El ascensor y MacGyver

Hace unas semanas impartía un taller de Marca Personal cuyos asistentes eran técnicos de servicios sociales de varios ayuntamientos. Les hablaba de la iniciativa, de la capacidad de gestionar la propia carrera, de aprender a comunicar, de ser más uno mismo, en definitiva, de gestionar una Marca Propia.

Sin embargo, tengo que reconocer que en un momento quedé algo descolocado porque parecía que lo que contaba no iba con ellos, o más bien con sus «clientes»: parados de alta duración, sectores deprimidos, trabajadores «descatalogados»…

En esos momentos siempre hay alguien que dice la frase terrible: «Si, eso parece muy facil pero la realidad no es tan bonita.«

Evidentemente, creo que estas personas hacen una buena labor y estoy seguro que ponen todo de su parte. Pero creo que dificilmente se puede motivar a alguien, si los encargados de empujarles hace tiempo que han tirado la toalla. Si han perdido la fe en el futuro.

Esto del Personal Branding no es algo para «pijos», para gente con pasta. Más bien es todo lo contrario. Se trata de utilizar los recursos personales, no los ajenos. Consiste en sacar todo lo valioso que tenemos y que puede ser útil a otros (y que nos paguen por ello). Por primera vez en la historia, las personas «normales» tenemos las herramientas para hacernos valer, para darnos a conocer.

Y ahí está la dificultad. Posiblemente sea más facil conseguir «pasta» que tiempo, pedir un crédito que construir una reputación, dejarse llevar que luchar por un objetivo. Porque lo que necesitamos ya lo tenemos. Todos podemos ser emprendedores. En el ámplio sentido de la palabra.

Lo veo como un ascensor. Al entrar en uno (llámalo empleo o situación vital) te encuentras encerrado en un espacio pequeño, incómodo y claustrofóbico.

Aparentemente no pasa nada, pero el cacharro se mueve arriba y abajo y a veces se para y se abre la puerta. Si no sabes a donde vas, simplemente te quedarás ahí y correrás el riesgo de quedarte atrapado, paralizado.

Hay gente que entra y sale y puedes mirar al techo o establecer contacto. Tu decides.

También puedes esperar a que se den las condiciones apropiadas y salir cuando esté más arriba. Posiblemente la vida sea un ascensor sin indicador del piso, pero hay algo dentro de ti que te dice si subes o bajas.

Pero siempre puedes ser tu mismo el que apriete botones, meta un pié en la puerta, trate de salir por el techo o empiece a dar al botón de alarma.
Siempre, siempre, puedes hacer algo. Incluso en las peores condiciones personales y profesionales. Tienes que hacer inventario de lo que tienes (y todos tenemos más de lo que pensamos) y como un MacGyver de la vida sacar partido hasta de las cosas aparentemente más inútiles.

Y el problema no suele ser solamente externo, no tener un buen CV (¿alguien me dice que es un buen CV para un responsable de selección?), no llegar a fin de mes, estar separada y sin recursos. Creo que la clave está dentro de uno. De nada sirve ser «un profesional de las entrevistas» si crees que eres una mierda, es inutil tratar de que la gente te aprecie si tu no «te quieres» nada.

Por eso creo que un revés en la vida o un mal trabajo te puede tener bloqueado durante un tiempo, pero el ascensor no se va a parar.

Eso si, debes tocar algún botón y saber salir a tiempo.





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