Que quede claro, ni las personas somos productos ni nos vendemos (o no deberíamos)

ProductoUna de las cosas en las que más insisto a la hora de diseñar un proyecto de Branding Personal es la necesidad de tener una oferta, un producto, algo por lo que alguien esté dispuesto a pagarnos. Durante años nos hemos acostumbrado a pensar que nos pagan por estar, por ser nosotros o porque «yo lo valgo». Al final hemos aprendido, a base de golpes, que si te pagan (por nómina o factura es lo de menos) es porque estás aportando algo que compensa ese pago.

En realidad nadie te paga a ti por ser tu sino porque generas un resultado, emocional, material o económico. Y esa es una buena noticia porque es imprescindible, de una vez por todas, separar lo que somos de lo que hacemos. De lo contrario acabaremos aceptando que las personas somos productos y que debemos aprender a «vendernos».

Cuando pensamos que nos contratan a nosotros y no a nuestra oferta acabamos creyendo que lo que debemos buscar es un empleo en el que nos paguen por estar. En realidad lo que deberíamos pensar es que debemos detectar necesidades, encontrar el modo de satisfacerlas y postularnos como las personas más adecuadas para hacerlo.

Cuando piensas en modo «empleo» dependes de que alguien te haga un hueco, eres tu quien llama a las puertas y eso te sitúa en inferioridad de condiciones a la hora de negociar (eso si es que te dan la oportunidad de hacerlo). Cuando piensas en modo «necesidad» eres tu quien va a crear ese hueco aunque no exista o no se lo hayan planteado siquiera y eso aumenta tu valor.

Lo único cierto es que cuando una persona se «vende» no es precisamente algo positivo porque está sacrificando su cuerpo, sus valores o su identidad a cambio de una compensación económica o emocional. Lo que vendemos es nuestro trabajo, que es equivalente a nuestro producto o servicio. Creo que es bueno repasar algunas ideas al respecto.

Un producto NO es un título o un cargo

No es un título, ni una «job description», ni un cargo, ni lo que pone en tu tarjeta de visita, ni un diploma colgado en la pared… es el resultado de lo que haces.

Un producto NO son tus cualidades

No es tu habilidad, ni tus conocimientos, ni eso que algunos llaman talento, ni la experiencia adquirida. Esos sólo son los «ingredientes», la materia prima con la que eres capaz de crear tu oferta y generar resultados.

Un producto es algo por lo que te van a pagar, remunerar o compensar de algún modo

Es aquello que haces valioso, relevante, útil por lo que alguien estaría dispuesto a pagarte.

Un producto es algo que satisface una necesidad

Algo que resuelve un problema o genera un beneficio quienes te rodean y que produce el resultado que desean. Es aquello que podemos hacer por los demás.

Se venden los productos o servicios no las personas

Cuando alguien dice que no le va bien porque no sabe “venderse” quizás el problema no es que no sepa “venderse” sino que no tiene nada que vender o lo que ofrece ha quedado obsoleto.

Si no tienes algo que merezca la pena, el Marketing Personal es irrelevante o incluso contraproducente

Si no tienes algo realmente bueno que ofrecer no esperes que te lluevan las ofertas por mucho tiempo y esfuerzo que dediques a promocionarlo.

Las personas no somos productos

El producto es nuestro trabajo. O dicho de otro modo, el trabajo es nuestro producto.

Para vender tu producto debes creer en él y conocerlo bien

Cuanto más sepas sobre lo que eres capaz de ofrecer, más fácil te será venderlo. Debes creer (pero creer de verdad) en lo que haces o nadie te tendrá en cuenta. Salir a vender lo que eres capaz de hacer demuestra que tienes confianza en ti mismo y que estás dispuesto a dejar una Marca Personal profunda y valiosa.

Un producto es una combinación de elementos e ingredientes

Todos servimos para algo, todos somos capaces de encontrar una combinación apropiada de cualidades que nos hacen atractivos. Lo que tenemos que hacer es encontrarla, desarrollarla, mostrarla y demostrarla

Todo el mundo tiene algo que aportar

Como padre, amigo, profesional, jefe, vecino o en cualquiera de los roles vitales que interpretas, siempre tienes algo que aportar. Lo importante es darte cuenta de que siempre puedes hacer algo por otros y ser valorados económicamente o con el abrazo de un hijo.

Si no haces bien tu trabajo, tu producto no tiene ningún valor

Lo más importante antes de cualquier otra cosa es entender que tienes que hacer bien tu trabajo. Si no haces bien lo que ofreces, todo lo demás caerá por su propio peso. Sin un buen producto, no es posible construir una Marca Personal fuerte.

No pienses en tu producto como en una “commodity”

Si vendes tu trabajo «a granel» no te quedará más remedio que conformarte con lo que estén pagando a los profesionales más baratos. Si demuestras que lo que haces es diferente, superior o escaso estarán dispuestos a pagarte lo que pidas.

Un producto es imprescindible para dejar una Marca Personal

La Marca Personal se basa en el equilibrio, como en una reacción química. Hay que dar para recibir.

Creo que es hora de dejar de pensar que los profesionales alquilamos nuestro cuerpo por horas al ir a un cubículo cada día. Entramos en una etapa en la que nos van a valorar y a pagar por los resultados que ofrecemos. Así que, en primer lugar debes ser capaz de generarlos, en segundo lugar debes hacer algo sobresaliente y en tercer lugar debes salir y contarlo a quienes pueda interesar.

NOTAS: La próxima semana participo en dos eventos abiertos por si te interesa

El jueves 2 de octubre a las 9:30 estaré en Zaragoza, en el Congreso de Juventud de Aragón hablando de la nueva mentalidad de los neoprofesionales y el YO S.L.

El viernes 3 de octubre de 10:00 a 12:00 estaré en mi ciudad, Tres Cantos, junto a mi querida Maria Luisa Moreno hablando de Marca Personal, Estrategia Personal y esas cosas que nos gustan.





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