¿Quieres dejar Marca Personal? Pues deja de mirarte el ombligo

Siempre me ha gustado leer de todo.

Una parte importante de esas lecturas a lo largo de mi vida han sido los libros sobre desarrollo profesional y personal.

En muchos, en casi todos los libros que he leído sobre formas de mejorar tu vida y tu trabajo, hay una parte importante, que suele aparecer al principio en la que se habla de los propósitos, metas, objetivos, visión, sentido de la vida, etc.

Reconozco que no le daba demasiada importancia a todo eso. Supongo que, cuando eres más joven, crees que basta con hacer muchas cosas con la esperanza de que, tarde o temprano, suceda algo bueno… e inesperado.

Que si objetivos MARTE, que si declaración de Misión, que si visualización de tu futuro, que si imagina lo que dirán en tu funeral,… Si eres lector de este tipo de temas ya sabes de lo que hablo.

Piensas, «vale, vale, que todo ese rollo de mirar al futuro y crear un plan está muy bien, pero tu dime lo que tengo que hacer y, además, rapidito porque no tengo demasiado tiempo».

Pero lo cierto es que, tarde o temprano, te das cuenta de que las cosas que merecen la pena y que tienen más posibilidades de funcionar son aquellas que tienen un sentido, un Qué, un Por qué y un Para Qué.

Te pongo un ejemplo. Doy clases a mucha gente que se dedica al mundo de Internet. Cuando les pregunto la razón por la que han decidido hacer esa inversión en tiempo y dinero, la mayoría no tienen una respuesta. Y los pocos que responden, dicen cosas como para aprender algo nuevo o para encontrar un trabajo. Vamos, nada de nada.

Creo que no nos damos cuenta de que todo lo que hacemos debe formar parte de una estrategia, debe ser parte de algo más grande.

Ojo, no te creas que esto es algo que he descubierto hace demasiado tiempo. Yo he sido el primero que, durante demasiados años, me he centrado en ser más táctico que estratégico, más de sentir que estoy activo que de dirigirme a un lugar concreto. Hasta que te das cuenta de que eso no funciona si quieres conseguir algo.

La clave está en dejar de mirarnos el ombligo, de ir más allá del corto plazo, de salir de la burbuja y tratar de observar el horizonte.

Hay una frase que aparece en muchos de esos libros que te comentaba que viene a decir que, si vas a montar un proyecto, lo hagas para luchar por una causa, por TU causa.

Lo cierto es que nunca le dí demasiada importancia. En realidad, cuando la leía me parecía una gilipollez, algo de gente que ha tenido éxito y para quienes es muy fácil decir esas cosas desde su ático en Manhattan.

Con el tiempo, he comprobado que tenían razón, que no sólo es una frase «inspiradora» sino que esa idea es necesaria para facilitar tu progreso y ¿por qué no? tu éxito, en el sentido de alcanzar los objetivos que realmente deseas. Porque si consigues cosas «chulas» para otros pero que no te interesan, eso ni es éxito ni es nada.

En el ejemplo de mis alumnos de Community Management, de Coaching, o de Marketing, de R2H2 o de lo que sea, la cuestión es, ¿Qué hay detrás de lo que haces? ¿Como va a ayudar este curso o este esfuerzo a conseguir ese «algo» que merece la pena para ti? Si no hay una respuesta clara, estamos jodidos.

Si me sigues desde hace tiempo, te habrás dado cuenta de que detrás de todo esto de la Marca Personal, la Propuesta de Valor, el Networking, las Redes Sociales o cualquiera de esas cosas de las que hablo, hay una idea, un propósito, una misión, LA LIBERTAD. Crear instrumentos para que las personas tengamos más posibilidades de elegir.

Esa es mi causa. Y todo lo demás son tácticas, acciones, herramientas.

No sé si lo ves igual que yo, pero tener eso claro lo cambia todo. Cuando sabes por qué estás aquí (otro de esos tópicos que se repiten en toda la literatura de desarrollo personal), todo cambia… a mejor.

Hay otro asunto que se repite mucho cuando se trata de establecer metas y objetivos y es el de cuantificarlos, el de hacerlos medibles para saber si vas bien o si te alejas de ese propósito. Ya sabes aquello de lo que no se mide, no se puede mejorar.

De nuevo, eso es algo a lo que no he dado importancia hasta hace poco. Pero he acabado entendiendo que si no tienes una forma de evaluar tus avances, puede ser que simplemente no avances y ni siquiera lo sepas. Pero es que tampoco vas hacer ajustes para mejorar.

Si has llegado hasta aquí, seguramente este post te habrá parecido muy filosófico, muy teórico, muy «déjame de leches que yo lo que necesito es ganar pasta ¡YA!». Lo que buscas es el sentido de la VISA y no de la vida.

Te entiendo porque a mi me ha ocurrido y, a veces, vuelvo a pensar de ese modo. Pero intenta mirar más allá, intenta descubrir por qué haces lo que haces, qué te mueve a hacer las cosas.

Esto no va de que, un día, se abra el cielo y una voz profunda te diga que tu estás destinado/a a nosequemierdas. La cosa no funciona así. Se trata de que encuentres una razón, tu causa, tu sentido a largo plazo y, a partir de ahí, tomar las decisiones que correspondan.





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