Marca Personal, Copérnico y Fecundación

Cuando estoy trabajando en la etapa de diseño de producto/oferta profesional con un cliente o un grupo de alumnos suelo decir que la personalidad de cada uno va a tener mucho peso en el resultado.

Ayer hablaba con un headhunter (y sin embargo amigo) sobre lo duro que es para muchas personas el hecho de vender. A quienes no hemos nacido comerciales, nos cuesta mucho ponernos en marcha y ofrecer nuestra “mercancía”.

Quizás ese rasgo de la personalidad tan habitual, ha influido en la creación y desarrollo de este proyecto de Marca Personal. Supongo que de forma inconsciente, hace cinco años me planteé esta pregunta: “Si no me gusta o no se vender ¿Que puedo hacer?”
La respuesta es evidente, inmediata y un poco prepotente: “Tengo que conseguir que me compren”.

Básicamente el concepto de marca, personal o comercial, gira alrededor de conseguir que sean otros los que te busquen y elijan en lugar de ser tú el que trate de encontrar la aguja en el pajar.

Cuando una persona o una organización necesita algo, va a buscar, contratar y remunerar a quién o quienes consideren más apropiados. Cuando ocurre esto, es el “objeto de deseo” quién tiene la sartén por el mango y puede establecer, hasta cierto punto, sus condiciones. Eso es lo que han conseguido las marcas fuertes.

El mercado laboral se ha planteado hasta ahora como una marca ofertante, un macho alfa al que acuden infinidad de candidatos que desean un puesto, empleo o proyecto. En ese momento es quién contrata quién puede poner las condiciones. Millones de espermatozoides/profesionales compiten por conseguir un hueco en el óvulo. Solo hay lugar para uno y a veces ni eso.

Mi visión es la de un mundo en el que se de la vuelta a la tortilla y los espermatozoides/empresa/cliente sean los que buscan a las personas.

Quizás esta forma de pensar más femenina/colaborativa/largoplacista y menos masculina/competitiva/cortoplacista sea la que nos permita salir adelante.

Quienes tienen la necesidad son los que van a buscar/comprar los servicios/trabajo de un candidato en lugar de ser este el que se va a (mal)vender con herramientas obsoletas como el CV y una conversación de cuarentaycinco minutos con alguien que no sabe nada de ti ni de tu trabajo y lo único que quiere es que no le hagas quedar mal.

Se trata de dar un giro anticopernicano. Me gustaría volver a poner en el centro del universo corporativo a las personas. No me gusta un mundo en el que empresas y organizaciones mal gestionadas (como estamos viendo y viviendo) sean el centro del sistema y todos giremos alrededor de ellas. El Branding Personal nos puede ayudar a ser nosotros los que estemos en el centro. Por eso da tanto miedo a quienes se han erigido como el Rey Sol durante tantas décadas.

O dicho en pocas palabras:

Si no te gusta vender, consigue que te compren.







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