Contenidos. Perenne o caduco

De vez en cuando me acuerdo de que existe Google Analytics y entro a echar un vistazo. Esa herramienta te da más información de la que un usuario sencillo como yo, pueda manejar. Pero hay un dato que siempre me llama la atención, me refiero a las páginas que son más visitadas.

Algunas de las páginas o publicaciones con más visitas son de hace 5, 10 o 15 años y siguen atrayendo gente. Esa capacidad de seguir manteniendo el interés después de tantos años es algo que me asombra. Pero por otra parte me refuerza la idea de la utilidad de herramientas como el blog frente a otras como Twitter, Instagram o TikTok, incluso de LinkedIn o Facebook.

Creo que ese factor de perdurabilidad se tiene poco en cuenta cuando se analizan las plataformas y redes sociales.

La volatilidad de IG o TT

¿Es posible generar un impacto inmediato y potente en alguna de las plataformas más visuales? Por supuesto. Y no sólo eso sino que, si eso no ocurre, entonces es que algo falla.

En algunos documentales sobre «influencers» y usuarios de redes como IG o TT, los protagonistas hablan de la sensación de ansiedad y estrés que les produce subir un contenido y ver que no tienen el efecto que esperaban. Se agobian cuando al compartir un vídeo o una foto, los números no se disparan a la velocidad deseada.

Y eso es lógico porque ese tipo de contenidos se perderán rápidamente en el purgatorio virtual. ¿Cuánto dura un contenido en ese tipo de plataformas? ¿5, 10 minutos? En realidad duran lo que tarda el pulgar en pasar a la siguiente imagen o vídeo.

Es verdad que un post como este no se acercará ni de lejos a los corazoncitos que pueda recibir una foto en IG de alguien más o menos conocido, pero su vida será mucho más larga y quienes lleguen a él posiblemente tengan más interés que los que se limitan a buscar impactos visuales.

Una teoría sobre la fugacidad

Creo que los que seguimos escribiendo un blog (o incluso libros) hemos crecido con la esperanza de que a medio o largo plazo podríamos ir mejorando y progresando. Así que, no sólo no nos preocupaba echar horas a la lectura de un libro o a la creación de algo que podía requerir semanas, meses o incluso años, porque teníamos cierta esperanza en el futuro.

Sin embargo pienso que a los más jóvenes les están robando cualquier tipo de ilusión por lo que pueda ocurrir en los próximos años. Les están transmitiendo una sensación apocalíptica del futuro. Y así, lo último que te apetece es ponerte a crear o a aprender algo que implique demasiado tiempo y esfuerzo.

¿Para qué van a crear un blog con la esperanza de que su contenido siga vigente dentro de cinco años si, ni siquiera saben si habrán podido salir de casa de sus padres, conseguido un empleo decente o si no les cae otra pandemia?

En esa situación, hay que tener mucha fuerza mental para ir más allá de los bailecitos de TT o las fotos paradisiacas (y casi siempre falsas) de algunos «influencers».

La marca se deja poco a poco

Aunque a veces transmita una sensación de que las cosas van mal, sin embargo soy una persona que piensa que la humanidad siempre ha salido adelante. Por eso creo que hay que abstraerse de las circunstancias actuales y pensar a largo plazo.

Suelo decir que la Marca Personal es ese impacto que nos dejan o que dejamos en otros. Así que, un autor, un pintor o un arquitecto que murió hace años, décadas o siglos, puede seguir dejando su huella en nosotros.

Sin pretender compararnos con Cervantes, Miguel Ángel o Goya, creo que podremos ser más conocidos, reconocidos y valorados si nos esforzamos en crear contenido perenne, duradero, que no espere resultados rápidos. Si, es cierto que puede tardar en conseguir resultados o en producir un efecto, pero es algo que queda sembrado y que, tarde o temprano, produzca un fruto.

Además, quizás sea cosa de la edad, pero me parece estresante agobiante e insano someterse a una presión constante por generar ese tipo de contenidos efímeros como si fuésemos perros de Pavlov.

Aunque sea difícil y aunque el futuro se perciba más bien negro, creo que hay que obligarse a pensar con esperanza no sólo para conseguir esos resultados y dejar esa huella que te comento, sino también porque, de lo contrario la vida pierde su sentido.

Ahora piensa qué tipo de contenidos te convienen más para dejar esa huella que deseas, para aumentar tus opciones a medio o largo plazo y para crear las bases de lo que quieres ser y hacer.





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