Haz un buen diagnóstico

Hace poco terminé de leer el libro Principios de Ray Dalio. Es un libro recomendable, con muchas ideas y consejos pero que, en ocasiones es denso, un poco repetitivo y tiene mucho de ese autobombo típico de algunos personajes de éxito anglosajones.

En la segunda parte del libro habla de los cinco pasos para tener una vida que quieres. Aunque parece que está inventando la pólvora, lo que describe en esos pasos no es más que un clásico proceso de toma de decisiones.

Vamos a ver, cualquiera que haya trabajado con proyectos o simplemente haya preparado sus vacaciones ha seguido, aunque sea de forma inconsciente, las etapas lógicas de Análisis, Diagnóstico, Metas, Opciones, Estrategia y Plan.

Casi al final, dedica un poco de tiempo a insistir en la importancia de la fase de diagnóstico.

Durante casi todo el libro está hablando de la supermaravillosa y transparente forma que tienen en su empresa de recopilar datos, tanto de los mercados financieros como del comportamiento de sus empleados.

Vale, quitando toda la tontería y parafernalia del asunto, es cierto que a la hora de diseñar una Estrategia Personal o un proyecto de Marca Personal, es necesario recopilar datos.

  • ¿Cómo me perciben?
  • ¿Qué cualidades poseo?
  • ¿Qué me diferencia?
  • ¿Cuál es mi objetivo?
  • ¿Qué valor aporto?
  • Y todas esas otras preguntas que he planteado por aquí con frecuencia y que nos permiten tener una imagen clara de nuestra situación actual.

Es la fase de análisis. Y sin una idea clara y honesta de lo que nos sucede en el momento actual, no vamos a poder pasar a la siguiente fase.

Está claro que un análisis puede ser complicado e incluso doloroso. Es lo que hacemos en primer lugar si nos sentimos mal de salud y vamos al médico porque queremos que nos digan lo que nos pasa para poder solucionarlo.

Pero lo interesante viene después. Y, de nuevo, Dalio parece que ha descubierto algo supernovedoso cuando, en realidad no es así. Me refiero a la etapa de diagnóstico y más concretamente a la forma que él utiliza de saber lo que está ocurriendo para pasar a las siguientes fases de establecimiento de metas, búsqueda de opciones, diseño de estrategia y construcción de un plan.

Lo que Dalio propone es preguntarse, de forma encadenada, los “Por qués” necesarios hasta encontrar el núcleo del problema para tomar las decisiones oportunas.

Como te digo, esa forma de realizar un diagnóstico la he encontrado en unos cuantos libros de coaching, desarrollo personal y similares. Si no recuerdo mal, creo que yo también la he descrito en alguno de mis libros. Es una herramienta útil pero, no es una ocurrencia de este millonario.

Siguiendo el ejemplo del médico, lo importante es que, una vez que sabes que tienes disparados los niveles de colesterol o los triglicéridos, debes descubrir por qué y cambiar algo para que esos indicadores vuelvan a niveles normales.

Profesionalmente (o en otras facetas de tu vida) debes hacer algo parecido si quieres diseñar una estrategia y establecer acciones en un plan.

Por ejemplo, si estás estancado en tu trabajo podrías hacer algo como esto:

  • ¿Por qué ascienden todos menos yo? Porque quienes toman las decisiones no me conocen.
  • ¿Por qué no me conocen? Porque aunque soy un/a buen/a profesional, estoy más centrado en mi trabajo que en las relaciones
  • ¿Por qué no hago más “política de pasillos”? Porque CREO que no es lo correcto.
  • Y así podríamos seguir.

Pero si te fijas, poco a poco van surgiendo las ideas que te dicen qué es lo que está mal o, al menos, lo que consideras que falla. Puede que las razones sean otras pero, al menos vas identificando y concretando las variables que pueden influir.

Otro ejemplo

  • ¿Por qué no encuentro empleo? Aquí podrías cometer el error de echar la culpa a las circunstancias, a la crisis o a cualquier otro factor externo. Y eso puede dejarte la conciencia tranquila pero también te paraliza. Quizás unas respuestas más adecuadas serían: Porque me he quedado obsoleto, porque un empleo es algo que no encaja con mi perfil o porque no soy suficientemente visible.

A partir de ahí, deberías seguir haciéndote preguntas y creando un árbol de decisión que te permita separar el grano de la paja.

  • ¿Por qué me he quedado obsoleto?
  • ¿Por qué mi perfil no es adecuado para los empleadores?
  • ¿Por qué no me conocen los que deberían saber que soy bueno/a en lo mío?

Y a partir de ahí, sigue preguntándote cosas de forma sincera, honesta y sin hacerte trampas al solitario.

Como ves, esta es una herramienta interesante y útil. Es analógica. Sólo necesitas lápiz y papel y, sobre todo, ganas de cambiar las cosas.

Luego vendrán las metas, las opciones, la estrategia y el plan. Pero eso lo dejaremos para otro día.

NOTA:

Hace unos días estuve charlando tras el #EKHuelva19 con mis amigos Meme Romero y Enrique Cejudo sobre Empleo, Proyectos Paralelos y mi libro Monetízate. Aquí tienes el resultado. Ah, el genio tras la cámara es Manuel Morillo.

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