Usa lo que tienes

Estructura6Creo que cuantas más opciones tenemos, más inútiles nos volvemos. Desde que tengo uso de razón, he visto como incluso las tareas y las acciones más simples parece que cada día requieren un equipo mayor o unas herramientas sofisticadas y algo peor, caras.

Hace pocas décadas, cualquier crío podría entretenerse con una pelota o un destornillador o un sombrero de vaquero y, sobre todo, un espacio en la calle en el que jugar. Hoy parece que son incapaces de pasar un rato divertido si no tienen una tecnología infinitamente superior a la que se necesitó para poner al hombre en la Luna.

A mi siempre me ha gustado cacharrear, desmontar y arreglar cosas. Hoy es mucho más difícil y eso si es que no decides desprenderte de algo que funciona simplemente porque ha quedado obsoleto.

A todos nos ha sucedido que un día nos hemos encontrado con la nevera casi vacía pero hemos sido capaces de inventarnos una ensalada con los restos que hemos podido utilizar. Sin embargo, ahora parece que si no puedes prepararte algo «digno» no te queda más remedio que salir a cenar fuera.

Digo esto porque parece que profesionalmente nos está ocurriendo algo parecido. Da la sensación de que hemos perdido la capacidad de crear, de inventar nuestra propia propuesta de valor.

Llevamos demasiados años tratando de ajustarnos a una «job description». Nos hemos visto obligados a «reducirnos» a unas competencias establecidas por un «clasificador-entomólogo» de RRHH que va a descartarte si no eres etiquetable para simplificarte u homogeneizarte en una entrevista de cuarenta y cinco minutos o una batería de tests psicotécnicos. Hemos acabado creyéndonos que no vamos a servir para nada si no seguimos el circuito establecido, Licenciatura, Master, otro Master, veinte años como becario, otro Master… .

Profesionalmente somos incapaces de cenar si no tenemos algún plato prefabricado para microondas. A veces los peores somos nosotros mismos cuando somos incapaces de creer que sólo podemos trabajar en algo «si es de lo mío».

Lo curioso, y también lo triste, es que cada día me encuentro con gente con muchos ingredientes no sólo útiles sino valiosísimos pero que se están devaluando porque parecen incapaces de crear algo útil con esas cualidades «diferentes».

Profesionales con mucha experiencia. Personas con habilidades «distintas». Individuos que tienen unos conocimientos enciclopédicos de algo «raro» pero que les apasiona. Gente que te deja con la boca abierta cuando te cuenta lo que ha sido capaz de crear en su tiempo libre. El mundo está lleno de gente genial que desaprovecha sus cualidades porque se empeña en pasar por un embudo para llegar a ninguna parte.

Cuando hablo de Marca Personal, siempre surge una idea, la de diferenciarse, la de destacar por algo. Sin embargo, cuando tratamos de llevarlo a la práctica parece que nos empeñamos en lo contrario, en seguir el guión establecido, en eliminar todo aquello que nos hace distintos para tratar de ajustarnos al perfil profesionalmente aceptado. Hoy puedes ganar los Oscars a pares aunque no hayas ido a la escuela de cine… o precisamente por eso.

Si yo o tantos otros que nos hemos lanzado (o nos hemos visto lanzados) a inventarnos nuestra profesión hubiésemos seguido haciendo lo que se esperaba de nosotros posiblemente ahora tendríamos una úlcera, estaríamos deseando que lleguen las próximas vacaciones o algo peor, la jubilación o seguramente estaríamos sin empleo. Sin embargo, un día abrimos la nevera profesional, vimos lo que había y decidimos cocinar nuevos platos.

Cuando utilizas lo que tienes, las cosas no siempre salen como quieres, especialmente si es la primera vez que lo haces. Pero cada nuevo intento, las cosas van mejorando. Ya no cometes los mismos fallos y descubres combinaciones asombrosas.

Cuando te atreves a saltarte las reglas y a no creerte lo que otros consideran como inmutable, empiezan a ocurrir cosas. A veces te encuentras con situaciones poco agradables pero nunca lo son tanto como para arrepentirte de haberlo intentado. Pero la mayoría de las ocasiones te sorprendes cuando ves que consigues algo que siempre te dijeron que era imposible, pecaminoso o doloroso.

Hoy tienes más opciones que nunca. Dispones de información, conocimientos y recursos que hasta hace un par de décadas eran impensables. Hoy puedes acceder a gente que puede echarte una mano. Pero además ahora puedes contar, divulgar y compartir tus experiencias. Ya no tienes que formar parte de una élite para formarte en las materias más extrañas. Ya no necesitas un equipo carísimo para crear tu propia plataforma de comunicación multimedia.

Sólo tienes que abrir la «nevera» profesional, hacer un inventario de recursos y tratar de combinarlo todo para crear algo nuevo y, sobre todo, valioso para quienes estén dispuestos a valorarlo. Bueno, en realidad no es tan simple porque antes debes hacer algo mucho más difícil. Me refiero a quitarte de la cabeza algunas ideas preconcebidas.

No tienes que ser lo que te dijeron que debías ser. En primer lugar porque SER, serás lo que quieras y no deberías confundirlo con HACER o PARECER. Que HAGAS o PAREZCAS algo no te convierte en eso. Puedes TRABAJAR COMO Médico, Electricista o Conductor de autobús pero no ERES eso. ERES mucho más que eso porque tu vida es mucho más rica y está llena de ingredientes que puedes utilizar igual que haría MacGyver.

Así que cuando pienses que eres un/a inútil, que te has quedado obsoleto o que no sirves para nada, siéntate, repasa todas las cosas que has hecho, aprendido, experimentado, sufrido o disfrutado e igual que harías con una nevera casi vacía intenta encontrar combinaciones valiosas. Y sin pensártelo mucho, empieza a contárserlo a todo el mundo y por todos los medios posibles.

Simplemente, usa lo que tienes.





Compartir esta publicacion