Motivación. Por qué no vas a hacer nada

Desde hace años, me rijo por el calendario escolar y en los meses de julio y agosto suelo cambiar de actividad, desconectar de lo dospuntocero y crear ideas y contenidos.

Este “curso” he probado algunas cosas nuevas y en septiembre tengo todo preparado para lanzar otra web enfocada en la oferta de guías de Estrategia Personal. Pero eso ya llegará.

Lo que he comprobado un año más, es que quizás el principal problema a la hora de poner en marcha un Proyecto Profesional o Personal propio reside en dos aspectos, el principio y el final, la motivación y los objetivos.

Como repito aquí constantemente, lo difícil no es el uso de la tecnología o la falta de recursos. Lo realmente complicado es visualizar un destino atractivo y descubrir las razones para ponerse en marcha para alcanzarlo. Metas y Razones, Objetivos y Motivaciones. Y quizás estos meses de verano son ideales para colocar esos puntos en tu Mapa Profesional o Personal.

Motivos y Motivaciones, estar jodido o estar ilusionado

La Motivación está en el Módulo de Propósito.

Aunque quizás no sea muy ortodoxo lo que te voy a decir, creo que sirve para entender lo que trato de explicarte.

Dicen que, básicamente nos ponemos en marcha por dos razones, porque tenemos problemas o porque tenemos ilusiones, porque nos empujan o porque nos empujamos a nosotros mismos, tirar y empujar, “Push” y “Pull”.

Aunque lleves tiempo diciendo que debes o quieres hacer algo, la rutina, la pereza, el miedo o cualquier otra causa interior, nos mantiene en el punto de partida.

Aplicado a la vida cotidiana, podríamos decir que, por ejemplo, no te vas a preocupar de tu Marca Personal hasta que te despidan de tu empresa y te quedes en la calle. No vas a hacer más deporte o comer mejor hasta que los análisis te dicen que en cualquier momento te va a dar un infarto. No vas a preocuparte de la relación con tus hijos hasta que un día descubres que no tienes nada que hablar con ellos.

Todo eso son motivos, razones, causas que, cuando llegan a afectar a tu vida normal, es probable que te empujen a hacer algo. El problema es que la inercia te va a impedir conseguir resultados rápidos, pero al menos consigue que pongas la pelota en movimiento.

Lo ideal, tener ganas

Frente a la “obligación” de hacer algo porque no te queda otra, está la posibilidad de actuar porque “deseas” que las cosas cambien a mejor y que lo hagan de forma controlada por ti.

Esto tiene que ver con esa moda de “encontrar lo que te apasiona”, “perseguir tus sueños” o “luchar por tus objetivos”. Como sabes, muchas de esas ideas me ponen de los nervios, pero me quedo con lo que todo eso tiene de faro, de orientación, de ayuda para la toma de decisiones. Si sabes lo que quieres, serás más eficiente para alcanzarlo.

El problema es que, por un lado, a la hora de la verdad, al preguntar a todos aquellos que defienden eso de conseguir tu visión, casi nadie es capaz de expresarla y por otro, en cuanto ven las dificultades que van a encontrar, directamente tiran la toalla. Por eso es más fácil vender algo que resuelva un problema que otra cosa que consiga una mejora.

Lo ideal, combinar razones y deseos

No me parece mal que nos movamos porque un día tengamos un susto de salud, un despido, un 11M, una ruptura personal. De hecho, el cincuenta por ciento de las razones por las que yo empecé con mi proyecto como profesional libre fue el despido de mi último empleo hace más de diecisiete años.

Pero el movimiento no se mantiene si no hay algo más que nos empuje. Es como si la batería del coche se estropea o si nos quedamos sin gasolina. Podemos recargar o cambiar la batería o llenar el depósito, pero no servirá de mucho si no tenemos algún destino al que viajar.

Yo decidí, o más bien desenterré, lo que hacía años, quizás siempre, guardaba dentro de mi y es el deseo de crear algo útil para ayudar a las personas a encontrar y utilizar sus identidades propias y valiosas.

Así que, esa suma de chispazo que arranca un motor (razón, motivo, motivación) con el destino (objetivo, visión) es lo que va a hacer que tu Estrategia Personal tenga éxito.

Confío en el 5%

Después de todos estos años hablando de estas cosas, casi podría dar una cifra de personas que se ponen las pilas. Por redondear, diría que es un 5%. En una clase típica de cuarenta alumnos en un MBA o en un curso de otro tipo, habrá 2 o 3 que, al menos lo intentarán. No es que me haga dar saltos de alegría una cifra tan pequeña, pero es lo que percibo.

En ese 5% están esos jóvenes universitarios o que, deciden no depender de un currículo y que no tienen intención de llorar durante años por el clásico ” no me contratan porque no tengo experiencia y no tengo experiencia porque no me contratan”.

También están esos profesionales por cuenta ajena que hace años que están deseando crear sus Proyectos Paralelos o, directamente no quieren vivir el resto de su vida profesional con la Espada de Damocles del despido.

O esos desempleados que deciden que hay que hacer algo más que enviar una docena de solicitudes diarias a Infojobs.

Al mismo tiempo, espero que entiendan los responsables de R2R2 o quienes dirigen las empresas, que si proporcionan a sus profesionales herramientas para desarrollar su Estrategia Personal, no van a salir todos huyendo. Será mejor localizar a esa minoría motivada y proporcionarles los recursos para convertirlos, esta vez de verdad, en el principal valor de la empresa.

Ese 5% es el de aquellos que se dedican menos a hablar de pasión, de sueños y de “tomar las riendas de su vida” que a tirarse a la piscina aunque no tengan claro al 100% si es eso lo que desean.









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