Andrés Pérez Ortega/ diciembre 4, 2015/ Sin categoría

MarcaUno de los ejercicios habituales que suelo hacer en mis cursos es el de pedir a los asistentes que describan a los compañeros de su grupo con un adjetivo calificativo (nunca mejor dicho). Al principio hay un cierto temor porque solemos pensar que lo que nos van a decir no es algo positivo. Sin embargo, todos terminan satisfechos y aliviados con el resultado.

Lo cierto es que si hablamos de Marca Personal es imprescindible hacer este ejercicio. La razón es muy simple, si una marca es una huella, un impacto, un recuerdo, sólo podremos saber si vamos en la dirección correcta si preguntamos a los “marcados” o “impactados”. En realidad no es muy distinto de lo que hacen las empresas cuando realizan una investigación de mercados o un “panel test”.

Pero además hay otra razón importante para hacer este ejercicio. Lo quieras o no te van a juzgar, incluso antes de intercambiar una sola palabra contigo. ¿O es que no estás etiquetando aunque sea fugazmente a todos aquellos con los que te cruzas por la calle? Supongo que es un mecanismo de defensa que viene del pasado cuando te jugabas la vida si no sabías si el que se acercaba era amigo o enemigo.

Por esa razón, creo que es sano para tu proyecto personal y profesional tener una idea de las etiquetas que te están colgando, porque te aseguro que te las cuelgan. ¿Significa eso que debemos actuar en función de lo que opinan los demás? De ningún modo. Siempre debes seguir la Estrategia Personal que has definido, pero si tienes claro como te clasifican entenderás mejor lo que te ocurre, donde estás posicionado y qué acciones debes tomar si lo consideras oportuno.

No nos van a colgar una sola etiqueta sino que varias personas pueden calificarte de formas distintas. Lo que ocurre es que algunas destacarán o se repetirán más que otras del mismo modo que ocurre en una “nube de tags“. A partir de ahí debes ser tú quien decida que etiquetas deben tener más importancia y cuales deben pasar a un segundo plano. Es decir, si te dicen que eres creativa, rápida y alegre, aunque las tres etiquetas son ciertas, debes decidir cual de ellas debe destacar en el entorno en el que quieres posicionarte.

Pero debes pensar que todos los calificativos son válidos en determinados entornos. No hay atributos o etiquetas buenos o malos, simplemente hay lugares en los que cumplen su función mejor que en otros. Una buena persona puede que no encaje en situaciones en las que hace falta ser un canalla y viceversa. Una persona dictatorial puede ser más necesaria en situaciones de urgencia en las que hay que tomar decisiones rápidas que un “consensuador”.

Así que no te empeñes en ser alguien que no eres, en primer lugar porque es muy difícil (eso no significa que no te esfuerces en mejorar) y en segundo lugar porque fallaría uno de los pilares de la Marca Personal, la autenticidad.

Hoy empieza un puente que puedes utilizar para hacer tu investigación de mercados personal. Tienes varios días para preguntar a la gente que te conoce sobre la forma en que te están etiquetando. No se trata de organizar un juicio sumarísimo ni de sacar toda las críticas hacia ti que han ido acumulando durante años sino de entender donde te colocan en su cabeza. Pídeles que elijan una palabra, un adjetivo que te describa. No pidas una biografía ni mucho menos una explicación sobre la razón por que te ven de ese modo. Simplemente una etiqueta. Puedes hacerlo más fácilmente haciendo la siguiente pregunta: “Si tuvieses que presentarme a alguien que no me conoce ¿qué le dirías de mí?”

Otra forma interesante de saber como te perciben es analizando tu comportamiento. Lo mejor de esto es que la persona que te va a etiquetar eres tu mismo. Trata de verte desde fuera en alguna situación interesante, polémica o crucial e intenta ser objetivo y hacer un juicio sobre la forma en que actuaste.

El blog en particular pero todo lo que haces en dospuntocerolandia en general también te da algunas pistas sobre tus atributos. Cuando leo mis post, especialmente los más antiguos me doy cuenta de que lo que dicen de mi suele ajustarse a la realidad. Al escribir de forma natural reflejas tus ideas, valores, creencias y comportamientos. Así que si lo miras fríamente y con perspectiva puedes convertirte en tu propio juez. De hecho si, como yo, llevas mucho tiempo escribiendo un blog verás que has pasado por diferentes etapas que reflejan tu coyuntura y tu estado de ánimo.

Suele decirse que la percepción es la realidad. Yo no creo que sea cierto, sin embargo, si tienes claro como te perciben podrás entender mejor tu realidad… y hacer los ajustes que consideres necesarios.

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