Imágenes Veraniegas: TDT, Apellidos y Sistemas Operativos

Es sorprendente, por no decir sospechoso, el interés que están mostrando nuestros gobernantes en que nos pongamos al día con la TDT. Podrían meter la misma presión mediática para fomentar la higiene, los buenos modales, la alimentación sana o el aprendizaje de un idioma. Pero no. Han decidido echar el resto con este asunto. Supongo que no pueden ni imaginar un país desconectado de la TV y por lo tanto inmune al adoctrinamiento y atontamiento. En algunos momentos tengo la sensación de que van a multar a quienes no se pongan el dichoso adaptador.

Uno de los ejemplos típicos de lo que nos podemos perder si no nos actualizamos es Antena3, ese prodigio de imaginación mediática. Esa cadena que parece sacada de Atrapado en el tiempo. Ya no hablo de Los Simpson. Estoy pensando más bien en las noticias del verano. Cada año siguen el mismo ciclo. Empiezan por la ola de robos veraniegos (supongo que patrocinado por alguna empresa de seguridad), siguen con la «histórica» ola de calor y dentro de unas semanas terminarán con el Síndrome Postvacacional. Algún psicólogo amiguete de un redactor nos dará los consejos de todos los años. De todos modos, gracias a nuestro gobierno este año va a ser más suave porque hay menos gente trabajando y los que lo hacen van a estar mejor calladitos.

Precisamente, mientras leía estos días Organízate con Eficacia (especialidad de mi amigo Jose Miguel Bolivar) de David Allen me acordé del dichoso síndrome.

Creo que, en realidad, no es que nos hayamos vuelto todos idiotas en los últimos tiempos (aunque también puede haber algo de esto). En mi opinión, el problema es más de fondo.

Dice David Allen que el estres y la ansiedad viene cuando no tenemos una planificación clara de las cosas. Surge cuando no tenemos un proyecto, un programa profesional o personal. El Síndrome Postvacacional del que se habla no es más que la consecuencia de una falta de programa de vida.

Hasta hace medio siglo, todo era sencillo. La gente nacía con uno o varios programas preinstalados. Venía al mundo con una religión, un nivel social y una ideología «de serie». Por ejemplo, en nuestro entorno, el cristianismo y el capitalismo era el equivalente al Windows. Con el tiempo podían añadirle algunos complementos y «customizar» el Escritorio, pero básicamente el funcionamiento estaba claro. En otros lugares había otros S.O. más o menos sofisticados, abiertos, cerrados, estables o complejos. Comunistas, liberales, islamistas, socialdemócratas, ateos,…

Pero no solo eso, también tenían un oficio. Muchos de nuestros apellidos vienen de ahí. Sacristan, Herrero, Labrador, Hidalgo, incluso Zapatero. Es decir, que no tenías que preocuparte de tu posicionamiento de Marca Personal ni nada por el estilo. Al nacer ya tenías tu hueco en el lineal. En esa situación la vida podía ser dura, pero no complicada. Simplemente hacías lo que tenías que hacer y no había ni síndromes ni leches. Tu Marca Personal y tu Producto estaban mucho más relacionados de lo que están ahora y ahí surge el problema.

Ahora estamos pagando las consecuencias de esa forma de pensar. Esa asociación de lo que eres con lo que haces, aunque ha quedado obsoleta, sigue estando en algún sector del disco duro. Seguimos pensando que nuestro trabajo es nuestra vida y que si pierdes uno también el otro deja de tener sentido.

Ya no hay que levantarse con las gallinas, hacer lo de siempre y volver a casa. Ahora cada día es una sorpresa. Vives a expensas de lo que decida el consultor de turno. Tu vida, tu empleo ya no lo «programas» o eliges tu, ahora son otros los que te pueden sorprender con una actualización de software que te deje obsoleto.

En las últimas décadas, los gobernantes, expertos en «management» y el entorno han ido acabando con ese Sistema Operativo preinstalado, con esas normas que te permitían funcionar. Sin embargo, no han conseguido instalar un Linux u otro tipo de software más o menos libre. La Educación para la ciudadanía es un ejemplo de este tipo de programa-experimento que se pretende instalar, pero igual que ocurre con Microsoft, al final acabamos recurriendo a lo que conocemos y lo que, a pesar de todo, ha demostrado que funciona.

Por lo tanto, quedan tres opciones:

  1. Modo TDT. Una vez que han conseguido (o al menos intentado) que las nuevas generaciones vengan sin un S.O. de serie, tratan de inculcarlo mediante un sistema educativo pésimo o a través de medios de difusión masiva. De ahí la obsesión por que la TDT llegue a todas las casas.
  2. Modo «Pirata». Decides ir incorporando programas «sobre la marcha». El problema es que eres vulnerable a todo tipo de virus, troyanos o bloqueos varios. Sin reglas, ni valores, ni normas, ni educación el control es sencillo y es muy facil acabar en manos de otros. Los fundamentalismos se basan en esto. Es más sencillo dejar tu vida en manos de quienes te dan unas reglas de vida y de comportamiento y te evitan tener que pensar. Esto es aplicable tanto en ideologías y religiones como en el mundo corporativo.
  3. Modo Sistema Operativo Personal. Partiendo de unos mínimos, vas construyendo tu identidad, tu Marca Personal. En lugar de dejar tu vida en manos de otros, eres tu el que decide lo que va a hacer.

Por lo tanto, si quieres evitar caer en el Síndrome Postvacacional o cualquier otro que se inventen, empieza a pensar por tí mismo. Empieza a definir tus propias reglas, leyes y valores. Define tus propios objetivos. No dejes que otros te tengan en vilo. La falta de un proyecto propio es lo que genera estres y ansiedad. Cuando eres tú quien lo controla, todo eso desaparece.

Como dice Steven Zinder en el libro de David Allen:

«En la vida hay dos problemas: el primero, saber lo que se quiere pero no saber como conseguirlo. El segundo, no saber lo que se quiere»

Y para ello hay dos soluciones: Crearlo y hacer que suceda.





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