Cómo diversificar tu Marca Personal sin diluir tu posicionamiento

Tienes una profesión, pero también sabes hacer otras cosas. Te interesan campos distintos, has acumulado experiencias que no encajan perfectamente en una etiqueta y quizá incluso desarrollas varios proyectos al mismo tiempo. Entonces llega el consejo habitual: «Tienes que elegir un nicho».

Y empiezas a amputar partes de tu trayectoria para resultar comprensible.

En el extremo contrario está la reacción aparentemente más auténtica: «Todo esto forma parte de mí». Así que decides contarlo todo, a todos, con la misma intensidad. Tu perfil profesional acaba explicando que eres consultor, fotógrafo, profesor, inversor, corredor aficionado, experto en inteligencia artificial y, probablemente, apasionado del café.

Todo muy auténtico. También bastante difícil de recordar.


El problema no es tener muchas facetas. El problema es pretender que todas deben ocupar el mismo lugar en tu Marca Personal.

Diversificar tu Marca Personal no consiste en exhibir todo lo que eres. Consiste en organizar lo que eres para que los demás puedan entender qué aportas.

Tu Marca Personal no es un inventario

Hay una confusión frecuente entre identidad y posicionamiento. Como persona puedes tener veinte intereses, cinco capacidades profesionales y tres proyectos simultáneos. Nadie te obliga a convertirte en un personaje unidimensional para facilitar el trabajo al algoritmo de turno.

Pero tu posicionamiento cumple otra función.

Quien llega hasta ti necesita alguna pista para saber dónde colocarte mentalmente. Necesita comprender por qué debería recordarte, recomendarte, contratarte o prestarte atención. Y esa persona no va a dedicar media tarde a resolver el puzle de tu identidad profesional.

Por eso, elegir un foco no significa renunciar al resto de tus facetas. Significa establecer una jerarquía.

Imagina a un ingeniero especializado en ciberseguridad que, además, escribe sobre tecnología y disfruta enseñando. Podría presentarse como ingeniero, divulgador y docente, concediendo idéntico peso a las tres etiquetas. O podría situar la ciberseguridad en el centro y utilizar la escritura y la docencia para reforzar esa especialidad.

No ha escondido nada. Ha ordenado.

Esta diferencia parece pequeña, pero cambia por completo la percepción. En el primer caso tienes que averiguar quién es. En el segundo entiendes rápidamente qué aporta y, después, descubres dimensiones que enriquecen esa primera impresión.

Una Marca Personal multifacética funciona cuando cada nueva faceta añade profundidad en lugar de añadir confusión.

La autenticidad no te libra de elegir

Aquí aparece una objeción incómoda: «Pero todas esas cosas forman parte de mí».

Por supuesto.

También forman parte de ti tus preferencias gastronómicas, tus vacaciones, las series que ves y probablemente unas cuantas opiniones sobre asuntos que nadie te ha preguntado. Eso no significa que todo deba formar parte de tu estrategia profesional.

Piensa en alguien que trabaja en Recursos Humanos, fotografía eventos los fines de semana, estudia nutrición y acaba de poner en marcha un proyecto artesanal. Puede decidir colocar las cuatro actividades al mismo nivel porque todas representan quién es.

El problema es que una Marca Personal no mejora automáticamente cuanto más completa sea la descripción de la persona que hay detrás.

Si su objetivo profesional actual está relacionado con Recursos Humanos, quizá esa faceta debería liderar. La fotografía puede mostrar determinadas capacidades o simplemente aparecer como un interés personal. El proyecto artesanal puede tener su propio espacio. Y sus estudios de nutrición quizá no necesiten convertirse todavía en posicionamiento profesional.

Elegir no traiciona su autenticidad. Evita obligar a los demás a hacer por ella el trabajo estratégico que no ha querido hacer.

La pregunta útil, por tanto, no es «¿Qué partes de mí quiero mostrar?», sino «¿Qué quiero que alguien entienda primero sobre mí para ayudarme a conseguir mi objetivo actual?»

Ese «actual» importa. Tu posicionamiento no tiene por qué convertirse en una condena a cadena perpetua.

A veces debes integrar. A veces debes separar

Una vez decidido qué ocupa el primer plano, queda otra cuestión: ¿deberías reunir todas tus actividades bajo una misma presencia o crear espacios diferentes?

No hay una respuesta universal, aunque Internet tiene cierta afición por fabricarlas.

El criterio más útil es observar la relación entre tus facetas y, especialmente, entre sus públicos.

Si las actividades pueden interesar razonablemente a una audiencia común, compartir una identidad y reforzarse entre sí, integrarlas suele tener sentido.

Un lutier que construye instrumentos artesanales y desarrolla software para mejorar procesos de fabricación podría parecer, inicialmente, alguien con dos actividades desconectadas. Sin embargo, precisión, sistemas, fabricación y creación proporcionan un hilo conductor bastante potente. Para determinada audiencia, esa combinación no debilita su posicionamiento. Puede ser precisamente lo que lo haga memorable.

Pero no siempre necesitas encontrar una conexión ingeniosa. A veces dos cosas distintas son, sorprendentemente, dos cosas distintas.

Un empresario que dirige una compañía industrial y mantiene paralelamente un proyecto sobre coleccionismo musical podría dedicar una cantidad admirable de energía creativa a encontrar el relato que una ambos mundos. Quizá exista. Pero también podría estar solucionando un problema que él mismo ha creado.

Si los públicos, los objetivos, el lenguaje y los contenidos son muy diferentes, separar ambas presencias puede ser mucho más eficaz.

No tienes que conseguir que todo encaje bajo el mismo paraguas solo porque todo lo haces tú.

Separar tampoco significa ocultar. Puedes conectar ambos espacios y dejar claro que pertenecen a la misma persona. Simplemente evitas que quien te sigue por maquinaria industrial tenga que atravesar siete publicaciones sobre primeras ediciones en vinilo para encontrar aquello por lo que llegó.

Tu foco también puede cambiar

Diversificar tu Marca Personal resulta especialmente útil cuando estás modificando tu trayectoria profesional.

Imagina una médica que, después de años de práctica clínica, quiere orientar progresivamente su carrera hacia la innovación sanitaria.

Tiene dos tentaciones.

La primera es continuar comunicándose casi exclusivamente como médica porque esa es la identidad profesional que ya tiene consolidada. El resultado es previsible: cuanto mejor refuerce esa percepción, más difícil será que los demás empiecen a verla de otra manera.

La segunda consiste en hacer desaparecer su pasado para presentarse repentinamente como especialista en innovación. Y ahí desperdicia precisamente una de sus mayores ventajas: años de experiencia clínica.

Hay una tercera opción más inteligente: hacer que la nueva faceta empiece a liderar mientras la anterior proporciona credibilidad y contexto.

La medicina deja de competir con el nuevo posicionamiento y empieza a sostenerlo.

Esto recuerda algo importante: la jerarquía entre tus facetas no tiene por qué ser permanente. Depende de hacia dónde quieras avanzar. Puedes modificar progresivamente qué ocupa el centro sin tener que reinventarte cada seis meses ni fingir que tu trayectoria anterior nunca existió.

La diversificación tiene un coste

Separar perfiles permite dirigirte con precisión a públicos diferentes. También significa mantener más perfiles, generar contenidos distintos, desarrollar redes diferentes y dedicar más tiempo a que aquello no parezca un cementerio de cuentas abandonadas.

Integrarlo todo simplifica la gestión, pero exige más claridad narrativa.

Por eso la decisión no debería tomarse únicamente pensando en cuál sería la arquitectura perfecta de tu Marca Personal. También debes preguntarte cuál puedes mantener.

Una estrategia sofisticada que no tienes recursos para ejecutar es peor que una estrategia más sencilla que puedes sostener durante años.

Y no necesitas esperar hasta tener todo perfectamente definido para empezar a relacionarte, publicar, colaborar o participar en tu entorno profesional. Conviene que tu presencia tenga suficiente claridad para que quien te descubra pueda entenderte, pero la experiencia también te ayudará a decidir qué funciona.

La preparación mejora el impacto. El perfeccionismo tiene una ventaja menos reconocida: consigue que nunca llegue el momento de comprobar si estabas equivocado.

Además, tu posicionamiento no depende únicamente de cómo te describes. También se construye mediante aquello que haces dentro de tu red: las personas que recomiendas, las conversaciones en las que participas, los proyectos con los que colaboras y el valor que aportas.

Ahí también puedes descubrir qué facetas tuyas generan una respuesta interesante y cuáles solo te interesaban a ti.

Porque diversificar tu Marca Personal no consiste en convencer al mundo de que eres muchas cosas.

Consiste en conseguir que pueda reconocerte por algo sin obligarte a ser solamente eso.

Compartir esta publicacion

Deje un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You may use these HTML etiquetas y atributos: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>
*
*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.