Creencias, el enemigo está dentro de ti

Lo dije el otro día y lo repito, estoy asustado. Mucho.

Me preocupa lo que está pasando pero me preocupa más lo que va a pasar. Hoy, lo de quedarnos en casa, lo vemos como algo anecdótico y hasta divertido en algunos momentos, pero a medida que pasen los días creo que la cosa se va a complicar.

Entiendo que varias personas juntas en un entorno reducido, sin posibilidad de hacer ejercicio y con mucho tiempo para pensar va a empezar a tener consecuencias más pronto que tarde. Y sobre los aspectos económicos, mejor ni pensarlo.

Seguramente estarás de acuerdo en algunas de las cosas que digo en los párrafos anteriores y quizás compartas mis temores. Eso nos puede ayudar a sintonizar, pero no podemos retozar en el barro del pesimismo y pasarnos la vida llorando en el hombro del otro.

Si me conoces, ya sabes que no soy precisamente un defensor del “wishful thinking” y de la actitud positiva. Soy más bien realista, incluso tengo tendencia a buscar el lado negativo de las cosas porque creo que, cuando hay un problema, hay una oportunidad. Pero como dijo alguien, “actitud positiva es esperar lo mejor mientras te preparas para lo peor”.

Así que, vamos allá, te lo dice un “negativo”, un contreras.

Desconecta de las informaciones negativas

Muchas veces he leído en libros de desarrollo personal que es conveniente dejar de leer la prensa y ver los telediarios porque se centran en los problemas y catástrofes. Y siempre he pensado que esa no era más que una forma de huir de la realidad.

Sin embargo, creo que en estos días no hay noticias, solo existe LA NOTICIA. Así que, para escuchar siempre lo mismo y encima agravado por el sensacionalismo de nuestros medios de comunicación, mejor pon el foco en algo más productivo.

No soy de los que piensa que tu mente puede conseguir cosas inalcanzables, pero está claro que lo que sí puede hacer es cambiar tu visión del mundo. Puede que no te ayude a alcanzar tus sueños, pero de momento basta con que te haga levantarte del sofá.

Así que, si puedes enfocarte en algo que te mantenga vivo en lugar de algo que te deprima, ¿no está clara la elección por muy “mágica” que te parezca? ¿No merece la pena intentarlo? ¿No es mejor montarte tu NETFLIX mental que ver la T7 de alguna mierda de serie de millennials de cartonpiedra con supuestos problemas de millennials (de antes del coronavirus)?

Y si no lo haces por ti, al menos hazlo por los que están contigo. Bastante tienen ellos con lo suyo como para que, encima, tengan que tirar de ti.

Imagina nuevos proyectos, por locos que parezcan

Se trata, por un lado, de mantener la mente ocupada y enfocada en algo que no te paralice. Pero por otro lado, el hecho de imaginar salidas, opciones, alternativas, abre una luz (o varias) al final del tunel. Quizás luego te des cuenta de que es inviable, pero por el camino habrás aprendido algo y, sobre todo, tu mente habrá estado más allá de las cuatro paredes que crees que se te van a caer encima.

Además, como creo que una de las consecuencias más duras de esta situación va a ser la de la pérdida de empleos y proyectos profesionales, el hecho de obligarte a pensar “fuera de la caja”, puede ayudarte a encontrar formas de generar ingresos que quizás no habías considerado. Y va a ayudarte a conocerte mejor y a valorarte como mereces al ver todo lo útil que tienes en tu “almacén” mental.

Siempre he pensado que, al quedarte sin empleo, el problema no es la pérdida de ese empleo sino la pérdida de ingresos. Así que, si dejas de pensar en términos de empleo (que quizás tarde mucho en recuperarse) y empiezas a hacerlo en términos de proyectos, quizás encuentres fórmulas que, además, te acerquen a lo que siempre has querido hacer.

Piensa a medio/largo plazo

Si te obsesionas con lo que va a ocurrir dentro de uno o dos meses o te preguntas si esto va a durar 15, 30 o 60 días, posiblemente te darán ganas de meterte en la cama y taparte hasta arriba como cuando pensabas que había un monstruo en tu cuarto.

Pero al ver un futuro que puedes construir, la cosa empieza a parecer (siempre estamos hablando de lo que tienes dentro de tu cabeza) que las cosas pueden ir mejor y que puedes ir preparándote para superar esos próximos meses complicados. Se trata de tener cierta sensación de control, en lugar de dejarte llevar por los acontecimientos.

Este año va a ser raro. De hecho estos días ya lo están siendo. El domingo pasado fue el más extraño de mi vida (hasta publiqué un post). Pero los próximos meses también lo van a ser.

Si piensas a medio/largo plazo, empezarás a asumir que este verano puede que sea el más activo para ti y para nuestro país de los últimos siglos. Y puede ser divertido.

Cuando sientas que tu cabeza tiene una tendencia a la miopía y sólo ves de cerca, coge unas gafas mentales (o mejor unos prismáticos) que te permitan ver más lejos.

Como te digo, y si me conoces, todo esto que te cuento te sonará algo raro, pero creo que la cabeza, la mente, es un instrumento, una herramienta que podemos utilizar. Sería una gilipollez no intentarlo.

Ya te digo que esto no va de que “si lo deseas con mucha fuerza, el universo conspirará para noseque mierdas”. Lo que te digo es que tienes dos opciones:

Una, utilizas tu cabeza para entrar en el círculo vicioso de la melancolía y la parálisis que no sólo no te llevará a ningún sitio sino que es posible que arrastres a los que están cerca de ti.

O, dos, lo conviertes en una máquina de crear e imaginar para, inmediatamente después, HACER.

Yo estoy creando más cosas que nunca y, sobre todo, estoy desarrollando hábitos que no tenía. Más que nada porque no pienso permitir que estos días pasen sin pena ni gloria y, algo peor, te impidan estar preparado cuando más vas a necesitar estar al 100%


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