Panorama, este no es el post que pensaba escribir

Llevamos dos meses de cuarentena. Supongo que ya has hecho todos los pasteles que te permitía tu cocina y has visto todas las series que tenías pendientes. Y también supongo que habrás encontrado algún hueco para decidir qué quieres hacer cuando nos liberen del arresto domiciliario.

Quizás entre los aplausos, las canciones, los “todo va a salir bien” y los “hoy tenemos muy buenas noticias, ¡SÓLO! han muerto 150 personas y la mayoría son viejos”, no te has preocupado de establecer un mínimo rumbo para tu Estrategia Personal porque, total, todovaasalirbien y somoslaleche.

Si es así y sigues esperando que las cosas ocurran, que te digan hacia donde debes ir o simplemente piensas que planear tu viaje vital o profesional es una gilipollez, pues que tengas mucha suerte.

Si eres de los que no te gusta dejarte llevar, fenomenal, porque aunque la vida y las circunstancias te obliguen a alterar el rumbo y a hacer ajustes constantes, al menos ya sabes hacia donde caminar, qué hacer y que NO hacer y con quién hacer ese trayecto.

Personalmente estos días de tristeza, miedo e ira, me han obligado a poner orden en mi cabeza y en mis proyectos. Afortunadamente no me ha faltado trabajo, desde webinarios hasta asesorías, desde reanudar proyectos hasta refrescar contactos. Como suelo decir, la mejor forma de planificar es actuando. Así que, estas semanas me han ayudado a elegir lo que me gusta más y lo que no disfruto tanto.

También me he dado cuenta de lo poco que podemos confiar en aquellos que toman decisiones que van a afectar literalmente a tu vida y a tu trabajo. Por otra parte, y esto me jode más, he visto como personas a las que consideras sensatas apoyan decisiones clara y objetivamente equivocadas, desde la gestión de compras hasta el uso descarado de la ingeniería social.

Y quizás esa es otra de las lecciones aprendidas estos días. Aunque siempre digo en mis cursos que de las tres Ps, Profesional, Personal y Privado, hay que evitar mostrar la parte más Privada (relaciones, familia, ideología,…), también he defendido en este blog que cuando algo afecta a tu identidad, a tus creencias más profundas, a tus valores, debes defenderlo aunque afecte a las otras dos facetas.

¿Cómo podría fiarme de alguien que calla mientras otros deciden acabar con lo que te ha costado toda una vida construir? ¿De verdad quieres tener compañeros de viaje que defiendan una pésima gestión aunque eso nos lleve a todos al abismo? Yo no.

Durante estas semanas, además de mis publicaciones habituales, he expresado algunas de mis opiniones sobre lo que está pasando, en Twitter y Facebook.

Se han producido dos efectos. Por un lado, hay una pequeña caída de seguidores (10-12) que, curiosamente he recibido con satisfacción, como desprenderme de una carga. Por otra parte, y un poco más tarde, una subida similar que compensaba a la anterior.

En el fondo da lo mismo porque, con el panorama al que nos enfrentamos el número de seguidores no va a ser, ni siquiera, como el dinero del Monopoly.

Entramos en un periodo complicado en el que no podemos perder el tiempo con quienes nos van a poner palos en las ruedas. Así que, conviene elegir bien a quienes comparten valor y valores contigo.

Te juro que, hace algo más de media hora, cuando empecé a escribir este post, quería hablar de objetivos, de redefinir una Estrategia Personal, pero como siempre digo, un post tiene vida propia.

Puede que, como llevo días y semanas pensando, muchas de las cosas que veníamos contando, dejan de tener sentido en este nuevo panorama.

Ideas “bonitas” como esas que dicen que el dinero no es importante, me parece que van a sonar absurdas durante bastante tiempo. Aquello de que sólo escojas un trabajo que te apasione, puede percibirse como ofensivo. Y sobre aquello de si lo deseas con mucha fuerza, bla, bla, bla, mejor ni hablar.

Entramos en una época de HACER, y de hacer mucho, con disciplina, con enfoque y con los aliados adecuados. Pienso que, quizás como siempre, va a haber dos enfoques, el de aquellos que van a hacer lo posible por decidir por si mismos y el de quienes van a esperar a que otros tomen las decisiones por ellos. Yo siempre estaré entre los primeros.

Podrás pensar a estas alturas que para qué me meto en estos líos. Por dos razones, una es por insensatez, si, yo soy así. La otra es porque cuando ves que la vida que hemos tenido puede desaparecer, esperas que, al menos tus hijos no te pregunten donde estabas y qué hiciste mientras todo esto sucedía y la única respuesta que tengas es, en casa preparando pasteles y viendo series.


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