La Marca Personal y Las tres leyes del trabajo

Igual que ocurría en Atrapado en el Tiempo, los veranos son una repetición de noticias en los informativos. La ola de calor (joder, es el puto verano, ¿que esperan?), las operaciones salida y al final, el Síndrome Postvacacional.

Este año ha sido especialmente recurrente este último tema. Lo que me da que pensar. Creo que mucha gente ya estaba harta de su trabajo en condiciones normales. Pero en tiempos de crisis, en las que o estás atrapado o estás en la calle, el efecto se multiplica.

Ya he comentado mi intención de centrarme durante este «curso» en la aplicación profesional y laboral del Personal Branding. Pero mi enfoque de un empleo es el de un recurso y no una bendición de Dios (más bien es un castigo divino).

Por eso, he considerado apropiado resumir mis intenciones siguiendo el modelo Asimov. Mis criterios seguirán las tres leyes del trabajo:

  1. Un profesional considerará que el trabajo es un medio/recurso para alcanzar sus objetivos personales/profesionales y poder DISFRUTAR de la ÚNICA vida que tiene.
  2. Un profesional trabajará de forma eficaz, competente y obedecerá las instrucciones que marque la empresa, excepto si estas órdenes entrasen en conflicto con la Primera Ley.
  3. Un profesional se divertirá en el trabajo en la medida en que no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley(*).

Esta es una pequeña declaración de principios. Mi intención no es hacer mal el trabajo o ser malos profesionales, al contrario. Si fuese así, la primera ley no sería sostenible. Sin embargo,

Creo que es importante reordenar las prioridades.
Creo que la vida es para vivirla y todo lo demás son recursos y medios para conseguirlo.
Creo en la eficacia y no en el paripé.
Creo en el trabajo inteligente y no en el número de horas con el culo pegado al asiento.

Cuando hay tanta obsesión por el síndrome postvacacional y por el sufrimiento de volver al cubículo es que no funciona ninguna de las tres leyes.

(*) De acuerdo que las oficinas de Google parecen un parque temático, pero me temo que es la excepción, no la regla. Ese ejemplo ya aburre.
No dudo que haya trabajos en los que coincidan la primera y tercera ley (bodypainting, game tester o probador de colchones,…) pero supongo que de todo se acaba uno cansando.





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