Andrés Pérez Ortega/ enero 29, 2019/ Sin categoría

Este sábado fui a ver la que dicen que es la última película de Robert Redford, The Old Man & the Gun. Una película amable, agradable y de la que sales con una sonrisa en la boca, como el protagonista.

Pero hubo algo que me llamó la atención casi desde el primer minuto. Me refiero a la abundancia de primerísimos planos de Robert Redford y también de Sissy Spacek.

Eran primeros planos que ocupaban toda la pantalla y en la que ambos mostraban sus arrugas y cicatrices, casi con descaro y con insolencia. Y me pareció maravilloso.

Tengo que decir que nunca me había gustado Sissy Spacek, sin embargo, esa sonrisa que muestra con frecuencia en la película y con sus casi 70 años me parece muy atractiva.

¿A qué viene todo este rollo romanticón y sensiblero? En primer lugar, supongo a que me estoy haciendo mayor. Y en segundo lugar a que creo que son precisamente las arrugas, las pecas, las cicatrices, las señales que tenemos en nuestro cuerpo las que describen nuestra historia, nuestras acciones, nuestro carácter. Son como los anillos de los árboles, que reflejan lo que hemos vivido y como lo hemos vivido.

Y si una marca es una huella y la Marca Personal es la huella que dejamos en otros, cada uno de esos rastros que deja la vida en nuestra piel, son la consecuencia de todo lo que hemos hecho y vivido. Son algo así como la Marca Personal que dejamos en nosotros mismos. Una arruga es la Marca Personal que dejan tus acciones en ti.

Cada vez que sonríes, pones una mueca de desagrado o te abres la cabeza haciendo el loco cuando eres un crío, conviertes tu cuerpo en el papel que refleja lo que haces.

Creo que Redford y Spacek siguen siendo interesantes y atractivos porque no tratan de ocultar lo que son sino que presumen de lo que han sido sin tratar de tapar o modificar nada.

A veces me preguntan si es conveniente borrar posts antiguos porque por alguna razón, crees que no ayudan a tu posicionamiento actual. Mi respuesta es que todo lo que has hecho tuvo su razón en su momento, y al eliminarlo lo único que consigues es perder parte de la historia que te ha llevado hasta aquí.

Si me pusiese a leer las cosas que escribía al principio, me moriría de vergüenza, pero eliminarlos ni se me pasa por la cabeza porque definen lo que soy hoy.

Y eso ocurre con todo, desde la cirugía estética (no es mi intención de entrar en debates sobre la idoneidad en ciertos casos médicos) hasta la obsesión por mostrar una imagen “perfecta” (según para quién) en las Redes Sociales. Desde la utilización de un vocabulario retorcido por parte de la mayoría de los políticos hasta la manipulación del currículo.

Si la Marca Personal se basa en la confianza, está claro que los que dejan una huella más profunda y memorable son los que no tienen ningún problema en mostrar sus arrugas reales o metafóricas en un primer plano. Y, a partir de ahí, nos entendemos.

¿Significa eso que debemos mostrarlo absolutamente todo? Creo que no. En primer lugar porque hay aspectos de nuestra existencia que no viene a cuento poner en un escaparate. Ser auténtico no significa convertir nuestra vida en “reality”.

En segundo lugar, lo que trato de decirte es que la huella que dejamos es más profunda y memorable cuando no tratamos de maquillarla o alterarla artificialmente. Y eso incluye desde un bisturí hasta un filtro de Instagram o una foto sonriente en un lugar paradisiaco que has compartido en Facebook.

Pero lo curioso es que, incluso esas alteraciones, tatuajes o modificaciones en tu cuerpo o en lo que comunicas, también reflejan lo que eres o lo que llevas dentro. A veces hay quien pide que no le juzguen por su aspecto, y curiosamente suelen ser los que más han trabajado su imagen. Precisamente son aquellos que más se han preocupado por su presencia externa quienes tratan de enviar un mensaje.

Así que, la huella que dejamos en nosotros mismos acaba produciendo un efecto en los demás. Cada cual deberá decidir lo que más le convenga o le apetezca mostrar, pero desde el punto de vista de la Marca Personal, cuanto menos capas de maquillaje real o virtual pongas entre los demás y tú, más fácil será, para los demás, tomar una decisión

NOTA:

Aquí tienes el vídeo de esta semana en #StreetPersonalBranding en el que mostramos como los hacemos. Sin maquillaje.

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