Objetivos. Hazte un Emmerich

Este fin de semana fui a ver la nueva película de catástrofes de Roland Emmerich. Lo de nueva es una forma de hablar porque es la misma historia que lleva contando desde hace años. Pero en este caso no lo digo como algo negativo sino como una forma de decir que todavía queda algo a lo que podemos agarrarnos.

La película es Moonfall y sin hacer espoiler diré que va de que la Luna empieza a dar problemas, pero es algo que escapa a la experiencia de Joseba de Carglass.

La película no defrauda, es entretenida, emocionante y más catastrófica que nunca. Pero lo que me interesa es otra cosa. Me refiero a la sensación de que Emmerich va a su puta bola y hace lo que le apetece.

El cine actual se divide (y a veces se mezcla) entre franquicias de Superheroes/Guerra de las Galaxias y películas en NETFLIX, HBO o AmazonPrime y DisneyPlas que se empeñan en imponer su doctrina políticamente correcta más que en entretener.

Moonfall es la versión gamberra que muchos necesitábamos tras la propaganda descarada de la Agenda 2030 de No mires arriba.

Piensa en grande

Me gusta Emmerich porque piensa a lo bestia. Cada película es más grande, más espectacular, las olas son más grandes y los peligros más peligrosos.

Creo que a las personas en general y a los profesionales en particular nos han ido robando los sueños. Estamos sufriendo el Síndrome del Príncipe Carlos. Nos dijeron que estábamos más preparados que nunca, pero lo que hemos comprobado es que no llegaremos a reinar como nos prometieron que ocurriría si hacíamos lo correcto.

No sé si la pandemia ha acelerado el proceso, pero cada día ves como la gente está más deprimida, triste y más preocupada por sobrevivir que por perseguir algo grande.

Por eso creo que Emmerich es un ejemplo. Me da la sensación de que todo se la suda bastante. Él va a la suya y, como además es bueno en lo suyo, pues resulta que funciona.

¿Cuánto tiempo hace que no piensas en grande? ¿Y si te haces un Emmerich?

Ande yo caliente

Los objetivos son tuyos. Deja de hacer lo que esperan los demás o, algo peor, luchar por sueños ajenos.

Ándeme yo caliente
Y ríase la gente.
Traten otros del gobierno
Del mundo y sus monarquías,
Mientras gobiernan mis días
Mantequillas y pan tierno,
Y las mañanas de invierno
Naranjada y aguardiente,
Y ríase la gente.

Luis de Góngora

Vale, puede que metas la pata, pero será mucho más triste si te equivocas persiguiendo objetivos que ni te van ni te vienen. Lo peor actualmente es que parece que estemos mirando de reojo a los objetivos de los demás para copiárselos como si fuésemos incapaces de tener ideales propios.

No he leído buenas críticas de la película, lo que ya me pareció una buena señal antes de verla. Pero demasiadas veces trabajamos para los críticos, los seguidores o incluso los posibles «haters» olvidándonos de nuestros «clientes» reales y, aún más grave, de nosotros mismos.

¿Quién establece tus objetivos? ¿A quién tratas de contentar?

No te repites, eres fiable

Podría decirse que Emmerich aburre porque siempre cuenta la misma historia. Catástrofe (cada día más grande), familia desestructurada y puñado de héroes inesperados. Pero por eso Emmerich tiene una Marca Personal potente, porque nos da lo que compramos.

Si al ver Moonfall me hubiese encontrado una de Almodovar, me habría acordado de toda la familia del director alemán.

A las personas no nos gustan las sorpresas salvo que sea eso lo que busquemos (como en la Casa del terror). Por eso los objetivos nos hacen fiables. Nos ayudan a tomar decisiones coherentes y a actuar de forma predecible. Esa es la base de la credibilidad y aumenta nuestro valor.

¿Tienes claro lo que quieres? y aún más importante, ¿lo saben quienes te conocen?

Odio la actitud positiva, pero me gustan los finales felices

Si, las películas de Emmerich acaban bien. Por el camino suele caer de forma heroica algún tipo simpático, pero ganan los buenos.

No seré yo quien defienda el pensamiento mágico de la psicología positiva, pero para alcanzar objetivos debemos tener esperanza, hacer las cosas porque deseamos que salgan bien. Creo que hay demasiada desilusión, especialmente entre los más jóvenes. Pero todos caemos en ello.

Un buen amigo me preguntaba el otro día si estaba bien porque notaba mis últimos posts un poco deprimentes y oscuros. Y tenía razón.

Cuando te roban el futuro, te dicen que tendrás que comer insectos (hasta que lleguen los entomolistas que digan que tampoco porque los insectos sufren), cuando los políticos venden un mañana negro en lugar de dibujar una vida mucho mejor, cuando te convencen de que no vas a tener un trabajo digno jamás, es lógico que se te caiga el alma a los pies.

Pero es hora de recuperar los finales felices o, al menos soñar con ellos. Disney ha decidido que hay que pedir perdón por las películas de animación clásicas mientras te mete todo tipo de basura en su canal de adultos. ¿Quién va a levantarse cada mañana pensando que se le va a caer la luna encima o en su defecto, que jamás va a poder tener una vida mínimamente digna?

Definitivamente, establece objetivos ridículamente grandes y ve a por ellos. Hazte un Emmerich, joder.





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