en dospuntocerolandia en particular.

Como en tantas ocasiones seguramente me equivoque pero creo que en el mundo de Internet suelen coexistir dos tipos de profesionales o emprendedores. Por un lado están los nuevos, los que se incorporan con ganas y por otro lado están los que resisten con más o menos éxito. Sin embargo, aquellos que no consiguen sacar adelante su proyecto o deben centrarse en «trabajos alimenticios» se olvidan de mantener su actividad en Redes Sociales, Twitter y otras hierbas.

Como consecuencia de lo anterior, parece que el mundo virtual es más bien un mundo «irreal» en el que sólo existen triunfadores o personas que pronto lo serán. Sólo tuitean los exitosos o los que esperan convertirse en el siguiente Zuckerberg. El sistema ya se encarga de hacer limpieza de los que no han llegado a la meta. Pero también anima a los que permanecen (permanecemos) a transmitir una imagen de que todo va bien o de estar (eternamente) a punto de conseguirlo.

Quizás por eso hay tantos mensajes optimistas, de actitud positiva y de motivación de almíbar. Parece que si lanzas un mensaje realista o explicando que algunas cosas no funcionan como nos cuentan estás a punto de pasar a los que quedaron atrás. Y ya sabemos que en esta vida hay que aparentar que todo va bien y en dospuntocerolandia todavía más porque nunca sabes quién hay detrás de la pantalla.

Uno de los mensajes motivacionales que más se repiten son esos que dicen que hay que fracasar y que de los fracasos se aprende. Pero yo apenas veo historias de fracasos en las Redes Sociales. Bueno si, se habla de fallos ajenos pero casi nunca de los propios y si se comentan suelen ser muy veniales.

Pueden pasar tres cosas, primero que nadie falle nunca, segundo que si te equivocas te lo calles o por último, que, como hablaba con esta amiga periodista, simplemente cierres el chiringuito y que tu última prioridad sea exponer tu fracaso. Quizás también ocurra otra cosa y es que muchos de los que alaban las bondades del fracaso lo hagan desde la barrera, desde su cubículo y que jamás hayan intentado crear nada propio. Supongo que estos además tienen tiempo y recursos para tuitear estas cosas.

Se habla mucho del lado romántico de los emprendedores pero creo que no he visto ningún tuit diciendo que más vale que te acostumbres a llegar a mitad de mes con veinte euros en el banco, que «salir a cenar fuera» sea comerte un bocadillo en la terraza o que en muchas ocasiones apenas haya diferencia entre un parado y un emprendedor porque ambos carecen de «clientes». Aunque un optimista diría que es una forma excelente de entrenar tu mente para gestionar la incertidumbre.
StarshipTroopers
Dospuntocerolandia cada día me recuerda más a Starship Troopers. Al «alistarte» todo parece estupendo, estimulante y todos son guapos y atractivos. Te cuentan historias de héroes que consiguieron algo increíble. Tienes muchas ganas de coger tu arma y empezar a matar bichos porque lo que te cuentan parece genial y tremendamente sencillo. Poco a poco encuentras algunos, pocos, veteranos que han sobrevivido pero sufren en su cuerpo las consecuencias y terribles secuelas de las batallas. Pero casi nadie te cuenta lo que está pasando realmente hasta que decides meterte en esto y te das cuenta que es más bien una carnicería.

La verdad es que no quería que me saliese un post tan «oscuro» pero al recordar a toda esa gente que durante estos años ha ido dejando por el camino sus proyectos, sus blogs, incluso su optimismo emprendedor he pensado que se transmite una idea muy falsa de las cosas si no se ve el panorama completo.





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