Marca Personal, liberalismo y cristales de sal

Liberalismo
1. m. Actitud que propugna la libertad y la tolerancia en las relaciones humanas.
2. m. Doctrina política que defiende las libertades y la iniciativa individual, y limita la intervención del Estado y de los poderes públicos en la vida social, económica y cultural.
Diccionario de la RAE.

Esta semana, al terminar una conferencia, uno de los asistentes con el que ya había charlado algunas veces, me hizo un comentario sobre lo que dije.
Vi que trataba de decirme algo con mucha educación y bastante tacto. Es como si fuese a acusarme de algo muy grave y estuviese tratando de encontrar las palabras. Al final lo soltó. Me dijo algo así como:

«Andrés, lo que he detectado es que en esto de la Marca Personal se habla mucho de YO, de lo personal y parece que deja de lado al resto del mundo.»

y para terminar soltó lo que el pensaba que era la acusación más grave. Algo así como si fuese a decirme que era un Nazi, un miembro del Ku Klux Klan, un componente de la tuna o todo al mismo tiempo.

«Andrés, creo que el mensaje que lanzas es muy LIBERAL

¡¡¡NOOOOO!!!,¡Dios mío!,¡Soy un pecador! o todavía algo peor, ¡Pienso como un liberal!

Es curioso como la desinformación, algunos sinvergüenzas y delincuentes, políticos corruptos (vaya novedad) y muchas opiniones interesadas, han convertido un concepto perfectamente respetable, y en mi opinión positivo, en una especie de estigma que hay que ocultar.

No es la primera vez que «me mojo» en este asunto, pero me parece grave que a alguien le parezca que defender la libertad, la iniciativa y la responsabilidad individual sea algo reprobable.

Lo curioso es que yo he descubierto el liberalismo a través de la Marca Personal y no al contrario. A medida que he desarrollado el modelo, me he dado cuenta de que la fuerza de la Marca Personal reside en la persona, en la libertad y en su capacidad de hacer cosas.
Los grandes cambios los han iniciado las personas, no los «colectivos» o las sociedades. Desde Jesucristo a Mandela o desde Newton a Einstein, las transformaciones las han producido individuos a los que otros se han sumado.

Otra de las grandes confusiones es pensar, como le ocurría a este amigo, que el liberalismo o la Marca Personal es egoista. Quizás debo insistir más en que una marca, personal o comercial, basa su fuerza en lo que aporta a los demás. Personal, singular o individual no implica egoista, sino solamente aprovechar lo mejor de cada uno.

Un cristal de sal no es más que una red de átomos que se mantienen unidos fuertemente porque están compartiendo electrones. Las redes humanas y muchas de las cosas que suceden en Internet se basan en el mismo principio, personas que intercambian electrones-conocimientos-información. Cuando eso no sucede, tu valor es cero. Asi que se equivocan quienes piensan que una Marca Personal puede sobrevivir sin aportar algo a La Red.

Por lo tanto, el liberalismo y la Marca Personal coinciden en fomentar la individualidad para desarrollar estructuras sólidas en las que cada uno es diferente, singular y único.

La Marca Personal tiene pocas posibilidades de desarrollo en entornos totalitarios, rígidos, piramidales y en los que se prima el «bien común» frente al individuo. Curiosamente, el entorno empresarial tampoco favorece el desarrollo de las Marcas Personales, quizás eso debería hacernos pensar en cual de las categorías anteriores podemos incluirlo y que relación existe con el fracaso de muchas de ellas.

Terminaré diciendo que en esa misma conferencia intervino un empresario joven de origen mexicano que se extrañaba de que el interés de muchos emprendedores es obtener la subvención. Creo que eso es algo que ya sabemos y que coincide con los datos de las encuestas que nos dicen que el sueño de muchos jóvenes de nuestro país es convertirse en funcionario. Es decir, justo lo contrario de la mentalidad liberal.

Quizás ese interés en la subvención, el subsidio, el estado «principe azul», el «colectivo» frente a la iniciativa individual, coincide con la idea de que España tiene el corazón en la izquierda. Sin embargo, sigo pensando que los países que progresan son los que fomentan la responsabilidad y el espíritu emprendedor de sus individuos en lugar de dejarlo todo en manos del estado. En nombre del «bien común» se han cometido muchas atrocidades. Cuando se pone por encima a algo tan abstracto como «la sociedad» frente a la persona, puede suceder de todo.

Así que sí, no me voy a ir tapando la cara por pensar que la Marca Personal «defiende las libertades y la iniciativa individual«.









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