Coco, valores y (un tal) Risto Mejide

Un post de Paco, unos comentarios de Mercurio y este de Jorge

«seguro que ha llegado a vuestros oídos los comentarios de Risto Mejide como jurado de Operación Triunfo. Sus argumentos de no eres producto, eres tú el que tienes que vender, te tienes que diferenciar, tienes que ser consciente de lo que eres para venderte…«

me dan pie a explicar un matiz fundamental en el concepto de Marca Personal. Y para ello utilizaré a un pedagogo genial, que nos ha enseñado más que todos los gurus juntos, que la mayoría conocereis y con una Marca Propia insuperable.

Hola soy Coco y voy a explicar la diferencia entre venderte tu y vender tu trabajo. Quiero que entendais porqué los valores son tan importantes en una Marca Personal.

Vereis niños, cuando os vendeis vosotros, estais poniendo precio a vuestros valores, a vuestras creencias. Estais recibiendo un pago (de cualquier especie) por traicionar aquello que os hace ser lo que lo que sois. A partir del momento en que lo aceptais sereis menos vosotros. Y cuanto más se hace más fácil es… y también más doloroso.

Cuando vendeis vuestro trabajo, estais recibiendo una compensación por algo que tiene valor. Por eso es muy importante que reconozcais la importancia de lo que haceis. La remuneración que recibís es una medida de lo que valoran vuestro trabajo (o valorais vosotros el de los demás cuando os toca pagar), no es un regalo. Cada acto que sirve a alguien en vuestra vida tiene un valor, no necesariamente material y hay que tenerlo siempre en cuenta.

Hacer algo desagradable no implica necesariamente ir contra vuestros valores. Puede ser incómodo pero no tiene porque ser venderte. Cuidar leprosos o pasar un fin de semana sin dormir para terminar un proyecto no tiene porque ser ir contra los valores o las creencias de uno. Incluso puede ser lo contrario.

A veces puede ser inevitable sacrificar unos valores menores por otros más importantes. Por ejemplo, puede ser necesario (y habitual) ceder parcelas de independencia para comprar pañales o pagar hipotecas. En la escala de prioridades, la familia está por encima de la libertad de acción. Pero siempre se puede empezar a tomar medidas. Y no hace falta ser Supercoco.

El problema surge cuando valores como la honestidad se tienen que sacrificar por esa misma razón. Porque la honradez y la familia suelen estar cercanos en esa escala.

Por eso, la proxima vez que te cuestiones si te vendes tu o tu trabajo, revisa cual de tus valores o creencias van a verse afectados y de que manera. Si no hay problema y crees que estás realizando un buen servicio, cóbralo como corresponde. Si no lo haces así, te estarás devaluando y aceptando que otros pongan precio a tus esfuerzos.

Y esto es todo amiguitos.

Anexo: Cuando escribía este post y cada vez que lo leo me ocurren varias cosas extrañas. Soy incapaz de hacerlo sin poner la vocecilla de Coco y sin imaginarme sus movimientos convulsos. También reconozco que su recuerdo me encoje un poco el corazón (emociones). ¿Os ocurre lo mismo? ¿No quisieran muchas marcas conseguir el mismo efecto? No se si es una Marca de Monstruo o un Monstruo de Marca

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