Estrategia Personal, ¿eres táctico o estratega?

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Hace unos días escuché en algún sitio una explicación interesante sobre la diferencia entre táctica y estrategia.

Decía algo así como que las tácticas te ayudan a ganar batallas y la estrategia te ayuda a ganar la guerra.

Creo que ambas cosas, tanto la estrategia y las tácticas son necesarias en diferentes momentos. El problema surge cuando nos olvidamos de una de las dos facetas.

Si nos centramos en la visión general, las decisiones globales, podemos estar perdiéndonos lo que ocurre en un plano más operativo. Pero si estamos todo el día librando batallas parciales, podemos olvidarnos del propósito general.

Te digo todo esto porque creo que en la vida en general y en Internet en particular tendemos a buscar recetas “tácticas”. Que si el SEO, que si cambiar un hábito, que si la forma de vestir, que si el próximo curso al que me voy a apuntar, que si el perfil de LinkedIn, que si aprender a hacer entrevistas de trabajo,… Como si fuesen variables independientes que no encajan en ningún plan más grande.

Por otra parte, creo que se está produciendo un fenómeno preocupante y es el de reducir la anécdota a categoría. Es casi imposible dar una opinión sobre un tema basada en una experiencia o en un aprendizaje importante sin que surja algún “pues yo conozco a uno que…” o “pues eso que dices no es verdad porque a mi…”.

Es como si cada día fuese más difícil ver el panorama general, los elementos comunes, los patrones que van surgiendo.

Es como si el cortoplacismo, el detalle cercano, la casuística particular, el día a día, la meta inmediata nos impidiese pensar de un modo estratégico. El tuit o la foto de Instagram frente al post del blog o el libro, la receta frente al proyecto, la infografía frente al texto.


Incluso gran parte de la literatura de autoayuda se basa en coger un caso de éxito particular y concreto (normalmente del autor) y extrapolarlo al resto de la humanidad. Lo que te digo, la excepción como regla y sin sistema reproducible y replicable. Y eso solo genera desilusión.

Te cuento todo este rollo en este mi primer post del año porque he estado trabajando mucho estas navidades en terminar de desarrollar un modelo para pensar de un modo más estratégico.

No dejo de ser un tipo de ciencias que trata de encontrar elementos que se repiten y que podemos ir modificando. Siempre me ha gustado encontrar patrones en todo lo que veo y tratar de diseñar alguna forma de generalizarlo.

Está claro que, para conseguir alcanzar metas, debemos realizar acciones concretas, tácticas. Pero estas deben estar dentro de un marco más general. No tiene sentido tirarse a la piscina para hacer lo primero que vemos en una revista o en una página web.

Debemos empezar a preguntarnos cosas como:

  • ¿Qué quiero cambiar, mejorar, reducir, eliminar o aumentar en mi vida/profesión?
  • ¿Cómo encaja esta “nueva moda” que he encontrado en mi modelo personal?
  • ¿Donde narices quiero llegar?
  • ¿Cómo afecta esta decisión que voy a tomar a mi planteamiento vital?

Y, a partir de cuestiones como esas, hay que definir acciones, TÁCTICAS, que nos permitan acercarnos al objetivo que hemos definido con nuestra ESTRATEGIA.

Es curioso que existan tantos Masters y cursos de postgrado para aprender a gestionar un negocio y a diseñar estrategias empresariales pero no exista ninguno para gestionar nuestra profesión o incluso nuestra vida.

Creo que, tal y como se están poniendo las cosas, ya no basta con dejarse llevar. Hoy todo es mucho menos lineal y directo y por eso debemos estar manejando varias palancas a la vez. Pero eso sólo es posible si tienes claro hacia donde te diriges.

Obsesionarse por dominar una red social, ser visible o tener un aspecto imponente son sólo elementos, acciones, tácticas que pueden sumar puntos para acercarte a tus objetivos. Pero por si solas o sin otros factores combinados, no te van a servir de mucho. Incluso pueden ser contraproducentes.

Mi intención durante los próximos meses es seguir dándote recomendaciones, consejos e ideas para aumentar tu valor y tus opciones profesionales, pero quiero que veas que todo eso tiene sentido siempre que lo incluyas en un marco más general.

Así que, vamos allá.

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