He dado muchisimas charlas y conferencias y me he encontrado con personas estupendas que me han contado que preparan una presentación durante días. Revisan las diapositivas, afinan cada frase y ensayan las respuestas a las posibles preguntas. Sin embargo, cuando llega el momento de intervenir, he tenido la sensación de que transmiten inseguridad antes incluso de pronunciar la primera palabra. No suele ser un problema de conocimientos. Tampoco de experiencia.
