Andrés Pérez Ortega/ febrero 28, 2017/ Sin categoría

MarcaHace unos días, en un debate tras un evento relacionado con la Marca Personal, sentí como si hubiese retrocedido diez o doce años. Cuando ya hemos convencido hasta al mayor detractor del Branding Personal que es el departamento de R2H2, todavía nos encontramos con personas que piensan como en el año 2004. Como si todo el trabajo hecho por tanta gente no hubiese servido para nada.

Para entender la situación debo decir que allí estaba reunido un grupo de gente muy interesante con mucha experiencia profesional y empresarial y cuyas intervenciones eran bastante enriquecedoras. En unas estaba más de acuerdo con otras, pero todos eran puntos de vista válidos y sobre los que merecía la pena pensar.

Entonces, uno de los asistentes intervino y dijo algo como esto:

“Bueno, yo no sé casi nada de Marca Personal, no he leído ningún libro sobre el tema y hoy me estoy enterando un poco de qué va esto. Y la verdad es que no me gusta. Creo que todo esto no tiene demasiado sentido porque las personas no somos marcas. Porque esto es una forma de mercantilizar a las personas. Porque mucha gente vende humo. Porque mucha gente lo utiliza para engañar. Porque el Branding Personal nos hace menos auténticos. Porque esto es un invento como el coaching, el neuromarketing o el mindfulness que sólo sirven para engañar a la gente…”

Y así siguió un buen rato y posteriormente insistía en sus afirmaciones empezando, eso sí, con un “en realidad yo no tengo ni idea de esto pero…”

Desgraciadamente esto es muy habitual. Y quizás yo mismo lo he hecho con algunos temas o personas. Esa soberbia que nos hace pensar que sabemos de todo y que simplemente al escuchar una palabra ya podemos pontificar basándonos en nuestros prejuicios y complejos, es bastante frecuente. Empezando por mí mismo. Ese “mucha gente” que no significa nada, que no tiene un respaldo estadístico de ningún tipo pero que sirve para todo es uno de los mejores indicadores del “cuñadismo” de aquellos que se sienten obligados a dar lecciones de todo.

Al escuchar a esta persona, encantadora por otra parte, pensé en una situación hipotética con la que podría establecerse un paralelismo.

Imagina que tienes un día libre y decides ir una imaginaria F.I.N.C.A. (Feria Internacional de Navajas y Cuchillos de Albacete). Al llegar allí, asistes a una ponencia de tendencias sobre el tema y en el turno de preguntas intervienes diciendo que no sabes distinguir una navaja suiza de una pala de pescado pero que crees que los cuchillos son malos, peligrosos y deberían desaparecer.

Crees que la palabra cuchillo, navaja o cortaplumas son términos terribles, les tienes mucha manía y te produce sudores fríos sólo escucharlas. No hay más que ver lo que están haciendo los del Daesh.

Crees que utilizar un cuchillo te hace ser menos auténtico y que un cochinillo, una tarta o una merluza deberían comerse con las manos, “como se ha hecho siempre”.

Crees que los cuchillos son un invento del diablo porque “mucha gente” los utiliza para autolesionarse o dañar a otros o algo peor, para quitarse la roña de las uñas o rascarse la espalda.

Crees que, en realidad, ese cuchillo de cerámica que se ha puesto de moda es una mierda y que lo que realmente funcionaba era la navaja de muelle que tenía tu abuelo.

Crees que “mucha gente” utiliza un cuchillo para cada plato para darse importancia y parecer más sofisticado cuando en realidad es como todos.

Crees que tiene sentido hablar del cuchillo para uso profesional pero que no tiene sentido hablar de un cuchillo personal.

Y si todo esto no fuera suficiente, ahora se utiliza el cuchillo eléctrico que lo que hace es terminar de deshumanizar las relaciones con los alimentos.

¿Te parece una chorrada todo esto? Pues desgraciadamente sigo encontrándome con gente que piensa del mismo modo cuando se habla de Branding Personal y no se ha tomado la molestia de entender de qué va esto.

El Branding Personal igual que un cuchillo (o una bicicleta o una escalera) no es más que una herramienta que te facilita las cosas y te permite alcanzar tus objetivos o realizar ciertas tareas de un modo más eficaz. No eres menos auténtico por utilizar un utensilio. Eres tú quien hace que algo sea auténtico o falso, no el instrumento. Claro que hay gente que puede hacer mal uso de algunos elementos del Branding Personal, pero si alguien es un mentiroso o un hipócrita no culpes a los canales ni al altavoz.

Si quieres entender el mundo no puedes cerrarte mentalmente y pensar que el significado que das a un término o a una situación es la verdadera sin informarte un poco más cuando alguien te dice que estás equivocado.

Claro que hay “mucha gente” falsa por el mundo, pero eso no es algo que haya venido con el Branding Personal, más bien al contrario, porque ahora entendemos mejor los mecanismos que nos hacen valiosos.

Como digo, creo que todavía queda mucho trabajo por hacer al explicar qué es esto de la Marca Personal pero seguiremos haciéndolo. Si alguien prefiere seguir comiendo con las manos, es su decisión pero que luego no venga con los ay, ay, ays y las madresmías.

*Y sí, existe una feria de cuchillería en Albacete que tiene una pinta estupenda.

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