Deja de lloriquear y haz algo

OperacionesSi te pasas por este blog con alguna frecuencia, ya tendrás claro que cuando escribo un artículo dando caña, suelo basarme en experiencias propias y realmente, al primero que se refieren es a mí mismo. Este aspecto terapéutico es otra de las razones por las que considero que un blog es una herramienta estupenda más allá de la visibilidad o el Marketing Personal.

Hace unos días escribí un artículo más emocional de lo habitual (una buena amiga lo calificó como efectista) en el que hablaba de lo importante que es tomar las decisiones correctas en todos los ámbitos de la vida porque luego no hay vuelta atrás.

Creo que muchas veces, tanto en lo personal como en lo profesional nos ocurren cosas que nos llevan a una situación de bloqueo. Aquel empleo que debimos coger, aquella persona a la que debimos conocer mejor o esas cosas que debimos aprender. La vida está llena de decisiones que nos han llevado hasta donde estamos y a ser lo que somos. El problema surge cuando nos enfrentamos a una de esas situaciones y no sabemos (y a veces no queremos) salir de ella.

Estas semanas estoy viajando mucho por toda España y me estoy encontrando con muchos profesionales que parece que se han metido en ese agujero del que no saben o incluso yo diría que no quieren salir. Se les identifica fácilmente porque son totalmente refractarios a cualquier idea que les ayude a romper ese círculo vicioso.

Precisamente los que más podrían beneficiarse de un concepto como el Branding Personal son los que más pegas le ponen. Quizás porque están acostumbrados a seguir haciendo lo de siempre (con los resultados de siempre) y consideran que probar algo nuevo es una amenaza a sus creencias.

Sus excusas son múltiples y son más preocupantes cuando visitas ciudades o provincias más pequeñas. «Es que aquí las cosas no funcionan así», «Es que los empleos ya están dados a los enchufados», «Es que no hay empleo», «Es que el sistema debería cambiar», «Es que he enviado diez mil currículos y no me llaman», «Es que…», y se quedan tan tranquilos.

Y después de darme todas esas razones, muchas de ellas equivocadas o directamente falsas pienso ¿Qué esperas? ¿Dejarte morir en vida profesionalmente? ¿Declararte a ti mismo inútil a tus 25, 35, 45, 55 o 65 años? Francamente, esa no es la respuesta.

Cuando nos encontramos en una situación en la que estamos pagando el precio de no haber tomado las decisiones adecuadas en el momento justo es fácil hundirse pero también parece que muchos disfrutan o se regodean en el sufrimiento. Pero eso no nos lleva a ninguna parte, más bien lo contrario.


Como emprendedores, autónomos, desempleados profesionales «sin clientes» o en el ámbito más privado, lo que hay que hacer inmediatamente es buscar una salida, establecer nuevos objetivos y, sobre todo, actuar cuanto antes. He comprobado que esa es la mejor «medicina». Si la situación está perdida nada puedes hacer y lo mejor es olvidarte y seguir adelante. Pero si hay una mínima oportunidad de recuperar parte de lo perdido o hacer las cosas bien gracias a la experiencia adquirida, simplemente hazlo y deja de lloriquear por la leche derramada.

Estos días de muchas horas de viajes, he leído, por fin, el libro Aprendiendo de los Mejores del gran Francisco Alcaide. Y creo que básicamente todos los «mejores» que cita Paco coinciden en media docena de factores. Tener la mentalidad y actitud adecuada, establecer objetivos, valores claros, Persistencia, Paciencia, Trabajo, Trabajo, Trabajo, Acción y más Trabajo.

Soy uno de los mayores críticos hacia la obsesión por la actitud positiva y la felicidad sin ton ni son que parece que nos ha invadido. Pero tengo que reconocer que el primer paso para ponerse en marcha es romper esa actitud melancólica y paralizante de muchos profesionales. Aunque también pienso que la mejor forma de salir de ese agujero es establecer nuevas metas y empezar a hacer algo para alcanzarlas. Creo que la actitud es consecuencia de la acción y no al revés.

¿Estás desempleado? ¿Has perdido algo que querías mucho? ¿No tienes ni idea de lo que vas a hacer ahora? Pues empieza a mirar hacia adelante. Ponte algunos retos, acciones y tareas y ya verás como te olvidas de lo que dejaste atrás.

Prueba cosas nuevas. No seas crítico con le te proponen otros… especialmente si lo que llevas haciendo durante meses o años no te proporciona resultados.

Aprende lo que puedas o mejor aún, lo que quieras, lo que te guste y además puedas convertirlo en un medio de vida. Ahora tienes todo a tu alcance. Nadie te obliga a cargar con la losa del diploma o el título que te dieron hace años. Lee todo lo que puedas, como también recomiendan muchos de los «mejores» en el libro de Paco.

No busques empleo porque está desapareciendo y el que queda es precario. Mejor detecta necesidades y utiliza todo lo que has aprendido y experimentado en tu vida para convertirlo en algo útil, aunque quién te pueda pagar por ello ni siquiera sepa que te necesita… todavía.

Utiliza otros canales para mostrar tu trabajo, no para poner una lista de títulos o cursos, no para decir lo bueno que eres, no, nada de eso, sino para aportar algo valioso que demuestre que merece la pena conocerte.

Pero sobre todo, haz algo YA, no te queda otra. Cuando empiezas a mirar hacia adelante, te olvidas de lo que tienes atrás y a los lados.


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